La
Nota del Día
Amparando las
"chiviaderas"
"...a los encargados de los casinos nunca
pareció preocuparles el anuncio del
cierre..."
EL DIARIO DE HOY, 2 de septiembre de 2000
omo los dioses que intervienen al
último momento para rescatar a
héroes amados, la Sala de lo Contencioso
salió a la palestra para salvar a los
casinos del cierre, después de que el
Fiscal anunciara un "operativo sorpresa". Sin
duda deben ser abundantes, poderosos,
irrefutables y espléndidos los argumentos
esgrimidos por los casineros, para convencer a
los augustos magistrados de las razones a su
favor.
En lo que tenemos de estar en este valle de
lágrimas, nunca habíamos visto tal
rapidez y sincronización de parte de un
organismo encargado de impartir justicia, para
amparar entidades y personas. El mismo
día en que se envió al Fiscal la
resolución de la Alcaldía, la Sala
de lo Contencioso admitió el amparo
presentado por las "chiviaderas" y,
además, notificó por escrito del
hecho a los abogados. Así, cuando los
fiscales y antimotines se apersonaron a cerrar
los antros, se les recibió fallo en mano.
No quedaba nada por hacer.
Se nos asegura que de haberse insistido en el
cierre, los propios magistrados habrían
llegado a evitarlo. Uno de los reporteros que
casualmente estaba dentro, dice haber escuchado
de dos tahúres el intercambio
siguiente:
¿Vendrán a
impedir que cierren el negocio?
"¡No tengas la menor duda! Al jefe le
dieron los números de los celulares para
que pudiera contactarse a la hora que fuera. No
podrán hacernos nada..."
Es muy probable que, de seguir adelante con
los cierres, los perínclitos jueces se
habrían presentado, aunque tuvieran que
llegar en pijamas a las cuatro de la madrugada.
¡La justicia debe resplandecer! Sin duda
este suceso marca un hito en la historia
judicial de El Salvador. Es importante,
además, la señal que se manda al
exterior: En Medellín, en Cali, en
Sinaloa, en los bajos fondos de Hamburgo,
Córcega, Marsella, Chicago, Las Vegas, se
sabrá que en esta tierra, la justicia
ampara a los tahúres. Los ampara con una
celeridad fulminante.
Para el ministro del Interior, Mario Acosta,
hay más de un gato encerrado: "la
municipalidad redactó con 'vacíos'
la resolución de cierre en 'compadre
hablado' con los representantes de los casinos".
"Esto es un juego de imágenes que lo que
pretende es pasarle la pelota a la Corte y
echarle la culpa en lugar de la
Alcaldía", dijo Acosta.
Pero en ese juego estamos desde que el ex
alcalde Mario Valiente, también por
desconocidas aunque de seguro
poderosísimas razones, autorizó la
instalación de tragaperras. La
Policía decomisó las
máquinas pero de inmediato la Corte
Suprema de entonces, presidida por Eduardo
Tenorio, amparó a los tahúres y no
sólo se reinstalaron las tragaperras,
sino que se montaron casinos en pleno
funcionamiento, con ruletas, dados y
demás parafernalia. A partir de ese
momento, todos se tiran la pelota, ya que nadie
quiere entrarle al asunto y la mayoría
habla de "regular" las "chiviaderas".
Cuando el operativo se frustró al
conocerse la resolución de la Sala de lo
Contencioso, los "chiviadores" fueron los
primeros en enterarse, irrumpiendo en un fuerte
y alegre aplauso. Así, dicen las dos
periodistas de EL DIARIO DE HOY que estuvieron
presentes, gracias al fallo de lo Contencioso,
"muchos empedernidos jugadores seguirán
apostando".