Otras medidas
"provisionales"
Mientras se gestiona el dinero para
construir un nuevo mercado en Santa Ana, las
ventas se instalarán en el terreno que
ocupó la estructura destruida. Pero
será de forma provisional.
Por Alonso
Rivera
Igual
en Nueva San Salvador, el parque Daniel
Hernández sólo será mercado
por un tiempo. En la zona rural hay muchos
"puentes provisionales" con cinco o más
años de funcionar.
Las autoridades están acostumbradas a
esta dichosa palabra y a usarla con un nuevo
significado, que es el de " la mayor cantidad de
tiempo posible", o "hasta que las quejas de la
comunidad sean tan fuertes que obliguen a hacer
algo, aunque sea temporal".
El diccionario de la Real Academia de la
Lengua Española define la palabra como
"...lo que se hace, se halla o tiene
temporalmente".
Así fue, según recuerda nuestro
compañero Pedro Rodríguez, cuando,
a consecuencia del terremoto del 3 de mayo de
1965, resultaron destruidas varias viviendas
rústicas. Los afectados fueron
trasladados "provisionalmente" a las canchas del
Instituto Técnico Industrial (ITI), y
ahí permanecen aún.
En el caso de las ventas en Santa Ana, igual
que las que ocupan casi todo Cojutepeque, no
incluyeron sanitarios "provisionales" ni
sistemas de agua potable. Quizás por ello
las autoridades se hacen del ojo pacho a la hora
de exigir normas de higiene. Y usted, amigo
consumidor, confórmese. Habrá que
pedir préstamos o esperar que de la luna
caiga oro, para ejecutar las obras.
Sería buena una explicación
sobre el destino de los tres o cinco colones que
cada día se cobra a los comerciantes por
usar espacios hasta en aceras. No se
gastará sólo en limpieza.
Tendría que haber un poquito de plata
guardada. Pero... Estamos en El Salvador,
país en el que siempre las autoridades
tienen explicaciones absurdas y en el que nos
conformamos con lo que dicen, aunque no lo
creamos.
¿Y ahora?
El alcalde santaneco va a España para
gestionar fondos ante una fundación.
Raro. Con servicio de correo, fax, vías
electrónicas, tendrá que ir
personalmente para aventurar. Ni modo.
Así se acostumbra. Ojalá que las
medidas provisionales incluyan agua y servicios
sanitarios y que el término indicado no
signifique una eternidad, al igual que algunos
tribunales de San Salvador que luego del
terremoto de 1986 fueron trasladados, de forma
provisional, a terrenos del Instituto de
Medicina Legal, sitio en que aún
permanecen con todas sus incomodidades. Pero
como es de forma provisional...
Mi humilde opinión es que los
imprevistos deben ser tomados en cuenta a la
hora de fijar un presupuesto. A cada momento
ocurren y nunca hay dinero para atenderlos. Pero
sí lo hay para otras actividades como
remodelar despachos, recetarse aumentos o dietas
e incluso para aumentar cuotas de gasolina a
vehículos estatales que se usan para
fines particulares.
Algún día, en algún
lugar de El Salvador, alguien tendrá algo
que decir sobre las medidas provisionales. Pero
será después de que los
comerciantes de Santa Ana, Cojutepeque,
Sonsonate y Santa Rosa de Lima tengan mercados.
Por favor, funcionarios, den una respuesta,
aunque sea provisional.