UsulutÁn
Entierran restos mortales de
policía en Usulután
En ausencia de los jefes departamentales,
elementos de la Policía Nacional Civil
(PNC) asistieron al sepelio del agente que
murió durante el operativo realizado en
la isla San Sebastián, la noche del
miércoles
- Rosa
Fuentes
- El Diario
de Hoy
Ese día estaba escrito que Sergio
Antonio Bonilla Morales, de 30 años,
moriría. El agente, padre de un
bebé de seis meses, tuvo que
acompañar el procedimiento policial por
órdenes superiores. "No le
correspondía ir", afirmó uno de
los compañeros de Bonilla Morales,, quien
no quiso identificarse.
El entierro se llevó a cabo en la
ciudad de Santa Elena, Usulután, de donde
era originario el policía.
Bonilla Morales murió ahogado la noche
del miércoles 1 de noviembre en la zona
de la bahía de Jiquilisco, durante un
dispositivo policial que pretendía
capturar a un sujeto acusado de
extorsión.
El hecho ocurrió en el cantón
La Pirraya, en la isla San Sebastián, del
municipio de San Dionisio.
El cadáver del agente fue localizado
hasta la mañana del 2 de noviembre, en la
orilla de la isla antes citada.
Los compañeros de Bonilla recordaron,
durante el sepelio, que éste siempre fue
un joven dedicado a su trabajo de
investigación. Había hecho
costumbre su deseo de ayudar a las personas y,
aunque estuviera de licencia, se quedaba a
realizar los procedimientos que tenía que
concluir. "Era un compañero ejemplar",
expresó otro de los policías.
La madre de Bonilla Morales lloraba y
exclamaba:"En que angustia te encontraste
hijo".
Junto a ella caminaba la compañera de
vida del agente, quien tenía vivos los
recuerdos de cuando Sergio llegaba a la casa
para ver a su pequeño y las veces que,
para dedicarle tiempo, lo llevó en brazos
hasta su lugar de trabajo. Ayer, ante el
féretro, le dijo adiós como un
hasta pronto.