- Comentario
de la semana
- Coexistencia
democrática
- Eduardo
Torres
- Comentarios a eduardo@elsalvador.com
Las
"tomas" de calles y "cercos" a edificios
públicos promovidos por el diputado
Orlando Arévalo -y quién sabe
qué jauría e intenciones
atrás de él-, además de ser
irresponsables por la manipulación de
gente muy pobre, en su mayor parte
extremadamente frágil, habrían
transgredido el régimen de legalidad
existente en el país. "Hubo el caso de
Merino, fue tremendo eso, pero era una cosa como
individual", dijo hace dos días -ante las
cámaras- la doctora Beatrice de Carrillo;
el caso Arévalo, añade, "es
diferente, es mucho más grave", ya que es
desestabilizador abusar de un cargo, insultando
a las instituciones y mostrando una falta total
de respeto a lo que son los principios
fundamentales de convivencia.
En términos políticos, las
referidas acciones no podrían haberse
dado en peor espacio de tiempo, al ocurrir en
los precisos momentos en que la reapertura de
crímenes del pasado nos colocaba -una vez
más- en el filo de la navaja. Porque si
bien es cierto que ha bajado la tensión
de la semana pasada, se ha debido tanto a la
madurez alcanzada por la sociedad como tal, como
por las voces sensatas y ecuánimes que
han salido ante la opinión
pública, porque de haber caras pintadas,
de uno y de otro bando, sí que las ha
habido. En ese sentido, celebramos el fallo dado
ayer en West Palm Beach, estado de la Florida,
favorable a los ex ministros de la Defensa,
generales retirados José Guillermo
García y Carlos Eugenio Vides
Casanova.
Porque El Salvador merece mejor suerte, y
como si lo mencionado anteriormente fuese poco,
anteayer se hizo público otro secuestro,
el de José Luis Saca hijo, vicepresidente
de una cadena radial. Al condenar dicha
acción, pedimos a sus captores el respeto
a su integridad física, y hacemos votos
porque Dios provea la fortaleza necesaria a la
familia del Dr. Saca, en este difícil
momento. La solidaridad y las oraciones de este
sufrido pueblo están con ustedes, para
que todo termine con bien, al más corto
plazo posible.
Presente y futuro
Al esperar y confiar en que no vaya a existir
reversión en esto de los casos del pasado
-fuerzas políticas fuera de esto, nos
decía Salvador Samayoa este pasado
martes, también ante cámaras-, es
evidente que las cosas sensibles desvían
la atención de donde en verdad se vuelve
ésta indispensable: en la solución
de los problemas que más afectan la vida
de los salvadoreños, como es que no lo
asalten a uno al salir a la calle con el cheque
mensual, y que alcance éste para suplir
las necesidades básicas familiares.
Ante un escenario internacional tan
complicado, en el cual reponiéndose
América Latina de verdaderos estados de
crisis económica, se dispara este
año el precio internacional del
petróleo, mientras se nos van para abajo
-a nosotros los centroamericanos- los precios de
nuestros principales productos de
exportación, la gente percibe que
quizás no hay forma de salir adelante. Al
menos es eso, lo que vienen mostrando las
encuestas, al reflejar sostenidamente la
pérdida del tradicional optimismo del que
siempre hemos hecho gala los
salvadoreños. La buena noticia es que
sí se puede salir adelante, trabajando
todos juntos, en apoyo a las acciones que se
tomen en beneficio del país.
No es que no se estén haciendo las
cosas necesarias para salir adelante; tampoco es
que falten planes y programas que ejecutar
coordinadamente; el problema, para quien esto
escribe, tiene que ver con el área de las
percepciones y en el área
económica, lamento decirlo pero no se
siente la presencia de un liderazgo fuerte, que
oriente y de confianza a los agentes
económicos. Ciertamente, fácil es
decirlo desde afuera, cuando es el mundo en
general el que está complicado. Pero por
creer firmemente en El Salvador, y por tener fe
en poder alcanzar un mejor escenario del que
actualmente tenemos, hagamos ya lo que hay que
hacer para romper el actual estancamiento en que
nos encontramos. De lo contrario, peligra hasta
la coexistencia democrática, que a tan
alto precio hemos construido.
* Licenciado en Ciencias Jurídicas
y columnista de EL DIARIO DE HOY.