- El
Salvador en perspectiva
- La energía
alterna
- Mario
Rosenthal
La
máxima y más impresionante fuente
de energía en nuestro mundo, la fuente de
la vida de toda la flora y fauna, que no
obstante es muy poco aprovechada por la
humanidad, es el sol. Esta energía que se
puede convertir en una dinámica y potente
fuerza, aún después de que se
agoten los depósitos de petróleo,
uranio y thorio, siempre continuará
fluyendo hacia el mundo casi indefinidamente.
Entre sus muchos usos, la energía solar
se puede aprovechar como una fuente limpia e
inagotable de electricidad.
Hace treinta años el monopolio
petrolero mundial, la Organización de
Países Exportadores de Petróleo
(OPEP), sorpresivamente incrementó sus
precios y limitó su producción,
causando un pánico mundial. La
reacción fue estimular el interés
en desarrollar fuentes alternativas de
energía para no depender de sustancias
fósiles. Luego la OPEP aflojó su
llave asfixiadora aumentando su
producción y bajando sus precios. Se
esfumó el entusiasmo para desarrollar
fuentes alternas de energía, incluyendo
para los motores de combustión interna,
que podrían competir en costo con los
productos de petróleo.
La OPEP nuevamente mostró su poder con
el aumento del precio del petróleo este
año, que para El Salvador resultó
en el alza del costo de aceite crudo, que se
reflejó en el aumento del costo de la
gasolina y de la energía eléctrica
generada por bunker y diesel. Según datos
proporcionados por el Ministerio de
Economía, las importaciones globales de
aceite crudo hasta el 4 de septiembre de 1999
fueron de 5,353,451 barriles, con un costo de
$88,410,861 y por el período que
finalizó el 4 de septiembre de 2000, casi
la misma cantidad fue importada, 5,350,998
barriles, pero con un costo de
¢132,277,712, o sea el 33% mayor.
Ha sido imposible obtener datos fehacientes
sobre el consumo de productos de petróleo
en la generación de electricidad en El
Salvador, pero es de suponer que representa una
parte importante del total importado. Hace unos
25 años el país se podía
jactar de que la totalidad de sus necesidades de
energía eléctrica era generada por
las plantas hidroeléctricas y
geotérmicas y la importación de
productos de petróleo se limitaba a los
necesarios para refinar gasolina, kerosina y
diesel y que los desperdicios se exportaban. De
esto casi nadie se recuerda. En vez de
incrementar la producción de
energía por plantas geotérmicas e
hidroeléctricas y conservar el agua, el
país se dedicó a instalar y dar en
concesión plantas que generaban
electricidad por los anticuados sistemas de
combustión de productos de
petróleo.
El país ha prestado poca o ninguna
atención a la posibilidad de aprovechar
la energía solar para los usos que es
aplicada en otros países. En Israel, por
ejemplo, los calentadores solares de agua de uso
doméstico son tan comunes como los
televisores y también son usados con
mucha frecuencia en industrias que requieren
agua caliente a altas temperaturas. El sistema
termal Paz que se ha desarrollado en Israel, ha
sido usado como fuente de energía para
impulsar sistemas de aire acondicionado. La
energía solar puede lograr altas
temperaturas con el uso de un dispositivo que
concentra los rayos del sol en un solo punto.
Uno de ellos es el horno solar que por medio de
espejos parabólicos puede lograr una
temperatura de 2700º F., que convierte el
agua en vapor que a presión puede
impulsar un generador de electricidad.
El sistema más usado para convertir
energía solar en electricidad es de
células solares eléctricas,
conocidas como fotovoltaicas. La ventaja es que
se pueden fabricar de distintos tamaños,
desde pequeños que sólo producen
suficiente energía para operar un radio
hasta más grandes que pueden iluminar una
casa y hacer funcionar sus aparatos
domésticos. Ciertamente está muy
lejos el día en que la energía
solar desplazará la hidroeléctrica
y la térmica pero para El Salvador que
necesita fuentes de energía renovable, es
obligación comenzar a estudiar el uso del
recurso de energía solar.