Sábado 4 de noviembre


La Nota del Día
 

02 de Noviembre de 2000

No nos regalaron este "medio"

"...Ojalá que el apego a la libertad le lleve a respetar el derecho de respuesta y la libertad de expresión.."De una carta a este periódico

Desde que el ex presidente Lemus promulgara una ley instituyendo el "derecho de respuesta", venimos señalando que una cosa es dar espacio en periódicos y programas a rectificaciones y aclaraciones, y otra lo concerniente a diferencias de opinión. Si por un error se afirma lo que no es, o se presenta un cuadro equivocado de sucesos o ideas, damos cabida en nuestras páginas a escritos que rectifiquen y enmienden, pero nada más. Lo que no es relevante o se aparta del tema, se elimina en la mayor parte de casos.

Pese a ello, con frecuencia se publican artículos o entrevistas en los que sus autores asumen posturas distintas a las nuestras, lo que en ocasiones se transforma en muy animados e ilustradores debates. Pero es facultad y privilegio de los editores y directores de un medio, decidir cuándo se rechazan escritos de otros, cuándo se aceptan y cuándo se resumen. Hacerlo no es violatorio de la libertad de expresión, como nadie atropella la libertad de tránsito, al cerrarles el paso por su casa o su finca a un individuo ajeno a ella.

Las razones son evidentes y contundentes. Un medio de difusión no es propiedad pública, de la generalidad, sino de quienes lo han fundado o adquirido, que lo administran, invierten en él, asumen la responsabilidad por lo que se publica y difunde, y cargan con los costos si quiebra. Los propietarios, sean individuos o sociedades, se ocupan de la buena marcha de la empresa, de asegurar en lo posible los empleos de su personal, de que actúe con honestidad y decencia. Además, es consecuente que los medios defiendan el Orden de Derecho, la democracia, las libertades ciudadanas y nuestra civilización.

El público castiga al que no cumple

No hay "libertad de prensa y libertad de expresión", sino una sola. Que un individuo alegue que se viola su "libertad de expresión" porque no se le da cabida en programas televisivos o se publican sus poemas, equivale a que proteste porque no recibe dividendos de empresas de las que no es accionista. El ciudadano tiene las más variadas opciones para expresarse: puede iniciar su propio semanario, publicar en el Internet, o pagar espacios en los medios establecidos. En Londres hay un lugar en el Hyde Park donde cualquier persona se dirige a los allí congregados, sin que se le acuse de actuar contra la ley o de estar mal de su cabeza. Y hay suficientes asociaciones, ongs, grupos y momentos, en que la gente encuentra la oportunidad de decir lo suyo.

La movida tras esto de "libertad de prensa y libertad de expresión" es pretender que los medios tienen obligaciones frente a un público, distintas a las mencionadas de ser honestos, claros y con principios. O aunque no sean nada de eso: los lectores, escuchas y televidentes, se encargarán de castigarlos patrocinando otros medios. Hay que recalcar que los medios independientes, como EL DIARIO DE HOY, no reciben subsidios, apoyos o financiamientos de otros, a diferencia de los "alternativos" a los que aludió Marvin Galeas. O como suele decirse, a nosotros nadie nos paga; a ellos sí se les paga.


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