La
Nota del Día
02 de Noviembre de 2000
No nos regalaron este
"medio"
"...Ojalá que el apego a la libertad
le lleve a respetar el derecho de respuesta y la
libertad de expresión.."De una carta a
este periódico
Desde que el ex presidente Lemus promulgara
una ley instituyendo el "derecho de respuesta",
venimos señalando que una cosa es dar
espacio en periódicos y programas a
rectificaciones y aclaraciones, y otra lo
concerniente a diferencias de opinión. Si
por un error se afirma lo que no es, o se
presenta un cuadro equivocado de sucesos o
ideas, damos cabida en nuestras páginas a
escritos que rectifiquen y enmienden, pero nada
más. Lo que no es relevante o se aparta
del tema, se elimina en la mayor parte de
casos.
Pese a ello, con frecuencia se publican
artículos o entrevistas en los que sus
autores asumen posturas distintas a las
nuestras, lo que en ocasiones se transforma en
muy animados e ilustradores debates. Pero es
facultad y privilegio de los editores y
directores de un medio, decidir cuándo se
rechazan escritos de otros, cuándo se
aceptan y cuándo se resumen. Hacerlo no
es violatorio de la libertad de
expresión, como nadie atropella la
libertad de tránsito, al cerrarles el
paso por su casa o su finca a un individuo ajeno
a ella.
Las razones son evidentes y contundentes. Un
medio de difusión no es propiedad
pública, de la generalidad, sino de
quienes lo han fundado o adquirido, que lo
administran, invierten en él, asumen la
responsabilidad por lo que se publica y difunde,
y cargan con los costos si quiebra. Los
propietarios, sean individuos o sociedades, se
ocupan de la buena marcha de la empresa, de
asegurar en lo posible los empleos de su
personal, de que actúe con honestidad y
decencia. Además, es consecuente que los
medios defiendan el Orden de Derecho, la
democracia, las libertades ciudadanas y nuestra
civilización.
El público castiga al
que no cumple
No hay "libertad de prensa y libertad de
expresión", sino una sola. Que un
individuo alegue que se viola su "libertad de
expresión" porque no se le da cabida en
programas televisivos o se publican sus poemas,
equivale a que proteste porque no recibe
dividendos de empresas de las que no es
accionista. El ciudadano tiene las más
variadas opciones para expresarse: puede iniciar
su propio semanario, publicar en el Internet, o
pagar espacios en los medios establecidos. En
Londres hay un lugar en el Hyde Park donde
cualquier persona se dirige a los allí
congregados, sin que se le acuse de actuar
contra la ley o de estar mal de su cabeza. Y hay
suficientes asociaciones, ongs, grupos y
momentos, en que la gente encuentra la
oportunidad de decir lo suyo.
La movida tras esto de "libertad de prensa y
libertad de expresión" es pretender que
los medios tienen obligaciones frente a un
público, distintas a las mencionadas de
ser honestos, claros y con principios. O aunque
no sean nada de eso: los lectores, escuchas y
televidentes, se encargarán de
castigarlos patrocinando otros medios. Hay que
recalcar que los medios independientes, como EL
DIARIO DE HOY, no reciben subsidios, apoyos o
financiamientos de otros, a diferencia de los
"alternativos" a los que aludió Marvin
Galeas. O como suele decirse, a nosotros nadie
nos paga; a ellos sí se les paga.