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Una
profesión ligada con los
muertos
Sin importar la hora, el
día o el lugar, los médicos forenses
del Instituto de Medicina Legal deben recorrer
todos los rincones de El Salvador para hacer el
reconocimiento legal de algún
cadáver.
- Ricardo
Guevara
- El
Diario de Hoy
- Fotos
EDH
El
trabajo que realizan los forenses es poco
envidiado, ya que casi nadie quiere laborar
recogiendo muertos y practicando autopsias, en
especial cuando son cuerpos abandonados en lugares
remotos.
En el Instituto de Medicina
Legal "Dr. Roberto Masferrer", en San Salvador,
trabajan 30 forenses, de quienes 15 son mujeres,
mientras que en las cuatro regionales a nivel
nacional hay 150 elementos.
Cuando ocurren hechos
violentos, en algunas ocasiones las personas culpan
a este instituto por la tardanza en el
reconocimiento de los cadáveres; sin
embargo, ellos no pueden actuar sin que exista un
requerimiento de la Fiscalía.
Trabajo
constante
Su labor inicia a cualquier
hora del día o de la noche cuando reciben el
aviso de algún deceso. Hacen turnos de ocho
horas. A partir de entonces, en
compañía de la Fiscalía y de
la Policía Nacional Civil, proceden a
levantar un acta sobre las posibles causas del
deceso.
Por ejemplo, ellos miden el
tamaño de las lesiones, estudian la
posición del cuerpo (para determinar la hora
de la muerte), la edad de la víctima y el
tipo de herida que presenta el cadáver, en
caso de haber sido asesinado en forma
violenta.
Si se trata de muerte natural
deben investigar qué es lo que ha originado
el fallecimiento, pero para ello es necesario
trasladar el cuerpo a Medicina Legal, pero antes
deben descartar envenenamiento o algún tipo
de mano criminal.
En
el instituto hacen un estudio de los órganos
y los fluidos corporales para determinar la causa
de la muerte.
"En ocasiones, cuando hemos
ido a realizar reconocimientos en lugares en donde
existen maras y delincuentes me han sacado la
cartera dos veces mientras realizaba mi trabajo",
dice el forense Douwlas McArtur.
También el año
antepasado un equipo fue asaltado cuando transitaba
por la calle al volcán, en San
Ramón.
"En esa ocasión, los
ladrones se robaron el 'pick-up' en el que nos
conducíamos, pero lo que ellos no se fijaron
es que transportábamos un cadáver",
afirma el doctor McArtur.
Gracias a un dispositivo de
seguridad instalado en el automóvil, el
carro se apagó un kilómetro adelante
y los malhechores dejaron abandonada la unidad con
todo y muerto.
Para realizar su labor es
importante poseer una buena condición
física, ya que deben recorrer algunas veces
largas distancias a pie, es por eso que la
mayoría hace ejercicios. Además deben
estar preparados sicológicamente para
enfrentar escenas macabras, como cuerpos
desmembrados, quemados, decapitados o
putrefactos.
Muertos que
asustan
El trabajo de los
médicos se ve incrementado casi el doble en
los días de pago de las empresas, en
especial cuando coincide con el fin de
semana.
En esos casos se practican
unos 15 ó 20 reconocimientos por noche,
mientras que en el resto de la semana la cantidad
es de 8 ó 10 muertos al
día.
Según el doctor
McArtur, existen fines de semana en los que no
duermen ni una hora y no les alcanza el tiempo ni
para tomarse una taza de café, ya que tienen
que pasar trabajando toda la noche.
La mayoría de doctores
ha trabajado en áreas clínicas
(levantando cadáveres) y en patología
forense (haciendo autopsias), por lo que no se
sorprenden de algunos "sucesos raros" que ocurren
en la morgue.
En
algunas ocasiones, cuando los cuerpos se encuentran
en la sala de autopsia y ante la mirada de los
forenses, aquellos repentinamente abren los ojos,
presionan las manos, erutan o se
ventosean.
"Uno como médico ya no
le tiene miedo a los cadáveres, ya que desde
que esta en la universidad estudia a los muertos",
afirma el doctor McArtur, quien atribuye estos
hechos a fenómenos físicos, como
gases o contracciones musculares, propios del
cuerpo humano, cuando aún no presenta
rigidez cadavérica.
También algunos
cuerpos cambian de posición en la camilla,
por ejemplo los médicos los dejan boca
arriba y de repente se encogen (como que les duele
el estómago), pero esto sucede cuando el
organismo aún está fresco.
Aunque es un trabajo en el
que se debe convivir a diario con los muertos, los
forenses se sienten satisfechos de la labor que
realizan, ya que con ello contribuyen a que se
esclarezcan muchas muertes violentas y se determine
las causas exactas del deceso.
Variedad de
servicios
El Instituto está
formado por cuatro áreas esenciales: la
clínica (reconocimiento de
cadáveres), patología forense
(autopsias), laboratorio (exámenes tejido,
fluidos, etc.) y la administrativa.
La institución realiza
reconocimientos de sangre, de sanidad, genitales
(en caso de violación), edad,
exámenes médicos,
psiquiátricos, psicológica,
odontológicos y análisis de
laboratorio.
Según el doctor
McArtur Matute, de Medicina Legal, ellos no pueden
actuar por iniciativa propia y deben esperar a que
la fiscalía tenga conocimiento del caso y lo
haga; posteriormente, a solicitud del Ministerio
Público, proceden a realizar el
reconocimiento.
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