Martes 7 de septiembre





















Una profesión ligada con los muertos

Sin importar la hora, el día o el lugar, los médicos forenses del Instituto de Medicina Legal deben recorrer todos los rincones de El Salvador para hacer el reconocimiento legal de algún cadáver.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH

El trabajo que realizan los forenses es poco envidiado, ya que casi nadie quiere laborar recogiendo muertos y practicando autopsias, en especial cuando son cuerpos abandonados en lugares remotos.

En el Instituto de Medicina Legal "Dr. Roberto Masferrer", en San Salvador, trabajan 30 forenses, de quienes 15 son mujeres, mientras que en las cuatro regionales a nivel nacional hay 150 elementos.

Cuando ocurren hechos violentos, en algunas ocasiones las personas culpan a este instituto por la tardanza en el reconocimiento de los cadáveres; sin embargo, ellos no pueden actuar sin que exista un requerimiento de la Fiscalía.

Trabajo constante

Su labor inicia a cualquier hora del día o de la noche cuando reciben el aviso de algún deceso. Hacen turnos de ocho horas. A partir de entonces, en compañía de la Fiscalía y de la Policía Nacional Civil, proceden a levantar un acta sobre las posibles causas del deceso.

Por ejemplo, ellos miden el tamaño de las lesiones, estudian la posición del cuerpo (para determinar la hora de la muerte), la edad de la víctima y el tipo de herida que presenta el cadáver, en caso de haber sido asesinado en forma violenta.

Si se trata de muerte natural deben investigar qué es lo que ha originado el fallecimiento, pero para ello es necesario trasladar el cuerpo a Medicina Legal, pero antes deben descartar envenenamiento o algún tipo de mano criminal.

En el instituto hacen un estudio de los órganos y los fluidos corporales para determinar la causa de la muerte.

"En ocasiones, cuando hemos ido a realizar reconocimientos en lugares en donde existen maras y delincuentes me han sacado la cartera dos veces mientras realizaba mi trabajo", dice el forense Douwlas McArtur.

También el año antepasado un equipo fue asaltado cuando transitaba por la calle al volcán, en San Ramón.

"En esa ocasión, los ladrones se robaron el 'pick-up' en el que nos conducíamos, pero lo que ellos no se fijaron es que transportábamos un cadáver", afirma el doctor McArtur.

Gracias a un dispositivo de seguridad instalado en el automóvil, el carro se apagó un kilómetro adelante y los malhechores dejaron abandonada la unidad con todo y muerto.

Para realizar su labor es importante poseer una buena condición física, ya que deben recorrer algunas veces largas distancias a pie, es por eso que la mayoría hace ejercicios. Además deben estar preparados sicológicamente para enfrentar escenas macabras, como cuerpos desmembrados, quemados, decapitados o putrefactos.

Muertos que asustan

El trabajo de los médicos se ve incrementado casi el doble en los días de pago de las empresas, en especial cuando coincide con el fin de semana.

En esos casos se practican unos 15 ó 20 reconocimientos por noche, mientras que en el resto de la semana la cantidad es de 8 ó 10 muertos al día.

Según el doctor McArtur, existen fines de semana en los que no duermen ni una hora y no les alcanza el tiempo ni para tomarse una taza de café, ya que tienen que pasar trabajando toda la noche.

La mayoría de doctores ha trabajado en áreas clínicas (levantando cadáveres) y en patología forense (haciendo autopsias), por lo que no se sorprenden de algunos "sucesos raros" que ocurren en la morgue.

En algunas ocasiones, cuando los cuerpos se encuentran en la sala de autopsia y ante la mirada de los forenses, aquellos repentinamente abren los ojos, presionan las manos, erutan o se ventosean.

"Uno como médico ya no le tiene miedo a los cadáveres, ya que desde que esta en la universidad estudia a los muertos", afirma el doctor McArtur, quien atribuye estos hechos a fenómenos físicos, como gases o contracciones musculares, propios del cuerpo humano, cuando aún no presenta rigidez cadavérica.

También algunos cuerpos cambian de posición en la camilla, por ejemplo los médicos los dejan boca arriba y de repente se encogen (como que les duele el estómago), pero esto sucede cuando el organismo aún está fresco.

Aunque es un trabajo en el que se debe convivir a diario con los muertos, los forenses se sienten satisfechos de la labor que realizan, ya que con ello contribuyen a que se esclarezcan muchas muertes violentas y se determine las causas exactas del deceso.

Variedad de servicios

El Instituto está formado por cuatro áreas esenciales: la clínica (reconocimiento de cadáveres), patología forense (autopsias), laboratorio (exámenes tejido, fluidos, etc.) y la administrativa.

La institución realiza reconocimientos de sangre, de sanidad, genitales (en caso de violación), edad, exámenes médicos, psiquiátricos, psicológica, odontológicos y análisis de laboratorio.

Según el doctor McArtur Matute, de Medicina Legal, ellos no pueden actuar por iniciativa propia y deben esperar a que la fiscalía tenga conocimiento del caso y lo haga; posteriormente, a solicitud del Ministerio Público, proceden a realizar el reconocimiento.




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