Miércoles 27 de octubre



















En camino a los altares

La orden de las hermanas Carmelitas de San José fue fundada por la madre Clara María de Jesús el 14 de octubre de 1916 en Nueva San Salvador. Ochenta y tres años después, las religiosas de la congregación han iniciado el proceso de beatificación de su fundadora.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Cortesía Hermanas Carmelitas

Clara del Carmen nace en San Miguel el 12 de octubre de 1857, hija del matrimonio de doña Carmen y don Daniel Quirós López.

Como era costumbre en ese tiempo, sus padres decidieron consultar el santoral para escoger el nombre de su hija y encontraron que estaba dedicado a Santa Clara de Asís, por lo que no dudaron en llamarla Clara del Carmen.

El 31 de octubre del mismo año recibió, en la iglesia Santo Domingo, el sacramento del bautismo.

A un año de nacida sus padres se separaron y la niña es llevada a Santa Tecla, La Libertad, donde vive hasta su muerte.

Clara se caracterizó por ser una muchacha responsable, alegre, sincera y fiel, con mucha fe y esperanza en las virtudes humanas y cristianas.

En 1872, ante la solicitud de su madre, la joven se casa con el costarricense Félix Alfredo Alvarado, con quien procrea seis hijos; pero al nacer el último de ellos es abandonada por su esposo.

Vida apostólica

Desde que era adolescente, Clara estuvo involucrada en los quehaceres de la iglesia. Con el paso de los años realizaba obras humanitarias y concientizaba a otras mujeres sobre la importancia de servir a Dios, a la Virgen y al prójimo.

Al ver sus virtudes caritativas, monseñor Antonio Adolfo Pérez y Aguilar, arzobispo de San Salvador, le proporciona el local del convento Belén (actual colegio Belén en Santa Tecla) para que trabajara con niñas pobres y abandonadas, ordenándola, después de estudiar su trayectoria religiosa, como madre superiora Clara María de Jesús.

El 14 de octubre de 1916 funda la Tercera Orden de Carmelitas Descalzas Teresas de San José. Por sugerencia de fray Lucas de María Santísima, ex general de la Orden del Carmen, toma la congregación el nombre de Carmelitas Terciarias de San José.

Después de dedicar casi toda su vida a Dios y a servir a los necesitados, el 8 de diciembre de 1928, la madre superiora Clara María de Jesús entrega su alma al Creador a la edad de 71 años. Sus restos se encuentran sepultados en la capilla del Colegio Belén.

La congregación ha iniciado las gestiones para que sea beatificada, recolectando información sobre probables milagros, sus obras y la labor que realizó en favor de los necesitados.

¿Santa salvadoreña?

El proceso de recolección de información para la beatificación inicio hace ocho años con la recopilación de documentos sobre la familia de la religiosa.

"La información que recogimos se la hemos proporcionado al padre Claretiano Alberto Berrios Moneo, quien desde inicio de este año se encuentra escribiendo la historia documental de la madre Clarita a solicitud nuestra", dice la hermana Genoveva Menjívar, consejera de la pastoral misionera de las Carmelitas.

"Ahora que nos han presentado el primer borrador, una comisión de nuestra congregación lo está estudiando para hacerle algunas recomendaciones. Luego se lo presentaremos a la Iglesia para que inicie el proceso de beatificación legal", dice la hermana Menjívar.

Luego que la Iglesia salvadoreña lo aprueba lo presenta a la Santa Sede, en donde inicia un nuevo estudio en el que los altos jerarcas deciden si aprueban la solicitud de beatificación.

Este proceso no tiene una fecha exacta sobre su duración, por lo que puede llevar muchos años, asegura la religiosa Carmelita.

Primeros milagros

Según las Carmelitas, en la actualidad se han registrado dos milagros de la madre fundadora. Uno de ellos sucedió hace unos cinco años en Tegucigalpa, Honduras, cuando un joven estudiante de un colegio administrado por ellas sufrió un accidente y se fracturo la cabeza.

Cuando fue llevado al hospital, los médicos le dijeron que estaba desahuciado y que no había nada que ellos pudieran hacer. Sin embargo, cuatro días después el enfermo se levantó sano.

Una de las primeras preguntas que hizo el joven a su familia y doctores fue que quién era la enfermera que lo había cuidado durante su convalescencia, día y noche, haciéndole masajes en la cabeza. Los médicos aseguraron que el joven no tenía ninguna enfermera dedicada exclusivamente a cuidarlo.

Después de practicarle varios exámenes clínicos, los galenos determinaron que habían desaparecido los traumatismos de la cabeza.

Cuando el muchacho se reincorporó a clases y fue a la capilla de la escuela observó un retrato de la madre Clara María de Jesús, a quien identificó como la enfermera que lo había cuidado durante su estadía en el hospital.

Obra mundial

La congregación de las Hermanas Carmelitas de San José se ha extendido a Costa Rica, Honduras, Guatemala, México, Colombia, Brasil, Italia y a la República Democrática del Congo en África.

La sede principal de las Carmelitas de San José, fundadas por la madre Clara María de Jesús, está ubicada en Santa Tecla, en donde se encuentra el gobierno general de toda la congregación a nivel internacional.

En los países en los que tienen presencia administran hogares para niños abandonados, colegios y realizan obras de carácter social, religioso y benéfico.


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