Jueves 21 de octubre



















Una salida al tráfico

Los trabajos de ampliación de un carril en el Bulevar Tutunichapa, a la altura del Centro Judicial "Isidro Menéndez", en San Salvador, originan gigantescos embotellamientos.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Wilfredo Díaz

Circular en los alrededores de los tribunales es internarse en un congestionamiento vehicular constante. Buses, microbuses, taxis, camiones y automóviles particulares caminan a paso de tortuga tratando de recorrer en el menor tiempo posible solo 500 metros de calle.

Debido a las "trabazones", ese pequeño tramo es recorrido algunas veces en cinco o diez minutos (los sábados y domingos ese mismo trayecto se hace en menos de un minuto).

"Uno de los inconvenientes es que los abogados y los usuarios del Centro Judicial hacen uso de ambos lados de la vía para estacionarse, obstaculizando la libre circulación", dice el señor Rigoberto Sánchez, quien recuerda que esa calle es considerada "eje preferencial", norma que no es respetada.

El problema también se complica debido a que los autobuses y los microbuses del servicio colectivo se estacionan a su antojo por varios minutos en la zona, agravando más la situación vehicular.

Un carril extra

Para tratar de solucionar el problema de los congestionamientos, el Ministerio de Obras Públicas ha decidido construir un nuevo carril en esa zona, aunque para eso tuvo que talar varios árboles.

"Los trabajos consisten en la construcción de un nuevo carril de norte a sur, con una extensión de 345 metros de largo, mientras que de ancho tendrá 3.5 metros", dice el señor Lorenzo Segura Nieto, encargado de una de las dos cuadrillas de trabajadores.

Se espera que la obra esté terminada el próximo diciembre, pero antes deben ser reubicadas o desalojados 16 puestos de comida rápida que están instalados frente a los juzgados.

"Nosotros estamos de acuerdo en la ampliación de la calle, ya que es una necesidad urgente, pero antes deben reubicarnos en otros lugares cercanos para no perder a nuestros clientes", señala el señor Milton Merino, propietario de uno de los cafetines.

Una de las alternativas es ubicarlos en un terreno ubicado cerca de los tribunales, en donde cuenten con todas las comodidades necesarias para efectuar su labor.

Mejorar circulación

El nuevo proyecto vial forma parte de las recomendaciones del Plan Maestro de Transporte para el Área Metropolitana de San Salvador (PLAMATRAMSS), elaborado por la empresa israelí Tahal, con el que se pretende agilizar el tráfico en algunas calles y avenidas de San Salvador.

Los fondos para la realización de los trabajos provienen del gobierno central y no se ha especificado el monto total de la inversión.

Con la apertura de este nuevo carril se espera que mejore la circulación vehicular en el área, aunque también habría que esperar que las autoridades policiales sancionen las infracciones que se cometen a diario en esa arteria.

La chatarra de los juzgados

Unos 350 vehículos y 120 motocicletas se encuentran decomisados en terrenos aledaños a los tribunales de San Salvador. Algunos tienen cerca de 15 años de estar abandonados en espera de ser devueltos a sus dueños o para subastarlos.

La mayoría de vehículos que decomisan los jueces del Centro Judicial Isidro Menéndez es enviada, en calidad de depósito, a un terreno aledaño a los tribunales.

Allí yacen varios automotores, rodeados de maleza, polvo y óxido, inmersos en el olvido y la indiferencia por parte de las autoridades judiciales.

A pesar de que para los usuarios de los juzgados no existen parqueos adecuados, frente a las instalaciones de los tribunales permanece la mayoría de automotores incautados, utilizando un espacio físico que podría ser utilizado como estacionamiento.

"Además de los carros particulares, hay también autos nacionales que se encuentran inservibles, los cuales podrían ser vendidos como chatarra o buscarles otro destino (toda vez que haya concluido el debido proceso judicial por el cual fueron decomisados)", afirmo un empleado judicial que no quiso revelar su identidad.

A principios de la década de los noventa existía un equilibrio entre los carros que eran decomisados y los que eran devueltos a sus propietarios, pero en la actualidad esto se ha modificado y ahora entran más autos de los que salen, lo que ha generado una saturación excesiva debido al aumento de procesos judiciales.

"La única solución es que la Corte Suprema de Justicia tome cartas en el asunto y determine cuál va a ser el destino final de esa chatarra, ya que en algunos casos las causas judiciales han finalizado, pero (los automotores) todavía no han sido retirados", señala el informante.

Mientras tanto, los terrenos que podrían ser utilizados como estacionamientos seguirán siendo subutilizados como chatarrería a la espera de que sean reubicados en otro lugar, que sean subastados o en su caso regresados a sus respectivos dueños.


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