Martes 19 de octubre





















Sueños y esperanzas rotas

La tragedia visitó al señor Óscar Alfredo Jiménez, de 37 años, en abril pasado cuando se cayó de un árbol y se fracturó la columna vertebral. Ahora se encuentra postrado en una cama, esperando reunir 16 mil colones para someterse a una operación.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos Ernesto Rivas

El señor Jiménez, carpintero de oficio, nunca pensó que aquella calurosa mañana de abril su vida cambiaría drásticamente al tratar de cortar un par de aguacates.

Junto a unos amigos, decidió subirse a un árbol que estaba sembrado en un terreno privado, pero al llegar a una altura de unos ocho metros se quebró la rama en la que estaba parado y cayó.

"Recuerdo que en ese momento, cuando sentí que iba para el suelo, solo le pedí a Dios que me perdonara todos mis pecados; después ya no me acuerdo lo que pasó, hasta que tiempo después desperté en el hospital", afirma don Óscar, quien no tiene esposa ni hijos. Vive con su madre.

Al momento del accidente, los amigos que lo acompañaban lo dejaron abandonado. Incluso ahora que se encuentra postrado en una cama, ninguno de sus amigos se ha acercado a verlo.

Gracias a la ayuda de personas particulares fue posible trasladarlo en estado inconsciente al Hospital San Rafael, de Santa Tecla, en donde los médicos le dijeron que se había fracturado la columna vertebral, por lo que era necesario operarlo para colocarle seis tornillos y cuatro placas de aluminio (para unir el hueso fracturado, aunque ya no pueda volver a caminar).

Espera un milagro

Seis meses después del accidente, don Óscar se encuentra postrado en cama en un rincón oscuro, iluminado por un foco de 60 vatios, en un cuarto que alquila su mamá en Lourdes, departamento de La Libertad.

"Yo vivo solo con mi mamá, quien trabaja como pupusera para obtener dinero para mantenerme, ya que estoy inmóvil de la cintura hacia abajo y no puedo trabajar", señala don Óscar, quien pasa buena parte del tiempo solo, esperando que su madre llegue durante las noches a brindarle atención (debe pasar todo el día acostado).

Debido a las lesiones que sufrió en la columna, los doctores le han colocado sondas en el estómago para que a través de ellas realice sus necesidades fisiológicas.

Óscar esta consciente de que quizás nunca pueda volver a caminar; sin embargo, tiene la confianza en Dios de que un milagro pueda sanarlo.

"Los doctores no me han operado porque no tengo dinero para comprar los seis tornillos y cuatro placas de aluminio que me colocaran en la espalda; todo el material vale unos 16 mil colones", dice Óscar, quien afirma que con esos aparatos se va a poder mantener sentado (los tornillos le unirán la columna, aunque es imposible que vuelva a caminar).

"Solo esperamos conseguir esos instrumentos para que los médicos del hospital puedan operarlo y continuar el tratamiento y que sea lo que Dios quiera", dice su madre, la señora Gregoria Jiménez, de 59 años.

"Yo siento un dolor enorme en mi corazón al saber que nunca volveré a caminar y que tendré que pasar toda mi vida postrado en una cama sin poder mover mis piernas", señala el enfermo.

Don Óscar necesita de la ayuda voluntaria de los salvadoreños de buen corazón, quienes pueden proporcionarle una silla de ruedas o donarle dinero para comprar los clavos y las placas.

Para cualquiera de las dos cosas puede comunicarse con el señor Marvel Rodríguez, amigo de la familia Jiménez, al teléfono 228-8315.

Buscan a sus padres

Víctor Manuel Martínez, 12 años, fue encontrado en Santa Ana por la Policía Nacional Civil. Fue enviado al Instituto Salvadoreño de Protección al Menor. Su madre se llama Ana Isabel Martínez.

Carlos Edgardo Martínez, 7 años (nombre para efectos de identificación), fue enviado por la PNC de Santa Tecla, luego de encontrarlo deambulando por las calles de esa ciudad. Fue remitido al Albergue Temporal Juvenil del ISPM.

Santos Geovani Vásquez Lemus, 13 años, es originario de Santa Ana, pero asegura que fue deportado de Dallas, Texas, en marzo del presente año. Su madre se llama Rosa Mirian Lemus.

Si usted conoce a los padres o familiares de estos menores comuníquese al teléfono 280-2756 del Instituto Salvadoreño de Protección al Menor, ubicado en el barrio Modelo de San Salvador.

Jornadas médicas

Los miembros del Club de Leones de San Salvador realizaron en septiembre pasado una jornada médico-oftalmológica y odontológica en el cantón San Marcelino, La Paz. En la actividad se atendió a 453 pacientes de diferentes edades.

En la jornada de atención especializada participaron cinco médicos generales, dos ginecólogos, cinco dentistas, seis farmacéuticos, un oftalmólogo, tres enfermeras y personal voluntario del club.

Para el próximo 31 de octubre se ha programado otra actividad similar en las comunidades ubicadas en la zona del bajo Lempa, afectada por las recientes inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Lempa.


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