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Sueños y
esperanzas rotas
La tragedia visitó
al señor Óscar Alfredo
Jiménez, de 37 años, en abril pasado
cuando se cayó de un árbol y se
fracturó la columna vertebral. Ahora se
encuentra postrado en una cama, esperando reunir 16
mil colones para someterse a una
operación.
- Ricardo
Guevara
- El
Diario de Hoy
- Fotos
Ernesto Rivas
El
señor Jiménez, carpintero de oficio,
nunca pensó que aquella calurosa
mañana de abril su vida cambiaría
drásticamente al tratar de cortar un par de
aguacates.
Junto a unos amigos,
decidió subirse a un árbol que estaba
sembrado en un terreno privado, pero al llegar a
una altura de unos ocho metros se quebró la
rama en la que estaba parado y
cayó.
"Recuerdo que en ese momento,
cuando sentí que iba para el suelo, solo le
pedí a Dios que me perdonara todos mis
pecados; después ya no me acuerdo lo que
pasó, hasta que tiempo después
desperté en el hospital", afirma don
Óscar, quien no tiene esposa ni hijos. Vive
con su madre.
Al momento del accidente, los
amigos que lo acompañaban lo dejaron
abandonado. Incluso ahora que se encuentra postrado
en una cama, ninguno de sus amigos se ha acercado a
verlo.
Gracias a la ayuda de
personas particulares fue posible trasladarlo en
estado inconsciente al Hospital San Rafael, de
Santa Tecla, en donde los médicos le dijeron
que se había fracturado la columna
vertebral, por lo que era necesario operarlo para
colocarle seis tornillos y cuatro placas de
aluminio (para unir el hueso fracturado, aunque ya
no pueda volver a caminar).
Espera un
milagro
Seis meses después del
accidente, don Óscar se encuentra postrado
en cama en un rincón oscuro, iluminado por
un foco de 60 vatios, en un cuarto que alquila su
mamá en Lourdes, departamento de La
Libertad.
"Yo vivo solo con mi
mamá, quien trabaja como pupusera para
obtener dinero para mantenerme, ya que estoy
inmóvil de la cintura hacia abajo y no puedo
trabajar", señala don Óscar, quien
pasa buena parte del tiempo solo, esperando que su
madre llegue durante las noches a brindarle
atención (debe pasar todo el día
acostado).
Debido a las lesiones que
sufrió en la columna, los doctores le han
colocado sondas en el estómago para que a
través de ellas realice sus necesidades
fisiológicas.
Óscar
esta consciente de que quizás nunca pueda
volver a caminar; sin embargo, tiene la confianza
en Dios de que un milagro pueda sanarlo.
"Los doctores no me han
operado porque no tengo dinero para comprar los
seis tornillos y cuatro placas de aluminio que me
colocaran en la espalda; todo el material vale unos
16 mil colones", dice Óscar, quien afirma
que con esos aparatos se va a poder mantener
sentado (los tornillos le unirán la columna,
aunque es imposible que vuelva a
caminar).
"Solo esperamos conseguir
esos instrumentos para que los médicos del
hospital puedan operarlo y continuar el tratamiento
y que sea lo que Dios quiera", dice su madre, la
señora Gregoria Jiménez, de 59
años.
"Yo siento un dolor enorme en
mi corazón al saber que nunca volveré
a caminar y que tendré que pasar toda mi
vida postrado en una cama sin poder mover mis
piernas", señala el enfermo.
Don Óscar necesita de
la ayuda voluntaria de los salvadoreños de
buen corazón, quienes pueden proporcionarle
una silla de ruedas o donarle dinero para comprar
los clavos y las placas.
Para cualquiera de las dos
cosas puede comunicarse con el señor Marvel
Rodríguez, amigo de la familia
Jiménez, al teléfono
228-8315.
Buscan a sus
padres
Víctor Manuel
Martínez, 12 años, fue encontrado en
Santa Ana por la Policía Nacional Civil. Fue
enviado al Instituto Salvadoreño de
Protección al Menor. Su madre se llama Ana
Isabel Martínez.
Carlos Edgardo
Martínez, 7 años (nombre para efectos
de identificación), fue enviado por la PNC
de Santa Tecla, luego de encontrarlo deambulando
por las calles de esa ciudad. Fue remitido al
Albergue Temporal Juvenil del ISPM.
Santos Geovani Vásquez
Lemus, 13 años, es originario de Santa Ana,
pero asegura que fue deportado de Dallas, Texas, en
marzo del presente año. Su madre se llama
Rosa Mirian Lemus.
Si usted conoce a los padres
o familiares de estos menores comuníquese al
teléfono 280-2756 del Instituto
Salvadoreño de Protección al Menor,
ubicado en el barrio Modelo de San
Salvador.
Jornadas
médicas
Los miembros del Club de
Leones de San Salvador realizaron en septiembre
pasado una jornada
médico-oftalmológica y
odontológica en el cantón San
Marcelino, La Paz. En la actividad se
atendió a 453 pacientes de diferentes
edades.
En la jornada de
atención especializada participaron cinco
médicos generales, dos ginecólogos,
cinco dentistas, seis farmacéuticos, un
oftalmólogo, tres enfermeras y personal
voluntario del club.
Para el próximo 31 de
octubre se ha programado otra actividad similar en
las comunidades ubicadas en la zona del bajo Lempa,
afectada por las recientes inundaciones provocadas
por el desbordamiento del río
Lempa.
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