Lunes 11 de octubre





















El campo para los niños

Durante la administración del presidente Carlos Ezeta en 1892 cuando se inauguró el Campo Marte (ahora Parque Infantil), donde decenas de familias salvadoreñas se reunían a diario para disfrutar del aire fresco o para descansar en compañía de amigos y familiares.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy

A la luz de los primeros rayos del sol, la ciudad de San Salvador despierta lentamente después de una intensa noche de lluvia.

Las calles y avenidas de principios de siglo lucen desoladas, en donde sólo se observan pequeños grupos de peatones en las esquinas, justo bajo la luz tenue de los faroles de la época.

Poco a poco algunos automóviles empiezan a recorrer las calles del centro, mientras que los capitalinos empiezan a salir de las casas rumbo a sus trabajos. La jornada diaria ha iniciado y con ella el comercio informal y el constante movimiento de las personas.

San Salvador ha despertado y con él sus pocos habitantes, quienes caminan por las calles, que lucen sin promontorios de basura, mientras que los transeúntes se saludan en cada esquina y charlan sobre los temas del momento.

Con el paso inevitable de las horas y la llegada de la tarde, muchos habitantes se dirigen a su lugar preferido de entretenimiento y diversión al Campo Marte, ubicado en terrenos que antes formaban parte de la antigua Finca Guadalupe.

Cuando el jefe de gobierno era el presidente Ezeta (1891-1894) se creó un lugar de esparcimiento para la familia. Así se inauguró el Campo Marte el 12 de octubre de 1892 (se escogió esa fecha para conmemorar los 400 años del descubrimiento de América). En sus inicios el lugar contaba con 16 manzanas de terreno.

Los conciertos de bandas regimentales interpretaban melodías para los gustos más exigentes, desde valses hasta los inolvidables tangos. Además en sus instalaciones se celebraban las fiestas patronales en honor del Divino Salvador del Mundo.

En las 16 manzanas de terreno existía un hipódromo, un miniestadio, un autódromo y la primera pista de aterrizaje para aviones que tuvo el país.

Estos fueron algunos de los atractivos que llamaban la atención de los capitalinos; sin embargo, poco a poco fueron eliminados por el acelerado crecimiento urbanístico de la ciudad y debido a la expropiación de terrenos que padeció por parte de los gobiernos en turno en décadas pasadas. En la actualidad tiene solo cinco manzanas de extensión.

En terrenos que pertenecían al ex Campo Marte se edificó el Instituto Nacional de los Deportes (INDES), además la Procuraduría General de la República, y se ampliación la ahora Alameda Juan Pablo Segundo y la Diagonal Universitaria, obras que disminuyeron más la extensión de ese lugar de diversión.

Celebración en grande

El próximo martes 12, el parque cumplirá 107 años de fundación.

En el marco de las celebraciones de aniversario, el sábado y domingo pasado se organizó una feria de productos artesanales dedicada a los niños, donde los visitantes podían adquirir yoyos, capiruchos, trompos, etc. Asimismo hubo presentación de grupos folclóricos, danza, teatro infantil y títeres.

"Ahora nosotros pretendemos que las personas que nos visitan, además de divertirse puedan disfrutar todos los fines de semana de una presentación artística en vivo", dice el licenciado José Alfredo Tobar, director del parque.

Entre los proyectos que tiene a corto plazo la institución está la construcción de fuentes, la instalaciones de nuevos juegos y la creación de una biblioteca infantil.

A pesar de estar ubicado en medio del constante bullicio y la contaminación de la ciudad, en el lugar existen árboles de bálsamo y de mango, entre otros. Además de ser el refugio de chiltotas, palomas alas blancas, pericos y otras especies de aves.

Por eso cuando quiera salir de la rutina y llevar a sus hijos a un sitio rodeado de árboles y diversión visite el parque, que está abierto desde las 8:30 a.m. a 4:30 p.m. de miércoles a domingo.

El costo de la entrada es de cinco colones para adultos y niños mayores de 10 años. La entrada es gratis para los menores de 10 años y personas de la tercera edad.

Última remodelación

Fue en 1956, durante la administración del presidente Carlos Osorio, cuando se decide remodelar las instalaciones del parque y transformarlo en un lugar de entretenimiento para la niñez salvadoreña.

Desde su fundación ha sido el sitio de esparcimiento ideal para varias generaciones de niños y niñas, quienes encuentran en el parque un lugar adecuado para divertirse al lado de la familia.

Según el licenciado Tobar, la última remodelación que se le hizo a las instalaciones fue en 1976, cuando se instalaron ruedas mecánicas y se puso a funcionar el trencito.

"En la actualidad contamos con área de diversiones para niños, otra de juegos mecánicos, una zona para estudios, deportes, área familiar y una para juegos electromecánicos", dice su director.

Cada mes asiste un promedio de 20 mil personas al parque, incluso algunos llegan en excursiones desde el interior del país.

El lugar es administrado por el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte (CONCULTURA).


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