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El campo para
los niños
Durante la
administración del presidente Carlos Ezeta
en 1892 cuando se inauguró el Campo Marte
(ahora Parque Infantil), donde decenas de familias
salvadoreñas se reunían a diario para
disfrutar del aire fresco o para descansar en
compañía de amigos y
familiares.
- Ricardo
Guevara
- El
Diario de Hoy
A
la luz de los primeros rayos del sol, la ciudad de
San Salvador despierta lentamente después de
una intensa noche de lluvia.
Las calles y avenidas de
principios de siglo lucen desoladas, en donde
sólo se observan pequeños grupos de
peatones en las esquinas, justo bajo la luz tenue
de los faroles de la época.
Poco a poco algunos
automóviles empiezan a recorrer las calles
del centro, mientras que los capitalinos empiezan a
salir de las casas rumbo a sus trabajos. La jornada
diaria ha iniciado y con ella el comercio informal
y el constante movimiento de las
personas.
San Salvador ha despertado y
con él sus pocos habitantes, quienes caminan
por las calles, que lucen sin promontorios de
basura, mientras que los transeúntes se
saludan en cada esquina y charlan sobre los temas
del momento.
Con el paso inevitable de las
horas y la llegada de la tarde, muchos habitantes
se dirigen a su lugar preferido de entretenimiento
y diversión al Campo Marte, ubicado en
terrenos que antes formaban parte de la antigua
Finca Guadalupe.
Cuando el jefe de gobierno
era el presidente Ezeta (1891-1894) se creó
un lugar de esparcimiento para la familia.
Así se inauguró el Campo Marte el 12
de octubre de 1892 (se escogió esa fecha
para conmemorar los 400 años del
descubrimiento de América). En sus inicios
el lugar contaba con 16 manzanas de
terreno.
Los conciertos de bandas
regimentales interpretaban melodías para los
gustos más exigentes, desde valses hasta los
inolvidables tangos. Además en sus
instalaciones se celebraban las fiestas patronales
en honor del Divino Salvador del Mundo.
En las 16 manzanas de terreno
existía un hipódromo, un miniestadio,
un autódromo y la primera pista de
aterrizaje para aviones que tuvo el país.
Estos fueron algunos de los
atractivos que llamaban la atención de los
capitalinos; sin embargo, poco a poco fueron
eliminados por el acelerado crecimiento
urbanístico de la ciudad y debido a la
expropiación de terrenos que padeció
por parte de los gobiernos en turno en
décadas pasadas. En la actualidad tiene solo
cinco manzanas de extensión.
En terrenos que
pertenecían al ex Campo Marte se
edificó el Instituto Nacional de los
Deportes (INDES), además la
Procuraduría General de la República,
y se ampliación la ahora Alameda Juan Pablo
Segundo y la Diagonal Universitaria, obras que
disminuyeron más la extensión de ese
lugar de diversión.
Celebración en
grande
El próximo martes 12,
el parque cumplirá 107 años de
fundación.
En el marco de las
celebraciones de aniversario, el sábado y
domingo pasado se organizó una feria de
productos artesanales dedicada a los niños,
donde los visitantes podían adquirir yoyos,
capiruchos, trompos, etc. Asimismo hubo
presentación de grupos folclóricos,
danza, teatro infantil y títeres.
"Ahora nosotros pretendemos
que las personas que nos visitan, además de
divertirse puedan disfrutar todos los fines de
semana de una presentación artística
en vivo", dice el licenciado José Alfredo
Tobar, director del parque.
Entre los proyectos que tiene
a corto plazo la institución está la
construcción de fuentes, la instalaciones de
nuevos juegos y la creación de una
biblioteca infantil.
A pesar de estar ubicado en
medio del constante bullicio y la
contaminación de la ciudad, en el lugar
existen árboles de bálsamo y de
mango, entre otros. Además de ser el refugio
de chiltotas, palomas alas blancas, pericos y otras
especies de aves.
Por
eso cuando quiera salir de la rutina y llevar a sus
hijos a un sitio rodeado de árboles y
diversión visite el parque, que está
abierto desde las 8:30 a.m. a 4:30 p.m. de
miércoles a domingo.
El costo de la entrada es de
cinco colones para adultos y niños mayores
de 10 años. La entrada es gratis para los
menores de 10 años y personas de la tercera
edad.
Última
remodelación
Fue en 1956, durante la
administración del presidente Carlos Osorio,
cuando se decide remodelar las instalaciones del
parque y transformarlo en un lugar de
entretenimiento para la niñez
salvadoreña.
Desde su fundación ha
sido el sitio de esparcimiento ideal para varias
generaciones de niños y niñas,
quienes encuentran en el parque un lugar adecuado
para divertirse al lado de la familia.
Según el licenciado
Tobar, la última remodelación que se
le hizo a las instalaciones fue en 1976, cuando se
instalaron ruedas mecánicas y se puso a
funcionar el trencito.
"En la actualidad contamos
con área de diversiones para niños,
otra de juegos mecánicos, una zona para
estudios, deportes, área familiar y una para
juegos electromecánicos", dice su
director.
Cada mes asiste un promedio
de 20 mil personas al parque, incluso algunos
llegan en excursiones desde el interior del
país.
El lugar es administrado por
el Consejo Nacional para la Cultura y el Arte
(CONCULTURA).
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