Persisten bajos
niveles de educación y escaso acceso a
mercados
No cede la pobreza
rural
La pobreza rural no parece disminuir con
el crecimiento económico y se mantiene en
un 60 por ciento, afirma un estudio de FUSADES.
Los pobres de la ciudad son menos pobres que los
del campo. A éstos, les hacen falta
educación, salud y caminos por donde
accesar a más oportunidades
Martha Elena
Ibarra
El Diario de
Hoy
Son
los pobres del campo los que parece que no salen
de sus problema, pues según un estudio de
FUSADES, la pobreza rural no parece disminuir
con el crecimiento económico, a
diferencia de lo que ocurre en los centros
urbanos.
La pobreza rural se mantiene en alrededor de
un 60 por ciento.
Según la Fundación
Salvadoreña para el Desarrollo
Económico, se abre una gran diferencia
entre los pobres que viven en el área
urbana y los del área rural. En
principio, es porque hay un acceso diferenciado
a los mercados (y de oportunidades).
Anabella de Palomo, jefe de la Sección
de Estudios Sociales del Departamento de
Estudios Económicos de FUSADES, dice que
cuando se tiene acceso a los mercados la pobreza
es la manifestación de la falta de
educación, pero cuando se está
lejos de los mercados la pobreza es
manifestación tanto de los costos para
llegar a estos como de la falta de
educación.
Uno de los descubrimientos del estudio es que
el porcentaje de hogares pobres es más
alto en el área rural que en la urbana.
En 1997 era de un 62 por ciento en el campo
contra un 39 por ciento en la ciudad.
Además, hay una brecha entre los
ingresos urbanos y rurales. En 1991, el ingreso
urbano era 1.9 veces el ingreso promedio en el
campo, pero en 1997 era de 2.3 veces.
La pobreza rural es persistente, afirma
FUSADES, y esto es por los niveles bajos en
educación y porque el acceso a mercados
es limitado. Un ejemplo es la infraestructura
vial, la que en un 80 por ciento no está
pavimentada. De los 6,600 kilómetros,
unos 4,800 se hacen intransitables en la
época lluviosa, revela el estudio de
FUSADES.
En cuanto al acceso de información, el
estudio encontró que un 30 por ciento de
los productores agrícolas no sabía
a qué precio podría vender su
producto; un 60 por ciento no sabía a
cuánto lo podría vender fuera de
su municipio.
Políticas y propuestas
La política pública, por otro
lado, no hace que la situación cambie. La
mayor parte de la inversión del Gobierno
se va a departamentos como San Salvador y
Chalatenango (ver gráfico), y no a los
departamentos más pobres.
FUSADES recomienda realizar una reforma
institucional, en especial en salud, uno de los
aspectos en los que El Salvador tiene mayores
deficiencias.
Para mejorar la salud, la Fundación
sugiere un sistema de seguro de vida universal
en el que el Estado lo subsidie a las familias
sin recursos económicos.
En ese esquema, las familias con recursos
económicos deben comprar su propio
seguro.
Se plantea además, que los hospitales
entren en competencia y que sean las personas
las que escojan a cuál hospital
acudir.
El estudio, que comenzó en 1995 y que
terminó su primera fase, descubrió
que aquellos que han salido de su
situación de pobreza son los que tienen
una mayor educación y cuyos ingresos no
dependen de la agricultura.
El estado de la
región
Según el informe del PNUD de 1999,
sobre el Estado de la región, dos de cada
cinco centroamericanos no tienen servicio de
agua potable y saneamiento básico.
Las inequidades en el acceso a servicios de
agua potable son uno de los mayores problemas y
es que más de diez millones de personas,
es decir, el 29 por ciento de la
población centroamericana, no tiene
acceso al servicio de agua.
La situación es grave en la zona
rural, donde la falta de acceso afecta casi a la
mitad de la población que en ella reside,
o aún más: a un 76 por ciento de
los salvadoreños y a un 72 por ciento de
los nicaragüenses, dice el informe.
Sin acceso a
salud
El informe del PNUD también menciona
que más de diez millones de
centroamericanos no tiene acceso a servicios de
salud.
En 1993 se estimaba que un 69 por ciento de
los centroamericanos tenía acceso a
algún tipo de servicio de salud, por
básico que fuera.
Esto significa que casi once millones de
centroamericanos están excluídos
de los servicios mínimos de salud,
señala el informe.
El acceso difiere entre países y entre
zona rural y urbana. Guatemala, Honduras, El
Salvador y Nicaragua son los países donde
hay menos acceso a salud. En Costa Rica ocurre
lo contrario, pues un 100 por ciento tiene
acceso a la salud.
A nivel regional, con excepción de
Guatemala, se han alcanzado coberturas
útiles de vacunación, es decir,
mayores del 80 por ciento, en menores de un
año. Como resultado de estos esfuerzos,
en los primeros cinco años de la
década de los noventa se erradicó
la poliomielitis en la región.
También se eliminó la difteria.
En proceso están el sarampión, la
tosferina y el tétanos.