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Una esperanza para
Gladys
Luego de un largo viaje por las
montañas de Tacuba, en Ahuachapán,
llegamos a una pequeña cabaña donde
una angustiada madre nos recibía, rodeada de
sus seis hijos, uno de quienes se encuentra
bastante enferma.
Gustavo Rico
Baños
El Diario de
Hoy
En
el cantón El Rodeo, jurisdicción de
Tacuba, Ahuachapán, vive Rosa Amélida
Galicia, de 26 años, con su esposo Fidel
Méndez, y seis hijos de la pareja, cuyas
edades oscilan entre cuatro meses y 12
años.
La familia vive como colono en un terreno
escondido en las montañas. Su pobreza es tal
que las únicas pertenencias de la pareja son
dos sillas de plástico, que no han terminado
de pagar, ya que todo lo que hay en la
cabaña no les pertenece.
Nos sentamos para escuchar el problema de Gladys
Elizabeth, de tres años, en una
cabaña inundada por el polvo y rodeados de
gallinas, perros flacos e insectos extraños
volando por todos lados.
La madre de la menor, Rosa, cargó a su
hija y sus ojos comenzaron a volverse rojos por el
llanto, momento en el que Estela Reyes, la
señora que nos había invitado para
tratar de ayudar a la familia, le dijo:
"Hablá de tu problema; qué les lo que
le pasa a la niña".
La acongojada madre comenzó su relato
entre lágrimas. "A mi hija se le sale el
anito cuando hace sus necesidades, y es un
músculo grande como un huevo. En las noches
sufre de calenturas y el estómago se le pone
caliente y se hincha, por lo que yo le echo agua
tibia, pues creo que es el hielo (lo frío
del lugar) lo que le afecta. Todo el día
pasa triste y no juega con sus hermanos. Yo no
sé qué hacer. La niña ya tiene
cinco meses de estar así", comenta la
señora.
Pobreza extrema
Rosa Amélida es una mujer que nunca ha
viajado a San Salvador, solo conoce
Ahuachapán. Apenas ha salido de su lugar de
residencia un par de veces: cuando llevó a
la niña a la unidad de salud de Tacuba,
donde, asegura, no le dieron más que un
frasco (no supo explicar qué medicina era)
que no le hizo el efecto esperado en Gladys, quien
durante toda la entrevista se mantuvo abrazada a su
madre, quien no dejaba de acariciarla y peinarle el
cabello.
Rosa
Amélida acarrea un mal que abunda en nuestro
país: no sabe leer ni escribir, al igual que
su esposo, por lo que ir a buscar ayuda fuera de
Tacuba parece un imposible para ellos, pues no
conocen ni tienen dinero para salir del campo. Su
alimentación es lo que el campo y unas
gallinas les brindan.
Mientras el fotoperiodista Ernesto Rivas jugaba
con los otros hijos de la señora, Gladys se
tapaba la carita y me miraba de reojo para
sonreír y volverse a tapar la cara, y es que
es esta niña la más apegada a su
madre.
En la unidad de salud de Tacuba no le dijeron
qué puede ser la enfermedad, por lo que la
madre vive angustiada de lo que le puede pasar a la
pequeña, pues el tormento que vive la
señora y la pequeña es diario y la
impotencia de conseguir ayuda frustra a sus
padres.
"Le doy ajito para el dolor, pero la niña
cada vez que pasa eso, se pone a llorar, y no
sé qué hacer. Mire, ayúdeme,
pues estoy asustada con mi hijita", suplicaba la
madre.
A pesar de la pobreza en el hogar, los tres
hijos mayores van a la escuela, que se encuentra a
pocos metros de ahí. La señora se
dedica al cuidado de los demás, en especial
de la niña, a la que se le ha hinchado la
barriga y vive con molestias todo el
día.
Rosa Amélida perdió a un hijo hace
cuatro años y los siete partos que ha tenido
han sido asistidos por una partera. Ella no quiere
tener más hijos, pero el analfabetismo y su
pobreza la alejan de las posibilidades de saber
cómo controlar sus embarazos, ya que ninguna
institución ha llevado ayuda médica
al lugar.
Cirugía
y parasitismo
Para el cirujano pediatra Roberto Rottman, el
problema que presenta Gladys es un caso de prolapso
rectal, resultado de un parasitismo intestinal,
extenso y severo. Él dice que es necesario
examinar primero a la pequeña para saber si
se procede a una cirugía.
Rottman hace hincapié en que si el
problema es viejo (muchos días o meses), los
músculos se vuelven flácidos y hay
que hacer los procedimientos adecuados para buscar
restaurar los músculos internos de la
niña. También es urgente hacerle un
examen de heces, para ver qué
parásitos están atacando a la
pequeña.
El doctor Rottman está en la
disposición de hacer dicha curación o
cirugía sin costo alguno para la
familia.
Regalo de
Navidad
Rosa Amélida pide medicinas para su
niña, pero obviamente por su
situación de extrema pobreza son muchas
más las necesidades de la familia, como son
víveres y ropa.
Si algún lector de buen corazón
desea ayudarles puede comunicarse a los
teléfonos 271-0100 y 271-0122,
extensión 1288, en el y 225-1094 con Estela
Reyes.
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