Lunes 29 de noviembre



















Una esperanza para Gladys

Luego de un largo viaje por las montañas de Tacuba, en Ahuachapán, llegamos a una pequeña cabaña donde una angustiada madre nos recibía, rodeada de sus seis hijos, uno de quienes se encuentra bastante enferma.

Gustavo Rico Baños

El Diario de Hoy

En el cantón El Rodeo, jurisdicción de Tacuba, Ahuachapán, vive Rosa Amélida Galicia, de 26 años, con su esposo Fidel Méndez, y seis hijos de la pareja, cuyas edades oscilan entre cuatro meses y 12 años.

La familia vive como colono en un terreno escondido en las montañas. Su pobreza es tal que las únicas pertenencias de la pareja son dos sillas de plástico, que no han terminado de pagar, ya que todo lo que hay en la cabaña no les pertenece.

Nos sentamos para escuchar el problema de Gladys Elizabeth, de tres años, en una cabaña inundada por el polvo y rodeados de gallinas, perros flacos e insectos extraños volando por todos lados.

La madre de la menor, Rosa, cargó a su hija y sus ojos comenzaron a volverse rojos por el llanto, momento en el que Estela Reyes, la señora que nos había invitado para tratar de ayudar a la familia, le dijo: "Hablá de tu problema; qué les lo que le pasa a la niña".

La acongojada madre comenzó su relato entre lágrimas. "A mi hija se le sale el anito cuando hace sus necesidades, y es un músculo grande como un huevo. En las noches sufre de calenturas y el estómago se le pone caliente y se hincha, por lo que yo le echo agua tibia, pues creo que es el hielo (lo frío del lugar) lo que le afecta. Todo el día pasa triste y no juega con sus hermanos. Yo no sé qué hacer. La niña ya tiene cinco meses de estar así", comenta la señora.

Pobreza extrema

Rosa Amélida es una mujer que nunca ha viajado a San Salvador, solo conoce Ahuachapán. Apenas ha salido de su lugar de residencia un par de veces: cuando llevó a la niña a la unidad de salud de Tacuba, donde, asegura, no le dieron más que un frasco (no supo explicar qué medicina era) que no le hizo el efecto esperado en Gladys, quien durante toda la entrevista se mantuvo abrazada a su madre, quien no dejaba de acariciarla y peinarle el cabello.

Rosa Amélida acarrea un mal que abunda en nuestro país: no sabe leer ni escribir, al igual que su esposo, por lo que ir a buscar ayuda fuera de Tacuba parece un imposible para ellos, pues no conocen ni tienen dinero para salir del campo. Su alimentación es lo que el campo y unas gallinas les brindan.

Mientras el fotoperiodista Ernesto Rivas jugaba con los otros hijos de la señora, Gladys se tapaba la carita y me miraba de reojo para sonreír y volverse a tapar la cara, y es que es esta niña la más apegada a su madre.

En la unidad de salud de Tacuba no le dijeron qué puede ser la enfermedad, por lo que la madre vive angustiada de lo que le puede pasar a la pequeña, pues el tormento que vive la señora y la pequeña es diario y la impotencia de conseguir ayuda frustra a sus padres.

"Le doy ajito para el dolor, pero la niña cada vez que pasa eso, se pone a llorar, y no sé qué hacer. Mire, ayúdeme, pues estoy asustada con mi hijita", suplicaba la madre.

A pesar de la pobreza en el hogar, los tres hijos mayores van a la escuela, que se encuentra a pocos metros de ahí. La señora se dedica al cuidado de los demás, en especial de la niña, a la que se le ha hinchado la barriga y vive con molestias todo el día.

Rosa Amélida perdió a un hijo hace cuatro años y los siete partos que ha tenido han sido asistidos por una partera. Ella no quiere tener más hijos, pero el analfabetismo y su pobreza la alejan de las posibilidades de saber cómo controlar sus embarazos, ya que ninguna institución ha llevado ayuda médica al lugar.

Cirugía y parasitismo

Para el cirujano pediatra Roberto Rottman, el problema que presenta Gladys es un caso de prolapso rectal, resultado de un parasitismo intestinal, extenso y severo. Él dice que es necesario examinar primero a la pequeña para saber si se procede a una cirugía.

Rottman hace hincapié en que si el problema es viejo (muchos días o meses), los músculos se vuelven flácidos y hay que hacer los procedimientos adecuados para buscar restaurar los músculos internos de la niña. También es urgente hacerle un examen de heces, para ver qué parásitos están atacando a la pequeña.

El doctor Rottman está en la disposición de hacer dicha curación o cirugía sin costo alguno para la familia.

Regalo de Navidad

Rosa Amélida pide medicinas para su niña, pero obviamente por su situación de extrema pobreza son muchas más las necesidades de la familia, como son víveres y ropa.

Si algún lector de buen corazón desea ayudarles puede comunicarse a los teléfonos 271-0100 y 271-0122, extensión 1288, en el y 225-1094 con Estela Reyes.




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