La aventura loca de
Pancho Céspedes
El cantautor es el autor de
"Señora" y desde siempre acepta haber
llevado una vida loca.. loca, loca.
- Norma
Niurka
- Especial
para El Diario de Hoy
Francisco
Céspedes, mejor conocido como Pancho
Céspedes, uno de los mejores cantautores
de los últimos tiempos, lleva ocho
años en México y sigue hablando en
cubano, no se le pega el acento.
No necesita cambiarlo, porque sus canciones
tienen el lenguaje universal del amor sin acento
alguno; temas que han cautivado a
públicos diversos -México,
España, Colombia, Estados Unidos- y a
artistas de tan distintos estilos como Luis
Miguel, Alejandro Sanz, Willy Chirino y Miguel
Bosé.
Pancho es el autor de "Señora" y de
"Vida loca", que titula su primer CD, grabado en
México para la Warner Music, de gran
repercusión artística y cuyas
ventas le hicieron ganar un Disco de Oro.
A los 43 años, su repentina fama lo ha
llevado a hacer un sinnúmero de
presentaciones, promociones y viajes por dos
continentes, pero el artista asegura que era un
iniciado en la vida loca desde antes.
"Hace muchos años vivo una vida loca,
porque mi vida ha sido siempre de madrugada",
dice, con su voz profunda, nocturna. "Esa es una
locura buena, la parte de la bohemia, de las
cantinas. Yo me crié en eso,
respiré eso, de ahí salieron las
canciones, las amistades y todo en mi vida. Todo
sale de esta vida intensa de madrugada. Si has
vivido alguna vez de madrugada sabrás que
en cualquier momento puede ocurrir cualquier
cosa".
Corazonada de Pancho
Seguidor del feeling y el bolero, el artista
traza sus raíces musicales desde una
mágica noche habanera.
"A los 13 años, una muchacha de 26 me
llevó al club Scherezada", recuerda.
"Fuimos a los besos y los abrazos y aquello a lo
que se va a los clubes nocturnos en la
adolescencia. Estaba en una barra semicircular y
me encontré... ahora mismo te lo digo y
estoy viviéndolo... me encontré
con José Antonio Méndez,
César Portillo de la Luz, Frank
Domínguez y Elena Burke, los cuatro
cantando ahí. Yo me quedé
embobecido, con la boca abierta, y a esa mujer
de 26 años ni le di un beso".
Desde aquel momento, Pancho Céspedes
resultó marcado por la bohemia, lo
sentimental y la buena música.
"Yo jugaba a cantar, era muy feliz jugando a
eso, no me preocupaba por el futuro, pero
después de eso, yo quería ser como
aquella gente que vi ese día, y
todavía lo quiero ser, en ese camino
ando. Más adelante me encontré con
Bola de Nieve y eso ya me mató el
corazón. Dije: ¡ésta es la
verdad! Si lo analizas técnicamente,
muchos de ellos no tenían voz, pero era
la forma de decir las canciones".
Durante años, el hombre que
había estudiado medicina, cantó
sus composiciones en los bares
acompañándose de la guitarra, pero
no logró darse a conocer.
"Traté, pero era muy difícil..
Un día me ofrecieron formar parte de un
espectáculo en una fracción del
Conjunto de Música Cubana, que iba a
México, y fui como cantante".
Regresaban de Ciudad Juárez al
Distrito Federal para volar a La Habana, cuando
Pancho Céspedes tomó una
decisión que le cambiaría la vida
por completo.
"Tuve 30 horas para pensar bien en la guagua
hacia el aeropuerto y decidí quedarme a
probar suerte", refiere.
Era divorciado en ese momento, pero dejaba en
la isla a su madre, su hermana y su hermano, el
cantante.
Un trabajo duro
"Fue una aventura loca, lo que yo
quería era que mis canciones se
conocieran en el mundo, si no confrontas tus
canciones se quedan contigo y no pasa nada. En
Cuba no había esperanza, en los
años 70 trascendieron Silvio y Pablo,
después de ellos no hubo nada
más".
Ahora será un reconocido compositor e
intérprete, pero de 1992 hasta 1997
(año en que se grabó Vida loca) se
la pasó tratando de que una disquera le
grabara. Pero fue un joven astro de la
música romántica, nada menos que
Luis Miguel, quien le estrenó "Pensar en
ti", en el Festival de Viña del Mar en
1994.
"Luis Miguel me salvó la vida, yo no
tenía nada", señala el cantautor.
"Cuando me estrenó la canción
empezó a entrar el dinerito, desde
ahí fue pan y techo. Cuando vi a todo
Viña del Mar coreando y aplaudiendo mi
canción, me di cuenta de que mis
canciones le tocaban el alma a las
personas".
"Pensar en ti" fue la última
canción que compuso antes de irse de
Cuba, según dice, dedicada a una mujer de
quien estaba muy enamorado "y ella de mí,
regular".
A España entró por la puerta
grande de mano de dos importantes artistas,
enamorados de su inspiración, que
él llama "hermanos": Alejandro Sanz y
Miguel Bosé.
A los tres años de vivir en
México, Pancho visitó La Habana
para ver a su familia y conoció a Maryori
-"mi rubiecita chiquitica", le llama-, quien
ahora es su esposa y madre de su hija de dos
años. Viven en el D.F. hasta que en
diciembre se muden para la casa que acaban de
comprar en el romántico Puerto
Vallarta.
De esas nostalgias estará impregnado
su segundo disco, que saldrá al mercado
en febrero del año próximo.