- Comentario
de la semana
- Contradictorias
señales
- Eduardo
Torres
- E-mail: eduardo@elsalvador.com
La
elección de Belisario Artiga como Fiscal
General de la República y la
aprobación del presupuesto del año
dos mil son dos hechos de primordial importancia
para la vida institucional del país. Y es
que a los cuatro meses y medio que pasó
la Fiscalía sin su titular, se le
añadía el riesgo de irnos
así hasta después de la
próxima elección, y de haberse
podido llegar al nombramiento de una persona sin
idoneidad para el cargo. Afortunadamente ello no
ha sido así, ya que el nuevo Fiscal
General es un profesional exitoso que, con el
debido conocimiento, llega a tan importante
cargo proveniente del sector privado -es decir,
de fuera del ámbito político-.
Además, pertenece a una nueva
generación de salvadoreños que,
sin mayores resabios, podrá dedicarse con
mayor grado de libertad a las tareas asignadas,
en este caso la defensa de los intereses de la
sociedad y la investigación del
delito.
La otra gran noticia de la semana fue la
aprobación del presupuesto. Con tanto
estira y encoge en la Asamblea Legislativa
durante los últimos años, y con la
nefasta experiencia de los cinco meses de atraso
en la aprobación del presupuesto del
año en curso -con su altísimo
costo, al haber dejado de entrar un vital
circulante a la actividad económica
nacional-, cualquier atraso en la
aprobación del presupuesto dos mil
hubiese sido de catastróficas
consecuencias, tanto por el impacto mental de un
fin de siglo entrampado, como por su efecto real
en la economía de la nación.
No todo, sin embargo, ha sido de buenas
noticias; la Asamblea Legislativa aprobó
dos decretos durante los últimos
días, el de la condonación de
descuentos a huelguistas y el del "refuerzo
presupuestario" al Instituto Salvadoreño
del Seguro Social para el aumento de salarios,
que tienen un fuerte olor a veto presidencial;
de no hacerlo así, el presidente Flores
estaría avalando la presión
-chantaje le dicen algunos- como método
para obtener "reivindicaciones".
Un destino común
Con el inicio ayer del sistema de consulta
médica alternativa, ante la huelga
desatada en el Seguro Social, y las posiciones
tan distantes que hemos visto durante los
últimos días, hay dos cosas que
con claridad percibe la ciudadanía: que
no hay derecho a jugar con la salud de la
población, por parte de personas que sin
esforzarse mucho se encuentran, al menos,
adecuadamente remuneradas; y que existe
motivación política -por cierto,
un tipo de motivación política del
pasado- atrás de esta ola de
efervescencia laboral, que sólo en lo que
va del año lleva ya nueve paros en el
ISSS. Ante ello, en lo que se empieza a centrar
el debate es en que el Seguro Social está
técnicamente quebrado -como dijo el
Director de Asuntos Legales de FUSADES ante las
cámaras de televisión-, y sobre
qué es lo que debemos y podemos hacer a
futuro, para atender la salud de los cotizantes
del ISSS.
Si esto es "mala cobertura" de los medios,
como han argumentado algunos sindicalistas, pues
derecho tienen a pensarlo y a expresarlo, pero
sus posiciones han estado siempre presentes en
los diferentes medios de comunicación, y
las acciones hablan por sí solas. No se
puede tapar el sol con un dedo; tampoco se trata
acá de "derrotar al adversario", primero,
porque no somos parte en la disputa y segundo,
porque ni durante la guerra lo pudo alguno de
los bandos lograr. Lo que cabe es un llamado a
la cordura y a ocupar los mecanismos legales
&emdash;y democráticos&emdash; que el
mismo sistema nos da. Existiendo una
comisión ya establecida para la reforma
del sector salud, por qué no utilizarla,
especialmente cuando se ha reiterado que hay
agenda libre, y representación de siete
sectores en la mesa de trabajo.
Faltando treinta y cuatro días para el
año dos mil, la oca-ión se vuelve
propicia para reiterar el llamado a la
reflexión, y -ante los desafíos
del mundo globalizado- a que se comprenda que es
común nuestro destino, es decir o nos
beneficiamos todos o todos nos perjudicamos.
¡La época de las trincheras ya
pasó!
* Coordinador del Consejo Editorial de EL
DIARIO DE HOY.