Jueves 25 de noviembre



















Colonia pide quitar buses

La ruta 88-B, de San Miguel, afecta a más de 400 familias de la colonia Satélite Oriente desde hace dos años, por lo que los residentes piden eliminarla.

Gustavo Rico Baños
El Diario de Hoy

Los moradores de la comunidad Satélite y en especial quienes viven en la Calle Andrómeda vienen soportando el paso de buses en mal estado, guiados por imprudentes motoristas que manejan a alta velocidad en una zona residencial.

Además los quejosos dicen que las unidades han arruinado las arterias de la zona, por lo que ya han sido reparadas en dos ocasiones.

Ramón Peralta, de 27 años, dice sentirse molesto por los abusos de los buseros. Las unidades, manifiesta, son de los años sesenta.

"El ruido que producen es insoportable. Desde las cinco de la mañana pasan pitando y la irresponsabilidad en conducir es lo más preocupante", según residente de esa colonia.

"En esta zona todo el día hay varios niños jugando en la calle, y las unidades pasan a velocidades altas, por lo que colocamos unos túmulos, con el permiso del Viceministerio de Transporte de San Miguel, pero los buseros muchas veces no disminuyen la velocidad y saltan los túmulos sin ninguna precaución", se queja Peralta.

"Hace una semana una niña de cuatro años por poco muere aplastada por un bus de estos. El autobús se subió a la cuneta y la niña saltó para atrás para salvar su vida. Y aunque una patrulla de la Policíal Nacional Civil se conducía detrás del bus, los agentes solo se limitaron a reírse por el incidente", comenta el joven, mientras miembros de la directiva de la comunidad lo apoya en sus declaraciones.

Baches por doquier

Las arterias que pudimos observar se ven destruidas; están llenas de enormes baches y en algunos tramos parece que nunca tuvieron asfalto.

La ruta es 88-B hace su recorrido desde el hospital "San Juan de Dios", recorre toda la Alameda Roosevelt, pasa por la colonia El Molino y entra a la Satélite, dijo uno de los residentes que no quiso identificarse.

"Las unidades de transporte están en pésimas condiciones y el ruido que producen los motores es demasiado fuerte. Los nueve autobuses que transitan por esa colonia pertenecen a la empresa 'Corintia' ", agregó.

En octubre pasado, un autobús chocó, por el mal estado de sus frenos, contra un "pick up". Esto es un ejemplo de que a las unidades no les dan el mantenimiento adecuado.

Vecinos del lugar prefieren caminar hasta la 10ª Avenida Norte, una de las calles principales de San Miguel, para tomar otras rutas, pues pocos se suben a las unidades de la ruta 88-B, pues desconfían de los motoristas.

Otras colonias se opusieron a que pasaran dichas unidades por sus residencias e hicieron la petición al Viceministerio de Transporte. Residentes en la colonia El Jardín no dejaron que la ruta pasara por esa comunidad.

La directiva de la Satélite Oriente piensa hacer lo mismo, por lo que mandará una carta al Viceministerio de Transporte de San Salvador.

En la Asociación del Transporte Público (ATP) está afiliada una ruta 88 de San Miguel, cuyo propietario es Nelson Bolaños, pero no pudimos contactar con él, pues en el número que nos brindó la gremial nunca contestó nadie.

Pintando lo inservible

Luego del accidente de Apopa, en San Salvador, donde murieron varias personas, y después de que presidente Francisco Flores girara la orden de sacar de circulación los buses en mal estado, las unidades de la ruta 88-B fueron retiradas por unos días.

"Delegados de Tránsito sacaron a todos los automotores de esta ruta y a la siguiente semana aparecieron las mismas unidades en mal estado circulando totalmente pintadas", menciona Peralta.

Los delegados únicamente les decomisaron la documentación a los motoristas, cosa que aprovecharon para pintarlos en pocos días, aseguró.

Maras para variar

Los buses no son la única amenaza de la residencial Satélite y de las Palmeras, pues al final de estas dos zonas residenciales hay un parque que anteriormente era pintado y reparado por residentes de ambas colonias, pero desde hace dos años, las pandillas han hecho de ese lugar de esparcimiento su punto de reunión.

"Antes los residentes íbamos a caminar al parque, donde jugaban los niños. Era un lugar seguro. Si ve, todas las casas que están enfrente del parque están vacías", dijo una afligida moradora que no quiso revelar su nombre.

En ambas colonias hay unas 300 casas, quince de las cuales están en total abandono; son las que están frente de la cancha de baloncesto del parque.

"Durante el día, los mareros roban y por la noche hacen relajo. La seguridad no existe; solo hay un sereno que cuida, pero ¿qué puede hacer un solo hombre contra unos treinta mareros que acostumbran a venir?", se cuestionó la ama de casa.


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