|
Colonia pide quitar
buses
La ruta 88-B, de San Miguel, afecta a
más de 400 familias de la colonia
Satélite Oriente desde hace dos años,
por lo que los residentes piden eliminarla.
- Gustavo Rico
Baños
- El Diario de
Hoy
Los
moradores de la comunidad Satélite y en
especial quienes viven en la Calle Andrómeda
vienen soportando el paso de buses en mal estado,
guiados por imprudentes motoristas que manejan a
alta velocidad en una zona residencial.
Además los quejosos dicen que las
unidades han arruinado las arterias de la zona, por
lo que ya han sido reparadas en dos ocasiones.
Ramón Peralta, de 27 años, dice
sentirse molesto por los abusos de los buseros. Las
unidades, manifiesta, son de los años
sesenta.
"El ruido que producen es insoportable. Desde
las cinco de la mañana pasan pitando y la
irresponsabilidad en conducir es lo más
preocupante", según residente de esa
colonia.
"En esta zona todo el día hay varios
niños jugando en la calle, y las unidades
pasan a velocidades altas, por lo que colocamos
unos túmulos, con el permiso del
Viceministerio de Transporte de San Miguel, pero
los buseros muchas veces no disminuyen la velocidad
y saltan los túmulos sin ninguna
precaución", se queja Peralta.
"Hace una semana una niña de cuatro
años por poco muere aplastada por un bus de
estos. El autobús se subió a la
cuneta y la niña saltó para
atrás para salvar su vida. Y aunque una
patrulla de la Policíal Nacional Civil se
conducía detrás del bus, los agentes
solo se limitaron a reírse por el
incidente", comenta el joven, mientras miembros de
la directiva de la comunidad lo apoya en sus
declaraciones.
Baches por doquier
Las arterias que pudimos observar se ven
destruidas; están llenas de enormes baches y
en algunos tramos parece que nunca tuvieron
asfalto.
La ruta es 88-B hace su recorrido desde el
hospital "San Juan de Dios", recorre toda la
Alameda Roosevelt, pasa por la colonia El Molino y
entra a la Satélite, dijo uno de los
residentes que no quiso identificarse.
"Las unidades de transporte están en
pésimas condiciones y el ruido que producen
los motores es demasiado fuerte. Los nueve
autobuses que transitan por esa colonia pertenecen
a la empresa 'Corintia' ", agregó.
En
octubre pasado, un autobús chocó, por
el mal estado de sus frenos, contra un "pick up".
Esto es un ejemplo de que a las unidades no les dan
el mantenimiento adecuado.
Vecinos del lugar prefieren caminar hasta la
10ª Avenida Norte, una de las calles
principales de San Miguel, para tomar otras rutas,
pues pocos se suben a las unidades de la ruta 88-B,
pues desconfían de los motoristas.
Otras colonias se opusieron a que pasaran dichas
unidades por sus residencias e hicieron la
petición al Viceministerio de Transporte.
Residentes en la colonia El Jardín no
dejaron que la ruta pasara por esa comunidad.
La directiva de la Satélite Oriente
piensa hacer lo mismo, por lo que mandará
una carta al Viceministerio de Transporte de San
Salvador.
En la Asociación del Transporte
Público (ATP) está afiliada una ruta
88 de San Miguel, cuyo propietario es Nelson
Bolaños, pero no pudimos contactar con
él, pues en el número que nos
brindó la gremial nunca contestó
nadie.
Pintando lo inservible
Luego del accidente de Apopa, en San Salvador,
donde murieron varias personas, y después de
que presidente Francisco Flores girara la orden de
sacar de circulación los buses en mal
estado, las unidades de la ruta 88-B fueron
retiradas por unos días.
"Delegados de Tránsito sacaron a todos
los automotores de esta ruta y a la siguiente
semana aparecieron las mismas unidades en mal
estado circulando totalmente pintadas", menciona
Peralta.
Los
delegados únicamente les decomisaron la
documentación a los motoristas, cosa que
aprovecharon para pintarlos en pocos días,
aseguró.
Maras para variar
Los buses no son la única amenaza de la
residencial Satélite y de las Palmeras, pues
al final de estas dos zonas residenciales hay un
parque que anteriormente era pintado y reparado por
residentes de ambas colonias, pero desde hace dos
años, las pandillas han hecho de ese lugar
de esparcimiento su punto de reunión.
"Antes los residentes íbamos a caminar al
parque, donde jugaban los niños. Era un
lugar seguro. Si ve, todas las casas que
están enfrente del parque están
vacías", dijo una afligida moradora que no
quiso revelar su nombre.
En ambas colonias hay unas 300 casas, quince de
las cuales están en total abandono; son las
que están frente de la cancha de baloncesto
del parque.
"Durante el día, los mareros roban y por
la noche hacen relajo. La seguridad no existe; solo
hay un sereno que cuida, pero ¿qué
puede hacer un solo hombre contra unos treinta
mareros que acostumbran a venir?", se
cuestionó la ama de casa.
|