Miércoles 24 de noviembre


Catorce años entre el ruido y las artesanías

Aunque ahora el negocio se ha diversificado a la cerigrafía y los pirograbados, su fuerte es el diseño y venta de artesanías salvadoreñas. Estos dos últimos oficios ha mantenido, por 14 años, ocupada a la familia Galdámez

Evelin Galdámez
El Diario de Hoy

La mitad del día no hacen otra cosa que ofrecer y vender artesanías típicas, algunas de ellas fabricadas en casa durante la noche.

Para vender, los cuatro miembros de la familia, Eduardo, Rubidia, Wilfredo y Alicia Galdámez, tienen que competir a diario con el intenso ruido de los alrededores de la Plaza Hula Hula, en el centro de San Salvador.

No importan las dificultades, la meta será siempre la misma: ganar clientes y obtener ganancias.

A todos los integrantes de la familia les enseñaron desde chicos a tejer el mezcal y henekén, oficio que les permite ahora producir para los negocios que administran.

Los esposos Galdámez, Eduardo y Rubidia, aprendieron en su tierra natal, Comalapa, Chalatenango, que la fabricación de productos típicos, un día les generaría utilidades. Por eso, también transmitieron a sus hijos los conocimientos de sus antepasados.

En 1985 Eduardo comenzó vendiendo artesanías de forma ambulante; dos años más tarde adquirió el local que actualmente ocupa, ubicado en la calle peatonal (5ta. Av. Sur), puesto #22, en San Salvador.

La idea de vender artesanías surgió luego de que Eduardo quedara desempleado del extinto Hotel Sheraton. En este lugar observó que los turistas nacionales y extranjeros demandaban mucho estos productos.

"Cuando trabajé en el hotel me di cuenta de que la gente demandaba siempre los recuerdos típicos; por eso, más tarde opté por venderlos", afirmó.

Utilidades

La venta en la actualidad no es fácil, por dos cosas: la disminución del poder adquisitivo de los salvadoreños y el exceso de ruido de la calle peatonal, donde, desde hace doce años, permanece el negocio, afirmó Eduardo.

"Desde hace dos años las ventas han disminuido, pero éste (año) ha sido el peor para los negocios", aseguró.

Entonces, ¿cómo ha sobrevivido el negocio? Aunque las utilidades bajan y se recuperan, ha sido el acceso a la banca el que le ha permitido a la familia perseverar en su esfuerzo.

"Somos responsables y por eso, la financiera Calpiá nos presta dinero cada vez que lo necesitamos", indicó Eduardo.

Agregó que el trabajo incansable de cada uno de ellos, no solo les ha permitido obtener los ingresos para los gastos diarios , sino también abrir otro negocio en el mercado Sagrado Corazón.

Éste funciona desde 1996. Se llama, igual que el primero, "Artesanías Típicas" y es administrado por Rubidia.

Sueldos

Otra de las razones por las cuales el negocio se ha expandido, es porque los miembros de la familia han sabido administrar el dinero que ingresa a sus arcas.

"Mi esposa y yo tenemos un salario fijo mensual y mis hijos reciben comisión por sus ventas", señaló.

De no ser así, hace tiempos hubiera quebrado el negocio, pues el dinero sirve de tentación y a cualquiera se le ocurre gastarlo en una u otra cosa.

Para no gastar el dinero de las ventas, diariamente se deposita en un banco el monto de éstas.

Wilfredo, de 18 años, y Alicia, de 12, quienes diariamente luego de clases acuden al negocio, han aprendido muy bien la lección de sus padres: el dinero del negocio no se toca.

Tareas

Para suplir la oferta y obtener ingresos extra, Alicia es la que más se esmera en tejer cebaderas y adornos de mezcal.

Especialmente en esta época en que se acerca el día de la Virgen de Guadalupe (12 de diciembre), Alicia se desvela para pegar los adornos de los trajes de indios que se usarán para el ritual religioso.

Igual dedicación muestra Eduardo, cuando se confina en un rincón a seleccionar los diseños de cerigrafía o a grabar las dedicaciones en cuero, plata u oro que le han solicitado.

La demanda de cerigrafía y pirograbados ha ido en aumento. Y por tanto, para satisfacer lo más posible a los clientes, Eduardo tuvo que recibir varios cursos en la Asociación Nacional de Medianos y Pequeños Empresarios Salvadoreños (AMPES), de la cual es socio fundador.

Si usted demanda algunos de estos productos o servicios, o necesita más información, comuníquese al teléfono 222-5919.


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