Palabras
El jardín de
cristal
Carlos
Balaguer
Le conocí en una tienda de chocolates
y cristalería.
Era como casi todos nosotros, poseedores de
una juguetería de cristal para sus
juegos; similar a la solitaria adolescente del
zoológico de Williams.
Cualquier derrota, cualquier desaliento,
rompe los sueños de los hombres. Olvidan
aquello de que "en esta vida hay que hacerlo
todos dos veces o más para lograrlo".
No siempre alcanzamos nuestro ideal al primer
intento.
Con el correr del tiempo, ahondando uno en el
otro, supe que sus sueños eran demasiado
frágiles; cualquier ruido los
rompía: igual de rompibles como el
extraño jardín que estaba junto a
la ventana.
Cuando floreció el jardín
Un día de sol en diciembre, se
abrieron las flores del jardín. Ella fue
a cortar las más esplendorosas, para
demostrarme que todo en su vida era cierto, como
aquel insólito jardín. Entonces se
hirió las manos.