Discusión
con la Corte Suprema de Justicia entraba el
proceso
Aprobación del
presupuesto sigue en pañales
El proyecto de presupuesto del 2000 sigue
sin pasar la prueba de la Comisión de
Hacienda. Ayer, la Corte Suprema de Justicia se
encargó de continuar atrasando el pase de
aquél a la plenaria legislativa
Roxana
Huezo
El Diario de
Hoy
Pese
a que el documento del plan de gastos de la
Nación para el 2000, está en manos
de la Comisión de Hacienda desde hace
casi dos meses, su aprobación aún
se ve lejana.
El inconveniente siempre es el mismo: los
titulares de las Secretarías de Estado no
se conforman con lo asignado por el Ministerio
de Hacienda y a última hora tratan de
ganar aunque sea un céntimo más en
el Parlamento.
Muestra de la desesperación de algunas
dependencias es lo que ayer experimentó
la Corte Suprema de Justicia.
Desde que el Ministerio de Hacienda
entregó el documento a la Asamblea
Legislativa, la pesadilla para la CSJ
inició. Por ocho días los
magistrados sesionaron y decidieron
"autorasurarse" ¢320 millones.
Para los diputados, el recorte no es
suficiente. Están pensando entregarles
¢857.6 millones, lo equivalente al seis por
ciento que por mandato constitucional les
corresponde.
"Negociaremos el ajuste", confirmó
René Hernández Valiente,
presidente de la CSJ en funciones.
Hernández Valiente anunció que
los ¢857.6 millones no alcanzarían
para llevar a cabo todos los planes judiciales,
entre ellos la compra de vehículos para
los jueces y la creación de los
tribunales agroambientales.
La Corte recibió este año
¢856 millones. Esa cifra le alcanzó
para gestionar una redistribución de
dinero y concederles aumento salarial a los
huelguistas que mantuvieron paralizado el
sistema judicial por una semana.
El trato en el momento en que negociaron el
reajuste en los sueldos fue el de que no
habría aumento en el presupuesto para el
próximo año.
Ahora tienen que cumplirlo. Fueron
¢7.2 millones para los sindicalistas.
La Comisión de Hacienda va a continuar
con el análisis de este punto, para lo
que nombrarán un equipo de trabajo
conjunto entre la CSJ y los diputados.
La historia se repite: uno de los mayores
problemas en las discusiones presupuestales lo
ha constituido generalmente la
apropiación para el Organo Judicial.
Los números
Hernández Valiente insistió en
la apertura para negociar. Pero tiene su propia
definición de lo que es un "ajuste":
"Ajustes son cambios menores que no afecten los
planes establecidos", dijo.
Pero bajo la óptica legislativa,
ajuste es "recorte". "Es muy difícil que
los mismos magistrados se recorten, aún
es muy elevada la propuesta de la Corte",
explicó Julio Gamero de ARENA.
"Aquí no está sobrando la plata",
agregó.
Gerson Martínez, del FMLN, se
mostró cauteloso. "Ahí, en la
comisión, no se objetó nada por
innecesario -dijo-, pero el país puede
invertir gradualmente, diferir proyectos".
Jorge Villacorta, de la Convergencia
Democrática, piensa que la CSJ puede
trabajar con solo el seis por ciento del
Presupuesto General de la Nación. "Por
ejemplo, se pueden reducir viajes y
viáticos", sentenció.
La última palabra no se ha dicho en
este tema, pues falta mucho por evaluar, sobre
todo por los planes de incremento en las plazas
que proyecta la CSJ para el 2000.
Para el caso proyectan crear 12 puestos
nuevos en los tribunales de familia de
Soyapango, 15 colaboradores jurídicos, 12
jueces de familia y 39 para equipos
multidisciplinarios, lo que se traduce en el
gasto de ¢63.9 millones.