Martes 23 de noviembre


Discusión con la Corte Suprema de Justicia entraba el proceso
Aprobación del presupuesto sigue en pañales

El proyecto de presupuesto del 2000 sigue sin pasar la prueba de la Comisión de Hacienda. Ayer, la Corte Suprema de Justicia se encargó de continuar atrasando el pase de aquél a la plenaria legislativa

Roxana Huezo

El Diario de Hoy

Pese a que el documento del plan de gastos de la Nación para el 2000, está en manos de la Comisión de Hacienda desde hace casi dos meses, su aprobación aún se ve lejana.

El inconveniente siempre es el mismo: los titulares de las Secretarías de Estado no se conforman con lo asignado por el Ministerio de Hacienda y a última hora tratan de ganar aunque sea un céntimo más en el Parlamento.

Muestra de la desesperación de algunas dependencias es lo que ayer experimentó la Corte Suprema de Justicia.

Desde que el Ministerio de Hacienda entregó el documento a la Asamblea Legislativa, la pesadilla para la CSJ inició. Por ocho días los magistrados sesionaron y decidieron "autorasurarse" ¢320 millones.

Para los diputados, el recorte no es suficiente. Están pensando entregarles ¢857.6 millones, lo equivalente al seis por ciento que por mandato constitucional les corresponde.

"Negociaremos el ajuste", confirmó René Hernández Valiente, presidente de la CSJ en funciones.

Hernández Valiente anunció que los ¢857.6 millones no alcanzarían para llevar a cabo todos los planes judiciales, entre ellos la compra de vehículos para los jueces y la creación de los tribunales agroambientales.

La Corte recibió este año ¢856 millones. Esa cifra le alcanzó para gestionar una redistribución de dinero y concederles aumento salarial a los huelguistas que mantuvieron paralizado el sistema judicial por una semana.

El trato en el momento en que negociaron el reajuste en los sueldos fue el de que no habría aumento en el presupuesto para el próximo año.

Ahora tienen que cumplirlo. Fueron ¢7.2 millones para los sindicalistas.

La Comisión de Hacienda va a continuar con el análisis de este punto, para lo que nombrarán un equipo de trabajo conjunto entre la CSJ y los diputados.

La historia se repite: uno de los mayores problemas en las discusiones presupuestales lo ha constituido generalmente la apropiación para el Organo Judicial.

Los números

Hernández Valiente insistió en la apertura para negociar. Pero tiene su propia definición de lo que es un "ajuste": "Ajustes son cambios menores que no afecten los planes establecidos", dijo.

Pero bajo la óptica legislativa, ajuste es "recorte". "Es muy difícil que los mismos magistrados se recorten, aún es muy elevada la propuesta de la Corte", explicó Julio Gamero de ARENA. "Aquí no está sobrando la plata", agregó.

Gerson Martínez, del FMLN, se mostró cauteloso. "Ahí, en la comisión, no se objetó nada por innecesario -dijo-, pero el país puede invertir gradualmente, diferir proyectos".

Jorge Villacorta, de la Convergencia Democrática, piensa que la CSJ puede trabajar con solo el seis por ciento del Presupuesto General de la Nación. "Por ejemplo, se pueden reducir viajes y viáticos", sentenció.

La última palabra no se ha dicho en este tema, pues falta mucho por evaluar, sobre todo por los planes de incremento en las plazas que proyecta la CSJ para el 2000.

Para el caso proyectan crear 12 puestos nuevos en los tribunales de familia de Soyapango, 15 colaboradores jurídicos, 12 jueces de familia y 39 para equipos multidisciplinarios, lo que se traduce en el gasto de ¢63.9 millones.


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