Lunes 22 de noviembre


Exportación al natural

Mexitrade y su descubrimiento en el mundo de la exportación

Claudia Espinoza Juárez

El gusto por lo natural y la creciente demanda mundial por productos naturales ha dado lugar al desarrollo de una singular empresa mexicana que, si bien hace cuatro años luchaba por sobrevivir al boom de las importaciones, hoy exporta el 95 por ciento del chicle natural que produce en el país, actividad que, para 1998, le reportó ventas superiores a los US$8 millones.

La historia de Mexitrade Internacional comenzó en 1991, cuando siete jóvenes -todos con algún conocimiento sobre la actividad exportadora- decidieron unir su experiencia para crear una empresa comercializadora.

Pero encarrilarse hacia el emocionante mundo del comercio internacional a partir de 1995, no ha sido tarea sencilla para Mexitrade; a lo largo de su existencia ha tenido que superar varias etapas y, sobre todo, reflexionar sobre cuestiones clave que le permitieran ubicarse dentro de la realidad exportadora.

La elección

En sus inicios, esta empresa se dedicó a exportar una gran diversidad de artículos; incluso, en algún momento, sus creadores tomaron la decisión de importar equipo de cómputo, pero llegó la devaluación de 1994 y, curiosamente, ésta "nos dirigió a especificar nuestra línea de trabajo", recuerda Jorge Fong Vázquez, director general de Mexitrade. Se refiere a la comercialización de productos 100 por ciento naturales, entre estos, el chicle; su mejor carta de presentación para cautivar el mercado internacional.

La estrategia

"Fue precisamente la demanda de chicle que advertimos por parte de un par de clientes japoneses lo que nos hizo ver hacia atrás y comenzar a rescatar información valiosa sobre el origen de este recurso", recuerda Fong. Tenían el conocimiento de que el chicle provenía de raíces prehispánicas y que, como tantos otros productos, su valor se había ido perdiendo de vista con el transcurso del tiempo.

A través de una serie de investigaciones, descubrieron que en la selva mexicana existían alrededor de 80 millones de árboles Chicozapote (del cual se extrae directamente la goma de mascar) con una capacidad de extracción aproximada a las tres mil toneladas anuales, lo que les aseguraba una producción suficiente no sólo para comercializar el chicle en el mercado local, sino pensar seriamente en la exportación a gran escala.

No obstante el buen panorama, Mexitrade tuvo antes que sentarse a negociar con la Secretaría de Comercio y Fomento Industrial (Secofi) antes de que ésta derogara un decreto que consideraba al chicle como un producto de control estratégico para el país -por aquello de que durante la Segunda Guerra Mundial fue muy solicitado en los campos de batalla- y nadie podía sacar chicle del territorio nacional si antes no pagaba un impuesto del 30 por ciento.

Gracias al trabajo en conjunto con algunas universidades locales, Mexitrade logró, en poco tiempo, incorporar a la goma de mascar la esencia de damiana, una planta utilizada por nuestros antepasados para estimular la percepción sensorial durante el rito sexual. "Casi como broma, en 1995 comenzamos a exportar a Japón nuestra línea de goma de mascar afrodisíaca, compuesta por las marcas Love gum, Sex gum y Extasy gum", cuenta Fong. La novedad ha sido tal que hoy, sus famosos chicles se venden en alrededor de 40 países.

Después del Sex gum, Mexitrade lanzó al mercado internacional el Natural Gum Chicle, elaborado con frutas mexicanas y que ha sido muy del gusto de los europeos, principalmente en Alemania donde el producto está muy bien colocado. Más recientemente, la empresa desarrolló también la goma de mascar Speakeasy Natural Gum, especialmente para la empresa Cloud Nine, líder en el mercado de productos orgánicos en Estados Unidos y Canadá, lo cual representa para la mexicana un monto adicional en exportaciones de US$4 millones.

Consejos al exportador

El éxito de Mexitrade en el mercado externo no ha sido producto de la casualidad. Paralelamente a la investigación que realizó sobre el potencial de producción de chicle en el país, comenzó a participar arduamente en varias ferias y exposiciones tanto nacionales como internacionales, en un afán por entender las necesidades del consumidor a nivel macro y crear un producto adaptable a cualquier país.

"Los emprendedores no se deben concentrar demasiado en lo que pasa dentro del país, ni pensar que a una exposición se asiste sólo para vender, porque de ninguna manera se puede ser un exportador de escritorio; es necesario salir al mundo para conocer tendencias, gustos, nichos y movimientos del mercado", advierte Fong.

Por experiencia propia, en Mexitrade están convencidos de que los frutos de la exportación, por lo general, se dan después de los cinco años de trabajo "a menos que le pegues al gordo", por lo que quien decide emprender la aventura de la exportación, debe ser paciente y tratar de aprovechar todas las oportunidades que se presentan en el camino.

Por lo pronto, Mexitrade ya tiene firmados contratos para surtir materia prima este año y, recientemente, celebró un convenio comercial de exclusividad con la empresa norteamericana-canadiense de ventas por televisión, Interwood Telemarketing Group, que cuenta con una cobertura de 80 países donde comercializará sus chicles, lo que hace prever a sus directivos que, para este 1999, la empresa podría llegar a un monto de facturación superior a US$12 millones.


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