Domingo 21 de noviembre



















 

Ver a Jesús en todos
Evangelio para domingo
Mt. 25, 31-46

Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria rodeado de todos sus ángeles se sentará en el trono de gloria, que es suyo. Todas las naciones serán llevadas a su presencia y separará a unos de otros, al igual que el pastor separa las ovejas a su derecha y a los chivos a su izquierda.

Entonces el Rey dirá a los que están a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y tomen posesión del reino que ha sido preparado para ustedes desde el principio del mundo. Porque tuve hambre y ustedes me dieron de comer, tuve sed y ustedes me dieron de beber. Fui forastero y ustedes me recibieron en su casa. Anduve sin ropas y me vistieron. Estuve enfermo y fueron a visitarme. Estuve en la cárcel y me fueron a ver".

Entonces los justos dirán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos forastero y te recibimos, o sin ropa y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?".

El Rey responderá: "En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los más pequeños de estos mis hermanos, me lo hicieron a Mí".

Dirá después a los que estén a la izquierda: "¡Malditos, aléjense de Mí y vayan al fuego eterno, que ha sido preparado para el diablo y para sus ángeles! Porque tuve hambre y ustedes no me dieron de comer, tuve sed y no me dieron de beber; era forastero y no me recibieron en su casa, estaba sin ropa y no me vistieron, estuve enfermo y encarcelado y no me visitaron".

Estos preguntarán también: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, desnudo o forastero, enfermo o encarcelado y no te ayudamos?".

El Rey les responderá: "En verdad les digo: siempre que no lo hicieron con alguno de estos más pequeños, ustedes dejaron de hacérmelo a Mí".

Y estos irán a un suplicio eterno, y los buenos a la vida eterna.

Comentario
Jesús: Señor del tiempo y de la humanidad

"Cuando el Hijo del Hombre venga…"

Podemos decir que este pasaje es la última enseñanza de Jesús según el Evangelio de Mateo.

Usando un lenguaje profético se describe la venida del "Hijo del Hombre" en gloria y poder para realizar el juicio sobre la humanidad: Un juicio que se hará sobre todo el mundo, pues a todos se les debe predicar el Evangelio.

¡Jesús se dirige a todos indistintamente!

"Reciban el Reino, apártense de mí…"

La tarea es de verificación: de la capacidad de hacer efectiva la fe. ¿Han sabido reconocer al Señor en los pequeños, en los pobres, en los marginados? También de la concretez histórica de la vivencia de la caridad. ¿Han sabido traducir el discurso sobre la caridad en

concretas obras de misericordia? En fin, sobre la solidez de la esperanza. ¿Han sabido vivir de fe y amor en la perspectiva del encuentro personal y comunitario con el Señor?

Las palabras con que se acoge o se rechaza la entrada al Reino son un repaso de las llamadas obras de misericordia.

Toda la Ley consiste en amar a Dios y al prójimo, y lo que aquí aparece es el amor manifestado en hechos muy concretos. Cada uno es declarado justo o es condenado según haya servido a los demás o se haya abstenido de hacerlo…

"Estos mis pequeños…"

¡Jesús se ha identificado precisamente con los más oprimidos y necesitados! A lo largo del Evangelio el Hijo del hombre, Jesús se hace solidario de aquellos que tienen alguna necesidad de ayuda: "Los más insignificantes", todos los que padecen necesidad y en este texto lo da a conocer de forma evidente.

Por eso, esa afirmación en Jesús tiene alcance universal, y porque el acento del relato recae sobre el amor al prójimo, que es un valor moral supremo para toda la humanidad.

"Y nosotros…"

Si el amor conduce a Jesús a solidarizarse con cada uno de los seres humanos, esto significa que el modo que tienen sus seguidores de manifestarle su amor a Él es la solidaridad con el hermano, con todo ser humano. Y que aquel que actúa con amor y misericordia, del mismo modo es juzgado; mientras que quien no ejerce la misericordia, es juzgado sin misericordia.

En el examen de la vida no será necesario robarse la prueba para poderlo ganar. Ya Jesús ha revelado las preguntas que él mismo nos hará: En este pasaje están descritas por medio de un diálogo muy vivo; sin embargo, habrá caras de sorpresa por parte de muchos.

¡El examen va a ser sobre el amor! Jesús, el Señor de la historia, va a dictar sentencia. Y como su enseñanza fundamental ha sido el amor a Dios y al prójimo, el examen final será sobre la misma asignatura. Él no nos ha revelado ni el cuándo de este juicio ni mucho menos detalles de cómo será; pero sí nos ha dicho cuál será el contenido de la evaluación.

Si nos damos cuenta, la palabra amor no aparece en este pasaje porque se traduce en actitudes muy concretas. Sería bueno que nosotros nos cuestionáramos: ¿hemos actuado como Jesús, que siempre ayudaba a los que veía en necesidad?, ¿hemos amado, o nos hemos encerrado en nosotros mismos?, ¿hemos descubierto a Jesús presente en la persona de nuestros hermanos?, ¿de qué nos hemos enriquecido: de dinero, de poder, de éxitos o de obras de amor?, ¿hemos atendido a los enfermos, a los fracasados, a los pobres o los hemos descuidado ignorándolos?

Seremos examinados sobre el amor concreto a nuestros hermanos. ¿Tendremos que echar mano de excusas, como los que contestan en el texto que comentamos hoy? Ellos alegaban ignorancia. Nosotros ya estamos avisados…

Todos estamos invitados a la fiesta del Reino. Pero a la vez se nos ha señalado el camino: "La actitud de servicio para con los demás, viendo en ellos al mismo Jesús". ¡Nuestra fe en Él nos llena de alegría y a la vez de seriedad!

P. Sixto Alfonso Flores, S.d.b.




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