Sábado 20 de noviembre


Comentando
¿Y dónde está el gabinete?
Rodolfo Chang Peña*

Si se hiciera en este momento una encuesta para saber si los habitantes de la República conocen quiénes son los ministros, viceministros y presidentes de las instituciones autónomas, probablemente sólo un pequeño porcentaje del público los reconocería. Los únicos que salen a la palestra son aquellos que se encuentran emproblemados, sufren paros de labores, huelgas, reclamos o se han cuestionado sus funciones o los resultados de estas últimas. Por lo demás, a seis meses de haber tomado posesión, continuarían en el anonimato.

Los componentes del gobierno que más son publicitados en los diferentes medios son los inefables miembros del Organo Legislativo, no necesariamente todos sino el mismo grupito, no porque trabajen más en beneficio del pueblo que los eligió y paga sus salarios, sino porque son los que más gritan y hacen de cada plenaria una verdadera velada escolar. ¡Para nominar visitante distinguido al rancherón de Vicente Fernández, se pusieron de acuerdo en menos que canta un gallo, pero para elegir al nuevo Fiscal General, mejor le dan largas al asunto para no complicarse la vida!

Le sigue en popularidad el Organo Judicial, sea porque les construyeron un palacete, sea porque se encuentran en suspensión de labores, sea porque laboran dentro de un marco jurídico en el cual las palomas y los conejos son los que disparan a los cazadores. Los menos populares son los funcionarios del Organo Ejecutivo, con algunas escasas excepciones: Economía, por el famoso escándalo de la escasez de gas propano; Hacienda, porque no le aprueban el presupuesto para el año 2000 con la celeridad que espera; Educación, tuvo que salir ante el bochornoso caso de la PAES, y Seguridad Pública, porque el país se encuentra enladronado y la seguridad ciudadana ha llegado a niveles extremos. Salud ha enfrentado las consecuencias del temporal y los brotes de malaria y dengue hemorrágico. Relaciones Exteriores ha negociado la demarcación de las fronteras e Interior salió para defenderse del "affaire" de los diez millones de colones entregados a APROAS.

A excepción de los anteriores y alguna que otra institución autónoma, todo mundo permanece callado y casi en completo silencio. ¡Ya pasaron casi seis meses y nadie dice nada sobre el diagnóstico del área de su responsabilidad. ¿Con base en el diagnóstico anterior, ya habrán elaborado los correspondientes planes quinquenales en consonancia con las famosas "alianzas"? ¿Qué ajustes harán en la estructura organizativa para alcanzar un mayor grado de eficiencia, eficacia y efectividad? ¿Cómo piensan mejorar la calidad de los servicios que se prestan al público o todo seguirá igual que antes, es decir con el mismo enfoque "pajerístico"? ¿Continuarán los cobros excesivos por los servicios básicos?

El gabinete de gobierno y los titulares de las instituciones autónomas no deben olvidar que se deben al pueblo salvadoreño, ni siquiera al partido político al que pudieran pertenecer, en consecuencia todo su quehacer diario debería fincar se en más y mejores servicios.

* Dr. en Medicina.


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