- Comentando
- ¿Y dónde
está el gabinete?
- Rodolfo
Chang Peña*
Si
se hiciera en este momento una encuesta para
saber si los habitantes de la República
conocen quiénes son los ministros,
viceministros y presidentes de las instituciones
autónomas, probablemente sólo un
pequeño porcentaje del público los
reconocería. Los únicos que salen
a la palestra son aquellos que se encuentran
emproblemados, sufren paros de labores, huelgas,
reclamos o se han cuestionado sus funciones o
los resultados de estas últimas. Por lo
demás, a seis meses de haber tomado
posesión, continuarían en el
anonimato.
Los componentes del gobierno que más
son publicitados en los diferentes medios son
los inefables miembros del Organo Legislativo,
no necesariamente todos sino el mismo grupito,
no porque trabajen más en beneficio del
pueblo que los eligió y paga sus
salarios, sino porque son los que más
gritan y hacen de cada plenaria una verdadera
velada escolar. ¡Para nominar visitante
distinguido al rancherón de Vicente
Fernández, se pusieron de acuerdo en
menos que canta un gallo, pero para elegir al
nuevo Fiscal General, mejor le dan largas al
asunto para no complicarse la vida!
Le sigue en popularidad el Organo Judicial,
sea porque les construyeron un palacete, sea
porque se encuentran en suspensión de
labores, sea porque laboran dentro de un marco
jurídico en el cual las palomas y los
conejos son los que disparan a los cazadores.
Los menos populares son los funcionarios del
Organo Ejecutivo, con algunas escasas
excepciones: Economía, por el famoso
escándalo de la escasez de gas propano;
Hacienda, porque no le aprueban el presupuesto
para el año 2000 con la celeridad que
espera; Educación, tuvo que salir ante el
bochornoso caso de la PAES, y Seguridad
Pública, porque el país se
encuentra enladronado y la seguridad ciudadana
ha llegado a niveles extremos. Salud ha
enfrentado las consecuencias del temporal y los
brotes de malaria y dengue hemorrágico.
Relaciones Exteriores ha negociado la
demarcación de las fronteras e Interior
salió para defenderse del "affaire" de
los diez millones de colones entregados a
APROAS.
A excepción de los anteriores y alguna
que otra institución autónoma,
todo mundo permanece callado y casi en completo
silencio. ¡Ya pasaron casi seis meses y
nadie dice nada sobre el diagnóstico del
área de su responsabilidad. ¿Con
base en el diagnóstico anterior, ya
habrán elaborado los correspondientes
planes quinquenales en consonancia con las
famosas "alianzas"? ¿Qué ajustes
harán en la estructura organizativa para
alcanzar un mayor grado de eficiencia, eficacia
y efectividad? ¿Cómo piensan mejorar
la calidad de los servicios que se prestan al
público o todo seguirá igual que
antes, es decir con el mismo enfoque
"pajerístico"? ¿Continuarán
los cobros excesivos por los servicios
básicos?
El gabinete de gobierno y los titulares de
las instituciones autónomas no deben
olvidar que se deben al pueblo
salvadoreño, ni siquiera al partido
político al que pudieran pertenecer, en
consecuencia todo su quehacer diario
debería fincar se en más y mejores
servicios.
* Dr. en Medicina.