Viernes 19 de noviembre


Chalatenango se desmorona

Los derrumbes son una plaga en Chalatenango y amenazan el futuro de media docena de municipios.

Francisco Ayala Silva

El Diario de Hoy

Durante 24 días, el pueblo de El Carrizal estuvo tan aislado que el país no se enteró. Un alud de lodo cerró la única calle de acceso a este municipio del norte de Chalatenango.

Entre agosto y septiembre, en El Carrizal no hubo servicio telefónico para 3,112 habitantes, no llegaron carros ni motos. Para salir, los habitantes se tenían que levantar en la madrugada, caminar cinco kilómetros por una ruta de lodo y un kilómetro entre montes para llegar a un codo de camino al que llegaban los viejos buses de Chalatenango. Ningún empresario se atreve a meter un bus nuevo a las terribles calles del departamento.

De hecho, la pala y el pico son equipo de choferes en el norte de Chalatenango.

Plaga todo el año

En aquel derrumbe, obreros de la Dirección de Caminos trabajaron durante tres semanas para limpiar la carretera, un círculo que nace en la ciudad de Chalatenango, rodea al gran cerro de La Montañona, llega casi hasta Honduras y termina en el lugar que comenzó.

Media docena de municipios están en este camino, con casi 20 cantones y caseríos y una tierra espectacularmente bella. Con una carretera buena vendrían turistas de todo el mundo a dejar más dinero que la agricultura intensiva.

Pero los derrumbes plagan la carretera en verano e invierno. A veces, la Alcaldía de El Carrizal tiene que pagar planillas de trabajadores de Caminos para limpiar la vía con topadoras y tractores, asegura el alcalde José Faustino Soriano.

El desembolso es grande, si se considera que el presupuesto municipal es de 70 mil colones al mes. Sólo dos mil llegan de impuestos por agua y extensión de cédulas y partidas de nacimiento. Lo demás es asignación estatal.

Montes heridos

Los derrumbes detienen el desarrollo de los municipios, son una sangría de dinero y amenazan el futuro. Desde el cielo, las montañas de Chalatenango tienen llagas grandes y blancas.

Esas cárcavas son grietas formadas por avenidas de agua. Hay 40 en el departamento; una de ellas, La Zompopera, a nueve kilómetros de La Palma, tiene 500 metros de profundidad y 550 metros de ancho. Cubre 1,080 kilómetros cuadrados, esto es la vigésima parte de El Salvador.

El geólogo italiano Giulio Pazzagli, enviado a Chalatenango por la Comunidad Europea, asegura que "las cárcavas suelen comenzar como un pequeño derrumbe influenciado por múltiples factores, como el tipo de suelo, fracturación de la roca, deforestación, lluvia y explotación del terreno".

Lo raro de las cárcavas chalatecas es su avance veloz. Jordy Espuny, geólogo catalán de la Universidad Politécnica de Cataluña, investiga las cárcavas y asegura que "algunas asustan". Las recomendaciones de estos estudios se entregarán dentro de tres meses: de ellas depende el futuro del norte de Chalatenango.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Espectáculos] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'99] [Portada]