Para la
Casa Blanca, la Inicativa es la prioridad
número
uno
Empujón
de Clinton a la ICC
A las reformas de la
ICC sólo les queda un día en el
Congreso, para ser aprobadas o postergar su
estudio para el próximo año. El
Presidente Clinton ha enviado a tres emisarios
al Congreso, con la misión de que
senadores y representantes logren
acuerdos
- Guadalupe
Trigueros
- El Diario
de Hoy
Tres
funcionarios de confianza de la Casa Blanca han
llegado al Congreso con una misión
única: lograr que senadores y
representantes se pongan de acuerdo en las
reformas a la Iniciativa de la Cuenca del Caribe
(ICC), antes de finalizar esta
semana.
El Presidente Bill
Clinton les ha indicado encomiablemente lograr
ese cometido porque, de lo contrario, él
no podría mostrar ante la
Organización Mundial del Comercio (OMC)
-el próximo 30 de noviembre- que Estados
Unidos está dispuesto a abrir su mercado
al mundo. Si ellos fracasan, el principal
mandatario del planeta llegará con las
manos vacías.
Las enmiendas
comerciales a la ICC se estudian en conjunto con
reformas similares relacionadas a Africa, desde
finales de octubre.
Ante el estancamiento y
la cercanía del 30 de noviembre, Clinton
seleccionó a su subsecretario de
Negociaciones Comerciales Internacionales,
Richard Fisher, a Alex Arriaga y a Bori McKey,
de la Oficina del Delegado Especial, para que
conversen a diario con los "congresistas
clave''.
Para el embajador
salvadoreño en Washington, René
León, dicha intervención
será determinante para la ICC. Sin
embargo, señaló que las
oportunidades para la aprobación de tales
reformas son limitadas, por la falta de tiempo.
Los congresistas quieren irse de vacaciones
mañana.
"El principal enemigo
es el tiempo. Lo más probable es que la
discusión se retome en enero'',
enfatizó el diplomático, quien
pese a la desventaja, "no ha dejado en sosiego''
a los congresistas. Todos los días se
levanta y su única obsesión es ir
al Congreso; lo mismo les está pasando a
sus asesores.
Las reformas a la ICC
son ansiadas por el sector maquilero
salvadoreño, porque las mismas les
permitirán exportar su ropa, a Estados
Unidos, sin pagar aranceles y, posiblemente, sin
cuotas que limiten sus ventas. Una buena noticia
al respecto, les haría frotarse las manos
y celebrar la navidad con jugosos planes para el
2000.
Sin
protocolo
Para aprobar estos
beneficios, era necesario que siete senadores se
reunieran con un número similar de
congresistas de la Cámara de
Representantes, pero con las urgentes
indicaciones de Clinton, el protocolo del
Congreso estadounidense se hace a un lado y las
negociaciones son dominadas por el sondeo, el
"lobby'' o la presión.
Por ejemplo, ayer por
la tarde estaba planeada una reunión
entre el senador Lott, líder de los
republicanos, y el presidente del comité
de medios y arbítrios, Bill Archer, de la
Cámara de Representantes, para buscar una
versión satisfactoria sobre la ICC y el
resto de enmiendas comerciales de Africa, con
tal de someterlas a una aprobación
definitiva.
Otro ejemplo: la
embajada salvadoreña en Washington, junto
a sus similares centroamericanas, hacen
gestiones con testileros e hilanderías
estadounidenses, para que apoyen la
aprobación inmediata de la ICC, debido a
que la misma les beneficiaría. Las
maquilas centroamericanas compran telas
elaboradas en sus centros de
producción.
Opciones
A nivel del Congreso,
la embajada salvadoreña ha propuesto tres
opciones en las enmiendas a la ICC:
a) Que goce de
tratamiento NAFTA o libre comercio, la ropa
centroamericana fabricada con tela nacional,
hecha con hilo local y
estadounidense.
b) Que no pague arancel
ni cumpla cuota la ropa fabricada con tela
regional, elaborada con hilo de Estados
Unidos.
Establecer una
cláusula que permita exportar, bajo el
sistema de cuotas, ropa hecha con tela e hilo
centroamericano.
c) Introducir otra
cláusula que permita la producción
de prendas con tela local, independientemente de
que la misma sea hecha con hilo estadounidense o
regional, pero tomando en cuenta que dicho hilo
debe ser fabricado con algodón crudo, de
Estados Unidos.
Las
divergencias
Los desacuerdos entre
senadores y conferencistas están en los
contenidos de cada una de sus propuestas; la del
Senado anula los aranceles y cuotas a la ropa
hecha con tela e hilo de los Estados Unidos. La
de la Cámara de Representantes ofrece lo
mismo, pero para las confecciones fabricadas con
tela e hilo estadounidense y de
Centroamérica.
En esta segunda
versión, las reformas a la ICC se
complican más, porque incluyen una cuota
para las prendas hechas con tela e hilo de otros
países que no son Centroamérica ni
Estados Unidos.
Pero no todo gira en
torno de la ICC, en el Congreso. Tampoco han
logrado acuerdos en las reformas comerciales
para Africa y, la falta de "humo blanco'' en
este proyecto, afecta a la ICC, porque
éstal logró entrada al Senado, con
el mismo boleto de Africa.
Además, a un
día de gozar sus vacaciones, el Congreso
se encuentra saturado de trabajo y de otros
proyectos presionados por Clinton, comoo el
presupuesto del 2000 y el tratado de libertad
comercial firmado el lunes, entre Estados Unidos
y China.
Las puertas resuenan a
cada momento en los pasillos del Congreso. Unos
van para la reunión de aprobación
del presupuesto, otros para la de la ICC y
Africa. El embajador León sigue
madrugando y los teléfonos de la embajada
salvadoreña no cesan de sonar; se trata
de empresarios, senadores y grandes
personalidades que piden asesoría sobre
la ICC.