- Búscalo en tu
vida
- Por el
padre Eugenio Hoyos
Muchos
estamos buscando a Dios, quisiéramos
verlo, palparlo y experimentarlo en nuestras
vidas.
"¿Dónde está Dios?",
"¿Por qué de pronto está tan
lejano?", son preguntas que se hacen los
jóvenes en las escuelas o en las
universidades.
No busques a Dios en un libro o en un
laboratorio ni en el internet ni en tu
computadora. Lo hallarás en ti mismo. El
es lo más cercano de ti, más que
tú y yo. Pero puede ser lo más
lejano de ti por tu egoísmo.
Busca a Dios muriendo tú al pecado.
Los seres nobles y bondadosos siempre han
descubierto a Dios en su infinito ser y han
vivido en Su divina presencia. Por eso Pablo
exclamaba: "Ya no vivo yo, porque Cristo vive en
mí".
El gran Apóstol nos dice
también: "¿No sabéis que
vuestro cuerpo es santuario del Espíritu
Santo, que está en vosotros y
habéis recibido de Dios?". Si te sientes
morada de Dios, cobras aún más
conciencia de tu dignidad y te esperas por
brindar buen hospedaje a Su majestad.
Busca a Dios en el pobre, el abatido, en
aquel cuyo salario es mínimo, en aquella
persona que tiene que trabajar muchas y muchas
horas y recibe a cambio sólo desprecio o
nada.
Busca a Dios en aquella persona que
está enferma en un hospital y nadie la
visita; busca a Dios en la mano cayosa del
campesino para que en tu mesa haya pan y frutas;
búscalo en el niño que anda en la
calle, ayudando a sus padres o a su madre que
fue abandonada; búscalo en la anciana que
llora por ver a su hijo que se fue del
país. ¡Busca a Dios y piensa
positivo!