Inician plan
nacional de protección a
caballos
El Ministerio de Agricultura y
Ganadería inició un plan de dos
años para mejorar las condiciones de vida
y trabajo de los equinos
salvadoreños
Redacción
Nacionales
El Diario de
Hoy
La
mayoría de los 90 mil equinos que existen
en el país vive y trabaja en condiciones
espantosas; aun así, esas bestias son
herramientas indispensables para el trabajo de
cientos de familias campesinas.
A esta conclusión llegó un
estudio de la Liga Internacional Para la
Protección de Caballos (ILPH por sus
siglas en inglés), que es una
organización filantrópica fundada
en 1927 que, con sede en Inglaterra, vigila el
bienestar de los equinos en nueve
países.
El mismo estudio revela que, en el Siglo XXI,
numerosas familias campesinas
salvadoreñas seguirán dependiendo
de sus equinos, esto es, caballos, mulas, burros
y asnos. Estos tres últimos, por ser
más fuertes, son los preferidos de los
campesinos; los caballos son la opción de
los más pobres.
Considerando esto, el Ministerio de
Agricultura y Ganadería lanzó el 4
de octubre un plan nacional, de dos años,
para mejorar la condiciones de vida y trabajo de
esos animales.
"Es un proyecto para prolongar la vida
útil de los equinos y animales de tiro",
declaró el Director General de Sanidad
Vegetal y Animal, Luis Rafael Arévalo
Castillo.
Arévalo Castillo anunció que el
plan ha comenzado en Metapán (norte de
Santa Ana) y cubrirá todo el norte del
país, hasta la zona de Pasaquina. El plan
costará tres millones de colones.
Vida de bestias
La primera actividad concreta fue una
transferencia de tecnología patrocinada
por expertos del ILPH. Durante cuatro semanas,
cuatro ingleses y un australiano ofrecieron
charlas sobre herrería, nutrición,
fabricación de monturas y trato a los
animales. Los receptores fueron 15 herreros y
talabarteros, casi todos de Metapán.
Los expertos hicieron viajes por los campos
salvadoreños y encontraron una ignorancia
horrorosa: animales herrados con clavos que
atravesaban los cascos hasta la piel, causando
hemorragia (y obligándolos a trabajar
así), herraduras demasiado
pequeñas o grandes para el equino, y
monturas que causaban llagas.
"Muchos campesinos no tienen idea de que el
caballo necesita herraduras a su medida o que
cada caballo tiene su propia
configuración física y no se le
puede poner la montura de otro caballo", dice
André Bubear, maestro talabartero.
Clive Woodham agrega que muchos dueños
no creen que su caballo necesita agua, y
alimentación especial. Pero en El
Salvador eso puede estar más allá
de las posibilidades del campesino, quien a
veces no puede pagar los 16 colones que cuesta
una vacuna contra el ántrax, mortal en
las bestias y más en los seres humanos.
Al finalizar el curso, los participantes
recibieron herramientas gratuitas. El MAG
vigilará los resultados en los
próximos dos años.