Martes 16 de noviembre


Inician plan nacional de protección a caballos

El Ministerio de Agricultura y Ganadería inició un plan de dos años para mejorar las condiciones de vida y trabajo de los equinos salvadoreños

Redacción Nacionales

El Diario de Hoy

La mayoría de los 90 mil equinos que existen en el país vive y trabaja en condiciones espantosas; aun así, esas bestias son herramientas indispensables para el trabajo de cientos de familias campesinas.

A esta conclusión llegó un estudio de la Liga Internacional Para la Protección de Caballos (ILPH por sus siglas en inglés), que es una organización filantrópica fundada en 1927 que, con sede en Inglaterra, vigila el bienestar de los equinos en nueve países.

El mismo estudio revela que, en el Siglo XXI, numerosas familias campesinas salvadoreñas seguirán dependiendo de sus equinos, esto es, caballos, mulas, burros y asnos. Estos tres últimos, por ser más fuertes, son los preferidos de los campesinos; los caballos son la opción de los más pobres.

Considerando esto, el Ministerio de Agricultura y Ganadería lanzó el 4 de octubre un plan nacional, de dos años, para mejorar la condiciones de vida y trabajo de esos animales.

"Es un proyecto para prolongar la vida útil de los equinos y animales de tiro", declaró el Director General de Sanidad Vegetal y Animal, Luis Rafael Arévalo Castillo.

Arévalo Castillo anunció que el plan ha comenzado en Metapán (norte de Santa Ana) y cubrirá todo el norte del país, hasta la zona de Pasaquina. El plan costará tres millones de colones.

Vida de bestias

La primera actividad concreta fue una transferencia de tecnología patrocinada por expertos del ILPH. Durante cuatro semanas, cuatro ingleses y un australiano ofrecieron charlas sobre herrería, nutrición, fabricación de monturas y trato a los animales. Los receptores fueron 15 herreros y talabarteros, casi todos de Metapán.

Los expertos hicieron viajes por los campos salvadoreños y encontraron una ignorancia horrorosa: animales herrados con clavos que atravesaban los cascos hasta la piel, causando hemorragia (y obligándolos a trabajar así), herraduras demasiado pequeñas o grandes para el equino, y monturas que causaban llagas.

"Muchos campesinos no tienen idea de que el caballo necesita herraduras a su medida o que cada caballo tiene su propia configuración física y no se le puede poner la montura de otro caballo", dice André Bubear, maestro talabartero.

Clive Woodham agrega que muchos dueños no creen que su caballo necesita agua, y alimentación especial. Pero en El Salvador eso puede estar más allá de las posibilidades del campesino, quien a veces no puede pagar los 16 colones que cuesta una vacuna contra el ántrax, mortal en las bestias y más en los seres humanos.

Al finalizar el curso, los participantes recibieron herramientas gratuitas. El MAG vigilará los resultados en los próximos dos años.


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