Lunes 15 de noviembre


Palabras
Enseñanzas del ciervo, el toro y el hombre
Carlos Balaguer

El hombre debe hallar su alimento en su propio vuelo interior y buscar el fruto dulce y puro de la vida.

El ciervo, por su parte, nos enseña que la libertad es el más dulce de los poderes en la tierra. El hombre, igualmente, es poderoso cuando es libre. Cuando posee el poder de amar. El hombre es poderoso cuando posee el oro de su libertad.

El toro, por su parte, en su divinidad taurina, nos enseña el más sublime, grande y maravilloso de los poderes: el poder celeste. El que procede de las inmensurables fuentes del macrocosmos, que son hogueras del poder divino. Las astas de afilado marfil del toro, apuntan al cielo. Con ello nos enseña que el verdadero y mayor poder del mundo, está allá en el cielo, en el poder supremo. El poder del hombre radica en su fe.

Finalmente, fue de este último animal universal (el hombre) dotado de la razón, de quien aprendimos el poder de la palabra, de la expresión de la verdad. Es poderoso realmente aquel que para triunfar se vale precisamente del poder de expresión de la verdad. Conferido del poder de la palabra, la estirpe ganaría la lumbre de la batalla de la verdad. Esto lo sabemos al igual que el héroe legendario de las Mil Batallas.


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