- Palabras
- Enseñanzas del
ciervo, el toro y el hombre
- Carlos
Balaguer
El hombre debe hallar su alimento en su
propio vuelo interior y buscar el fruto dulce y
puro de la vida.
El ciervo, por su parte, nos enseña
que la libertad es el más dulce de los
poderes en la tierra. El hombre, igualmente, es
poderoso cuando es libre. Cuando posee el poder
de amar. El hombre es poderoso cuando posee el
oro de su libertad.
El toro, por su parte, en su divinidad
taurina, nos enseña el más
sublime, grande y maravilloso de los poderes: el
poder celeste. El que procede de las
inmensurables fuentes del macrocosmos, que son
hogueras del poder divino. Las astas de afilado
marfil del toro, apuntan al cielo. Con ello nos
enseña que el verdadero y mayor poder del
mundo, está allá en el cielo, en
el poder supremo. El poder del hombre radica en
su fe.
Finalmente, fue de este último animal
universal (el hombre) dotado de la razón,
de quien aprendimos el poder de la palabra, de
la expresión de la verdad. Es poderoso
realmente aquel que para triunfar se vale
precisamente del poder de expresión de la
verdad. Conferido del poder de la palabra, la
estirpe ganaría la lumbre de la batalla
de la verdad. Esto lo sabemos al igual que el
héroe legendario de las Mil Batallas.