'Un
paseo por las nubes'
Si usted es de los que
piensa que el paisaje salvadoreño se
limita a los balnearios y costas que normalmente
frecuenta, déjenos decirle que este
pequeño país es toda una caja de
sorpresas en cuanto a turismo, no explotado, se
refiere
- Janet
Cienfuegos O.
- El
Diario de Hoy
Es
un hecho: entre más se aleja de la urbe
de San Salvador, más hermoso será
el paisaje que divise y sin salir de su
país.
Un buen ejemplo de ello es
la montaña de Miramundo, ubicada a 2400
metros de altura, en el departamento de
Chalatenango.
Para llegar su primer
destino será La Palma, desde donde
tomará el desvío que le
conducirá a la cima de esta impresionante
montaña.
La calle que conduce a la
cima es de tierra y rocas, algunas veces fangosa
-en las partes más altas- debido al agua
producida a manera de llovizna en la cumbre.
Para llegar, por su
cuenta, requerirá de un vehículo
de doble transmisión, de lo contrario se
arriesga a dejar su carro desperdigado en el
camino. La segunda opción es abordar un
bus o apuntarse en una de las excursiones que
lugares como el "Hostal Miramundo" realiza para
atrapar turistas.
Resulta increíble
pensar en que un lugar tan bondadosamente dotado
por la naturaleza esté tan
irremediablemente abandonado por el gobierno
que, al menos debería mejorar la calle de
acceso. Eso es todo. Menos mal que si algo
prevalece en los salvadoreños es el
espíritu de aventura, que bien se pone a
prueba al subir esta maravilla de la naturaleza,
tarea que muchas personas -sobre todo
jóvenes- realizan a pie, en una calle muy
encumbrada, llena de piedras y precipicios, pero
con una vista hermosa como pocas.
"Un paseo por las
nubes"
No es exagerado decir que
al llegar usted se pondrá en contacto con
las nubes. Podrá verlas, incluso,
más abajo de la altura en que se
encontrará una vez alcance la
cúspide de la montaña.
Por fortuna a alguien se
le ocurrió erigir un pequeño pero
comodísimo hotel al que bautizaron como
"Hostal Miramundo", propiedad de un "coronel" a
quien pocos le ven el rostro, pero todos le
agradecen el haberlo construido en tan hermoso
sitio.
Amelia Vides de Alvarenga
es la administradora de este hostal ensartado en
la montaña desde hace tres años y
donde hay, además de seis habitaciones
tipo cabaña (a precios muy accesibles),
zona para acampar, cafetería (donde le
sirven uno de los mejores cafés), una
pequeña abarrotería y una vista
maravillosa por la cual no le cobran ni un
centavo.
Eso sí, si
después de leer esto se decide a visitar
el lugar, recuerde llevar suficiente abrigo,
porque la temperatura, en verano y por el
día, bordea los 12 grados.
Si quiere armar su
excursión, solo debe comunicarse con
Amalia al 276-6328. Lo demás
déjeselo a ella. El paseo incluye la
carrera que le saquen los gansos que cuidan del
lugar. No le podemos asegurar que no surja
algún contratiempo en el camino, justo de
eso se trata, lo que sí le podemos
asegurar es que una vez se encuentre allá
arriba, no podrá sino pensar en que solo
Dios pudo crear ese sitio.