Domingo 14 de noviembre


'Un paseo por las nubes'

Si usted es de los que piensa que el paisaje salvadoreño se limita a los balnearios y costas que normalmente frecuenta, déjenos decirle que este pequeño país es toda una caja de sorpresas en cuanto a turismo, no explotado, se refiere

Janet Cienfuegos O.
El Diario de Hoy

Es un hecho: entre más se aleja de la urbe de San Salvador, más hermoso será el paisaje que divise y sin salir de su país.

Un buen ejemplo de ello es la montaña de Miramundo, ubicada a 2400 metros de altura, en el departamento de Chalatenango.

Para llegar su primer destino será La Palma, desde donde tomará el desvío que le conducirá a la cima de esta impresionante montaña.

La calle que conduce a la cima es de tierra y rocas, algunas veces fangosa -en las partes más altas- debido al agua producida a manera de llovizna en la cumbre.

Para llegar, por su cuenta, requerirá de un vehículo de doble transmisión, de lo contrario se arriesga a dejar su carro desperdigado en el camino. La segunda opción es abordar un bus o apuntarse en una de las excursiones que lugares como el "Hostal Miramundo" realiza para atrapar turistas.

Resulta increíble pensar en que un lugar tan bondadosamente dotado por la naturaleza esté tan irremediablemente abandonado por el gobierno que, al menos debería mejorar la calle de acceso. Eso es todo. Menos mal que si algo prevalece en los salvadoreños es el espíritu de aventura, que bien se pone a prueba al subir esta maravilla de la naturaleza, tarea que muchas personas -sobre todo jóvenes- realizan a pie, en una calle muy encumbrada, llena de piedras y precipicios, pero con una vista hermosa como pocas.

"Un paseo por las nubes"

No es exagerado decir que al llegar usted se pondrá en contacto con las nubes. Podrá verlas, incluso, más abajo de la altura en que se encontrará una vez alcance la cúspide de la montaña.

Por fortuna a alguien se le ocurrió erigir un pequeño pero comodísimo hotel al que bautizaron como "Hostal Miramundo", propiedad de un "coronel" a quien pocos le ven el rostro, pero todos le agradecen el haberlo construido en tan hermoso sitio.

Amelia Vides de Alvarenga es la administradora de este hostal ensartado en la montaña desde hace tres años y donde hay, además de seis habitaciones tipo cabaña (a precios muy accesibles), zona para acampar, cafetería (donde le sirven uno de los mejores cafés), una pequeña abarrotería y una vista maravillosa por la cual no le cobran ni un centavo.

Eso sí, si después de leer esto se decide a visitar el lugar, recuerde llevar suficiente abrigo, porque la temperatura, en verano y por el día, bordea los 12 grados.

Si quiere armar su excursión, solo debe comunicarse con Amalia al 276-6328. Lo demás déjeselo a ella. El paseo incluye la carrera que le saquen los gansos que cuidan del lugar. No le podemos asegurar que no surja algún contratiempo en el camino, justo de eso se trata, lo que sí le podemos asegurar es que una vez se encuentre allá arriba, no podrá sino pensar en que solo Dios pudo crear ese sitio.


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