Martes 28 de marzo


























Voluntarias de la felicidad

Con el lema "Amor, ayuda y alegría", el Cuerpo de Damas Voluntarias del Hospital Benjamín Bloom, fundado hace 29 años, brinda atención y entretenimiento a los niños enfermos.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos Alex Sanabria

Vestidas con gabachas celestes y blanco, de apariencia amable, con cabello cano y andar lento recorren a diario cada uno de los pasillos del centro hospitalario.

Casi todos los niños desde sus cunas las identifican como sus abuelitas, quienes casi siempre tienen tiempo disponible para jugar y entretenerlos.

Desde hace 29 años, el Cuerpo de Damas Voluntarias está formada por señoras jubiladas, exmaestras, amas de casa, profesionales o empresarias, entre otras ocupaciones.

Uno de sus objetivos principales es brindar un poco de su tiempo a los pequeños enfermos que no cuentan con el apoyo de sus padres o familiares durante su convalecencia.

Mimarlos, acariciarlos o platicar con ellos resulta una tarea fácil de cumplir para las voluntarias, quienes a pesar de sus múltiples ocupaciones en el hogar y la familia están pendientes de los internos del hospital.

Entusiasmo y dedicación

"Desde que inicié con esta labor humanitaria hace 29 años lo he hecho con mucho entusiasmo, dedicación y esfuerzo, sin importar los inconvenientes o problemas que pueda sufrir ahora que he llegado a los 80 años", dice la señora Conchita Serarols de Tomás Carbonell, quien junto a sus compañeras imparte charlas sobre prevención de enfermedades.

La labor de las señoras voluntarias se diferencia de otras agrupaciones afines, ya que ellas no recaudan fondos ni realizan actividades sociales para darse a conocer públicamente, sino que se limitan a entretener y brindar diversión a los niños enfermos.

"Para nosotras es un placer asear a los infantes, darles su pacha, abrazarlos, entretenerlos, acariciarlos, organizarles piñatas o disfrazarnos de payasos para que estén alegres", dice la señora Edith Martínez de Norman, de 74 años, otra de las socias fundadoras.

A lo largo de las últimas tres décadas y durante cinco días a la semana, las mujeres que forman parte del Cuerpo de Damas Voluntarias se ha convertido en una especie de madres sustitutas para los chiquillos que adolecen enfermedades y que reciben tratamiento en el Bloom.

Tiempos críticos

Con el paso de los años, algunas socias han fallecido u otras se han retirado debido a problemas de salud (hubo un tiempo en el que había 60 señoras). En la actualidad, el grupo está formado por 30 mujeres entre los 40 y los 80 años, quienes asisten de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 4:00 p.m. a realizar su trabajo humanitario.

"Nuestra única satisfacción es servir a los niños y hacerlos pasar un rato agradable mientras están en su lecho de enfermos", dice la señora de Norman, quien afirma que ni el terremoto de 1986 ni la guerra las detuvieron en su labor humanitaria en beneficio de los menores salvadoreños.

"Hacemos un llamado a las mujeres interesadas en formar parte de la asociación para que se acerquen al hospital o llamen al teléfono 225-4114 y pregunten por la oficina de las Damas Voluntarias", señala la señora de Norman.

Algunos de los requisitos que exigen para formar parte de la entidad es ser mayores de 18 años, haber cursado el noveno grado, dedicar por lo menos tres horas a la semana a las actividades que realizan y tener mucho deseos de pasar buena parte del tiempo con los infantes.

Inicio de un proyecto

Por iniciativa de la junta directiva del Patronato del Hospital Bloom se designó, en junio de 1971, a la señora Gerda de Guttfreund para que reuniera a un grupo permanente de mujeres que trabajaran desinteresadamente brindándole atención, cariño y alegría a los niños enfermos.

En su labor contó con la ayuda de la señora Maritza de Calderón, en ese entonces jefa del Servicio Médico Social, y del doctor Edmundo Avalos Laguardia, director del hospital en esa época.

Después de convencer a varias personas entusiastas sobre el proyecto y de brindarles charlas sobre las metas y finalidades de la nueva asociación se procedió a elegir la primera junta directiva, siendo electa la señora Edith de Norman como coordinadora adjunta de la institución.

A partir de entonces, las Señoras Voluntarias se han caracterizado por servir a la niñez salvadoreña que recibe atención médica, brindándole cariño y amor que necesitan mientras están hospitalizados.

Sin embargo, fue hasta el 15 de junio de 1971 cuando oficialmente dio inicio la labor de las primeras 14 socias voluntarias, quienes han inculcado entre sus sucesoras el lema de la asociación.


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