Intrigas
en cúpulas partidarias
La dirigencia de ARENA
parece estar mellada por intrigas que tratan de
serruchar la silla del poder actual. La
cúpula tricolor desmiente estas versiones
y acusa a miembros que desean generar discordia
para obtener sus propias cuotas
El
Diario de Hoy
En
los últimos meses, la válvula se
rompió, y el tradicional hermetismo
arenero sobre sus divisiones comenzó a
ceder.
Como los engranajes de una
máquina desgastada por el tiempo, las
fricciones son cada día más
evidentes.
Y en la vox populi
tricolor ya comienzan a conocerse las intrigas
cupulares.
Se habla de tres argollas
"doradas", un grupo de "magníficos" (que
son los que realmente mandan) y el nacimiento de
una nueva tendencia: la de Mario Acosta Oertel
(ultraortodoxa).
Lo que hoy publicamos es
el resultado de pláticas con diversos
sectores de ARENA, y la "confesión" de un
arenero que llegó a esta Redacción
para darnos su versión.
Los roces que han mellado
al engranaje arenero parecen tener su
génesis en la derrota electoral de 1997,
de la cual se culpó a Gloria Salguero
Gross, presidenta del COENA en esas fechas, y
por lo cual fue defenestrada.
Alfredo Cristiani
tomó las riendas, pero había otro
poder al lado de su trono.
El hecho de ser presidente
del país presuponía un mando
partidario para Armando Calderón Sol. Y
la lucha por ganar más terreno
comenzó.
Se dice que Cristiani y
Calderón comenzaron un trabajo interno
para llevar adeptos a sus
"tendencias".
Pero, al mismo tiempo, un
nuevo y tercer liderazgo comenzaba a gestarse:
el de Francisco Flores.
La elección de
Flores como candidato a la presidencia puso en
pleito a "calderonistas" y
"cristianistas".
Estos últimos
querían que el candidato fuera Oscar
Santamaría. Los de Calderón
apoyaban a Flores, quien también
había ganado simpatías entre un
grupo de diputados.
De ahí
habrían emergido con más claridad
las tres argollas.
Fuera de ese lío, y
con un fuerte coqueteo "subterráneo",
Mario Acosta habría engendrado una nueva
corriente en las 14 unidades políticas de
ARENA: sus directores
departamentales.
Si bien el Ministro no es
parte del COENA, se cree que su ejército
obedece a ojos cerrados los lineamientos que
surgen desde el piso número 14 del
edificio del Interior.
Flores
cedió
A medida que cobró
fuerza la tendencia de Francisco Flores, las
otras corrientes hicieron frente
común.
Se menciona que Flores
tuvo que ceder manteniendo en el cargo del nuevo
gabinete a Acosta Oertel (a petición de
Cristiani), con la condición de que le
dejaran gobernar con tranquilidad.
En la negociación,
el grupo de Cristiani, añade el
informante, se adjudicó la
decisión de nombrar a los candidatos a la
legislatura (2000-2003), donde no está
representada la corriente de Flores y donde
también aparecen los adeptos de Acosta
Ortel.
La ganancia de
Calderón Sol pudo haber sido la
posibilidad de llegar &emdash;de nuevo&emdash; a
la presidencia del COENA y una "venganza" contra
Flores, ya que éste le abandonó
luego que padrinara su candidatura
presidencial.
Cambios
Después de marzo de
1999, iniciaron los pulsos por obtener la
presidencia del COENA. Y más aún,
luego de la reciente derrota en las pasadas
elecciones. La cabeza de Cristiani fue
exigida.
La argolla de
Calderón Sol buscó más
poder. Se menciona que el ex presidente quiere
gobernar el COENA, y esta pretensión es
"amadrinada" por su hermana, Milena.
Mas no todos le apoyan. Se
cree que Flores es contrario a la
intención de Calderón y que, por
el contrario, es él quien también
busca el puesto de Cristiani a través de
un pupilo.
La dirigencia tricolor
desmiente todas estas versiones, y la atribuyen
al deseo de ciertos prosélitos de generar
discordia.
Y mientras otros mencionan
que Cristiani hará cualquier cosa por
mantenerse en el poder, un aire
apocalíptico sopla entre las bases
areneras.
Tal vez muchos sepan o
sospechen de la existencia de los "demonios".
Pero, en apariencia, nadie quiere enfrentar al
monstruo sediento de poder.