Martes 28 de marzo


Hoy declararán testigos
Instalan audiencia inicial por la intoxicación en El Tobalón

El principal acusado por la intoxicación masiva en el cantón El Tobalón con ethil mercaptano no compareció ayer a la audiencia. Se le nombró defensor público

Jaime García
El Diario de Hoy

Sólo tres de los cuatro implicados en el caso de intoxicación con químicos en el cantón El Tobalón comparecieron ayer en la audiencia inicial en su contra, celebrada en el Juzgado de Paz de San Juan Talpa, La Paz.

Pero la jueza Belma de Lué suspendió la audiencia a las 4:50 de la tarde, debido a lo amplio de las declaraciones de los testigos y lo extenso de las posiciones de la defensa y la Fiscalía. Este día será reanudada.

Leoncio Alexander Luna, el sospechoso de haber comprado los barriles de ethil mercaptano y de haberlos abandonado en el cantón El Tobalón, no acudió al tribunal.

Luna está acusado de los delitos de contaminación ambiental y homicidio.

El ex director General de Aduanas, Juan Carlos Benítez Perla, el actual subdirector de Operación, Alfonso Carías Guadrón, y el jefe de la Dirección de Subasta de Aduanas, Rolando Aguilar Díaz, sí estuvieron presentes en el tribunal. Ellos están acusados de tráfico de productos químicos y sustancias nocivas, así como de actos arbitrarios.

Subastados

En el requerimiento, la representación fiscal explicó al tribunal que consultó a las empresas que importaban el ethil mercaptano y determinó que la más grande importadora era la Refinería de Acajutla, S.A. (RASA).

RASA importó los dos barriles de ethil mercaptano desde Los Angeles, Estados Unidos, pero, debido a que pasaron 45 días y no los reclamó a la Comisión Portuaria Autónoma (CEPA), fueron declarados en abandono y le fueron consignados el 29 de octubre de 1993.

El 20 de julio de 1991, la Unidad de Subasta de la Dirección General de la Renta de Aduanas puso en subasta los dos barriles.

Leoncio Alexander Luna compró los dos barriles a 400 colones. Los retiró en un "pick up" de su propiedad.

El fiscal del caso, Ceferino Arias, informó que, en el mercado internacional, cada barril de ethil mercaptano tiene un valor de 4 mil dólares.

El 10 de diciembre del año pasado, los barriles fueron abandonados en el cantón El Tobalón, en La Paz.

Los residentes de los cantones El Tobalón y Comalapa fueron evacuados de la zona con síntomas de intoxicación.

Para la Fiscalía, Leoncio Luna actúo con intención, ya que escogió la noche para trasladarse hasta la zona y lanzar los dos barriles con sustancias tan peligrosas como el ethil mercaptano.

El ethil mercaptano se utiliza para dar olor al gas propano y butano. Debido a que estos gases no tienen olor, es necesario mezclarlo con ethil mercaptano para detectar las fugas.

Para el organismo humano, el ethil mercaptano es altamente tóxico. Causa inflamación e irritación en las vías respiratorias y puede producir pérdida de la memoria, parálisis cerebral, edemas pulmonares y la muerte.

Acusaciones

Con respecto al ex empleado y empleados de la Renta de Aduanas, el Ministerio Público estima que violaron las normas del manejo de productos químicos y no dieron cumplimiento a las disposiciones aduaneras.

Ceferino manifestó que los dos barriles con ethil mercaptano intentaron ser subastados en tres ocasiones por la Dirección de Aduanas y fue hasta que los adquirió Leoncio Luna que fueron retirados de las bodegas de Acajutla.

Para uno de los abogados defensores de los empleados de Aduanas, Caballero Peñate, la Fiscalía fundamentó sus acusaciones en reglamentos ya derogados, por lo que el requerimiento presenta graves vacíos.

Peñate expuso a la jueza Belma de Lué que a sus defendidos no se les vinculaba directamente con la intoxicación, ya que lo único que hicieron fue subastar el químico conforme a lo establecido en los procedimientos.

Justicia

Afuera del tribunal, pobladores de los cantones El Tobalón y Comalapa se habían reunido parta pedir justicia.

Relato

La mayoría de ellos resultó con síntomas de intoxicación la noche en que ocurrieron los hechos.

María Santos, de 66 años, dijo: "Yo vivo a medio kilómetro de donde lanzaron los químicos. Desde las siete de la noche comenzamos a sentir un fuerte olor, como a ajo molido, que nos dificultaba respirar. Sentía como que me iba a desmayar y ardor en mi garganta, por lo que socorristas nos llevaron a los hospitales", agregó.


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