Salma y el saludo a
Pedro
Salma Hayek hizo que su amiga Cecilia Roth
le presentara a Almodóvar... algunas
estrellas son un derroche de simpatía,
otras...
- Rolando
Medina López
- Enviado
Especial El Diario de Hoy
Salma
Hayek llegó de la mano del actor Edward
Norton ("La Raíz del Miedo"). Son novios.
Ella desbordante de la euforia latina;
él, con la cortesía distante de
los sajones. Ambos saludaron A Kevin Spacey.
Minutos después entró Pedro
Almodóvar, flanqueado por Cecilia Roth y
Penélope Cruz. Ambas
bellísimas.
Durante todo el acto de llegada, había
establecido contactos con los periodistas
españoles. Nos preguntábamos
mutuamente el nombre de una estrella o si alguna
de las que esperábamos ya había
llegado. Al momento que Almodóvar
llegó, todos le saludamos. El,
sonrió y saludó hacia nosotros muy
contento de ver que tenía barra.
Salma salió corriendo a saludar a
Cecilia quien le presentó a
Almodóvar. El la saludó
sonriente.
De antipatías y carisma
Se dice que bastan unos segundos para conocer
a una persona. No sé si ello sea cierto,
pero sí puedo asegurar quiénes son
abiertos y amigables para con la prensa y en
general que disfrutan este tipo de eventos y
quiénes no.
Por ejemplo, Arnold Schwarzenegger es muy
agradable. Llega saludando a todos. Uno de los
periodistas americanos dijo: "Ahí viene
la pareja presidencial". El llegó como
siempre, acompañado por su esposa
María Shriver.
Antonio Banderas, solo brindó una
sonrisa de compromiso -"rictus" lo
describiría mejor- a sus compatriotas
españoles.
Kevin Spacey es otro de los que
respondió a mi saludo.
Tom Cruise era un manojo de cortesía.
Nicole una de las más bellas junto a
Charlize Theron, un poco más seria, pero
dispuesta a complacer las peticiones de modelaje
de los fotógrafos.
La tarde caía y la llegada de
estrellas era cada vez más
esporádica.
Julianne Moore, Ethan Hawke con Uma Thurman,
Meryl Streep acompañada por su esposo e
hija, Val Kilmer y Cate Blanchet con el vestido
extravagante más bello de la velada
fueron las últimas estrellas en llegar al
Shrire.
Luego, las puertas se cerraron para dar
inicio a la ceremonia oficial de entrega del
Oscar. Yo por mi parte, me conduje hacia al
cuarto especial de prensa, en donde
tendría la oportunidad de entrevistar a
los ganadores. Pero iba satisfecho. Había
visto de cerca a mis estrellas favoritas. A las
bellas mujeres que alimentan mis
fantasías. En fin, la alfombra
mágica me
había dado un buen paseo por ese mundo
mágico que es el cine.