No todas las
estrellas brillan
Algunas de las estrellas que tanto
admiramos cuando las vemos en una
película, distan mucho de parecerse a ese
personaje que nos robó el aliento, cuando
las vemos en persona
- Rolando
Medina López
- Enviado
Especial El Diario de Hoy
Las
estrellas seguían llegando. Una de las
mujeres que me ha robado el aliento desde la vi
por primera vez en la pantalla fue Gabrielle
Anward, famosa por la escena de tango con Al
Pacino en "Perfume de Mujer". Pero la magia de
la alfombra roja la opacó. Delgada,
vestida con un traje de tonos pastel y poco
maquillaje, ya no mostraba la frescura que se
vio en esa cinta. Preferiré recordar a la
Gabrielle del celuloide.
El director John Lasseter, director de ambas
versiones de "Toy Story" trajo consigo los
juguetes de los personajes que le han hecho
famoso y jugueteó con ellos frente a
todas las cámaras de televisión
colocadas a lo largo del camino de entrada al
Shrine.
Frente a mí desfilaban estrellas como
Michael Caine quien venía tomado de la
mano de su esposa Shakira, Stockard Channing, y
el director Lasse Hallstrom, nominado por "The
Cider House Rules" quien se cogía de la
cintura de su esposa, la actriz Lena Olin.
La lucha de los titanes
Luego se escuchó una nueva
ovación que colmó todo el lugar.
Era Michael Clarke Duncan, candidato a Mejor
Actor Secundario por "The Green Mile". El
público le facilitó su
simpatía, pero él por su parte,
como si se tratara de un escenario deportivo,
caminaba pidiendo ovaciones para sí.
A media entrevista con uno de los
críticos de mayor prestigio de Estados
Unidos, Roger Ebert de la ABC, el pequeño
Haley Osment, interrumpió al gigantesco
Duncan y comenzaron a pelear por el
micrófono. Fue un acto que le
gustó a todos. Recibieron una lluvia de
aplausos que ellos celebraron tomados de la
mano.
Cuatro helicópteros volaban sobre
nosotros captando una panorámica
aérea de toda el área para las
principales cadenas de televisión de
Estados Unidos.
Se dio a conocer que uno de ellos se
estrelló posteriormente sobre el
área de Van Nuys. El piloto de 28
años de edad falleció en el
acto.
Gloria Estefan, programada para interpretar
uno de los números musicales,
llegó con Emilio, su esposo.
Antes que ellos había llegado Winona
Ryder, quien saludó efusivamente a
Gloria.
La Ryder, pequeña, con luces doradas
en su pelo corto adornado bellamente por una
tiara negra, lució distante. Seria, pero
nunca fuera de lugar. En persona es
sorprendentemente bella. Es una de las actrices
que siempre me han gustado, pero que nunca me
han robado el aliento. El día de la
entrega de los Oscar lo hizo. Es una gran
estrella que sabe como conducirse para proyectar
un carisma evasivo.
Oscar y su mala memoria
El Oscar podrá tener el mayor carisma
de los premios mundiales, pero tiene
pésima memoria. El año pasado, el
italiano Roberto Benigni fue ovacionado por TODO
Hollywood. Este, pasó por la alfombra
roja simplemente sonriendo y deteniéndose
para dar declaraciones a alguno de los
periodistas.
Igual destino siguió la octagenaria
Gloria Stuart, quien hace dos años era
una de las damas más amadas de Hollywood
por su papel en "Titanic" y que ahora se
conformó con ser escoltada por una bella
joven contratada para el evento.
La nueva princesa de la alfombra roja fue sin
duda Hillary Swank, candidata por "Los Chicos no
Lloran" quien en un bello vestido verde
esmeralda de Valentino y adornada por un pesado
collar de brillantes, caminó recibiendo
los gritos y saludos de todos, robándole
la atención a Gwyneth Paltrow, quien fue
la segunda estrella que lució inapropiada
para la ocasión: Cansada
y vestida con un traje que recordaba la
dorada época de los años veinte,
pero que acá más bien
parecía el fantasma de una viaja gloria
de Hollywood.