Martes 28 de marzo


No todas las estrellas brillan

Algunas de las estrellas que tanto admiramos cuando las vemos en una película, distan mucho de parecerse a ese personaje que nos robó el aliento, cuando las vemos en persona

Rolando Medina López
Enviado Especial El Diario de Hoy

Las estrellas seguían llegando. Una de las mujeres que me ha robado el aliento desde la vi por primera vez en la pantalla fue Gabrielle Anward, famosa por la escena de tango con Al Pacino en "Perfume de Mujer". Pero la magia de la alfombra roja la opacó. Delgada, vestida con un traje de tonos pastel y poco maquillaje, ya no mostraba la frescura que se vio en esa cinta. Preferiré recordar a la Gabrielle del celuloide.

El director John Lasseter, director de ambas versiones de "Toy Story" trajo consigo los juguetes de los personajes que le han hecho famoso y jugueteó con ellos frente a todas las cámaras de televisión colocadas a lo largo del camino de entrada al Shrine.

Frente a mí desfilaban estrellas como Michael Caine quien venía tomado de la mano de su esposa Shakira, Stockard Channing, y el director Lasse Hallstrom, nominado por "The Cider House Rules" quien se cogía de la cintura de su esposa, la actriz Lena Olin.

La lucha de los titanes

Luego se escuchó una nueva ovación que colmó todo el lugar. Era Michael Clarke Duncan, candidato a Mejor Actor Secundario por "The Green Mile". El público le facilitó su simpatía, pero él por su parte, como si se tratara de un escenario deportivo, caminaba pidiendo ovaciones para sí.

A media entrevista con uno de los críticos de mayor prestigio de Estados Unidos, Roger Ebert de la ABC, el pequeño Haley Osment, interrumpió al gigantesco Duncan y comenzaron a pelear por el micrófono. Fue un acto que le gustó a todos. Recibieron una lluvia de aplausos que ellos celebraron tomados de la mano.

Cuatro helicópteros volaban sobre nosotros captando una panorámica aérea de toda el área para las principales cadenas de televisión de Estados Unidos.

Se dio a conocer que uno de ellos se estrelló posteriormente sobre el área de Van Nuys. El piloto de 28 años de edad falleció en el acto.

Gloria Estefan, programada para interpretar uno de los números musicales, llegó con Emilio, su esposo.

Antes que ellos había llegado Winona Ryder, quien saludó efusivamente a Gloria.

La Ryder, pequeña, con luces doradas en su pelo corto adornado bellamente por una tiara negra, lució distante. Seria, pero nunca fuera de lugar. En persona es sorprendentemente bella. Es una de las actrices que siempre me han gustado, pero que nunca me han robado el aliento. El día de la entrega de los Oscar lo hizo. Es una gran estrella que sabe como conducirse para proyectar un carisma evasivo.

Oscar y su mala memoria

El Oscar podrá tener el mayor carisma de los premios mundiales, pero tiene pésima memoria. El año pasado, el italiano Roberto Benigni fue ovacionado por TODO Hollywood. Este, pasó por la alfombra roja simplemente sonriendo y deteniéndose para dar declaraciones a alguno de los periodistas.

Igual destino siguió la octagenaria Gloria Stuart, quien hace dos años era una de las damas más amadas de Hollywood por su papel en "Titanic" y que ahora se conformó con ser escoltada por una bella joven contratada para el evento.

La nueva princesa de la alfombra roja fue sin duda Hillary Swank, candidata por "Los Chicos no Lloran" quien en un bello vestido verde esmeralda de Valentino y adornada por un pesado collar de brillantes, caminó recibiendo los gritos y saludos de todos, robándole la atención a Gwyneth Paltrow, quien fue la segunda estrella que lució inapropiada para la ocasión: Cansada

y vestida con un traje que recordaba la dorada época de los años veinte, pero que acá más bien parecía el fantasma de una viaja gloria de Hollywood.


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