Oscar
2000:
Un show para el nuevo
milenio
La ceremonia de entrega de los premios
Oscar atrae a una audiencia de más de mil
millones de personas alrededor del mundo. La
fascinación por el glamour de las
estrellas y conocer los ganadores año con
año, es lo que le hace tan atractivo. El
espectáculo de este año fue el
mejor en años.
- Rolando
Medina López
- Crítico
de cine
- Enviado
especial de El Diario de Hoy
Los
productores Richard Zanuck y Lili Fini Zanuck
prometieron hacer de la ceremonia del Oscar
2000, un espectáculo digno de abrir el
tercer milenio.
Ambos, productores cinematográficos de
un gran prestigio en la comunidad
fílmica, al expresar ese compromiso, se
establecieron expectativas muy altas.
Todo inicia el año pasado. Larga,
tediosa, aburrida y esquemática, la
entrega del Oscar 1999, obligó a los
organizadores a replantear toda la
organización del show.
Anteriormente habíamos tenido
ceremonias emotivas y entretenidas, ya fuera
porque había una película en
contienda favorita del público, como con
"Titanic". En 1992, con "La Lista de Schindler",
Steven Spielberg de recibir por fin el
perdón de la comunidad fílmica de
Hollywood. Para quienes año con
año seguimos este pandemonium, no
podremos olvidar el momento en que de un
escenario oscuro, se fue iluminando la figura de
Christopher Reeves en su silla de ruedas. Era la
primera aparición pública del
actor luego del accidente que le dejara
paralítico.
Una ceremonia de cara al nuevo
milenio
Los Zanucks lograron transformar un
espectáculo que, si bien ha tenido
momentos muy buenos, sufría de la
artificialidad del teatro.
No importaba cuán espectaculares
fueran los diseños del escenario, todo
recordaba a un montaje teatral.
Creo que los productores al hacer converger
dos medios complementarios, al menos en esto del
Oscar, el cine y la televisión, lograron
encontrar la fórmula que ha permitido
ofrecer una ceremonia inolvidable.
Los Oscar están diseñados para
lucir en televisión, pero deben rendir
homenaje a su enemigo, el cine. Lo que ellos
hicieron fue establecer un estilo que impactara
a través de la pantalla chica pero que
adaptara el lenguaje del cine.
Todo el escenario fue convertido en cada uno
de los fotogramas que componen una
película.
Las tonalidades azul, que dan la
sensación de tecnología de punta,
nos adentraron hacia la primera entrega del
siglo veintiuno.
Hacer que Billy Crystal regresara como
presentador fue genial. Esta fue la mejor
conducción de Crystal de las cuatro que
ha hecho.
Mezclando la espontaneidad que le
caracteriza, con los números que el
público espera, fue una estrella junto a
las estrellas. Ya se ganó un sitio
inmortal al lado de Bob Hope y de Jhonny
Carson.
La ceremonia, con grandes momentos como la
sorpresa que dio Michael Caine al robarle el
Oscar al pequeño Haley Joel Osment.
Las bromas de la noche fueron a costa de Jack
Nicholson, quien parece que se ha convertido de
este reino que se llama Oscar, caricaturizando
su ego y el ridículo que el año
pasado hizo Roberto Benigni al desbordar una
euforia latina por todo el Dorothy Chandler
Pavillion.
Fue una entrega sin contratiempos. Que
marcó un tiempo récord de cuatro
horas con nueve minutos de duración.
Más que la del año pasado, pero
que se sintió mucho más
dinámica. Los únicos puntos bajos
fueron el largo homenaje rendido a Warren Beatty
y los números músicales que
rindieron homenaje a las mejores canciones en la
historia del cine.
Cuando creímos que nos habíamos
salvado de ese aburrimiento, al hacer con mayor
dinamismo la presentación de las
películas nominadas, al final tuvimos que
soportar dos números musicales, que al
publico del Shrine no le gustó.
El mejor momento de ambos números fue
cuando Robin Williams apareció con la
boca tapada, en franca alusión a la
censura que cayó sobre la canción
"Culpa a Canadá" de la cinta "South Park:
Bigger and Uncut" debido a la letra grosera de
la composición.
El reto es para el próximo año,
en donde no sólo se deberá de
superar la del presente, sino se le debe de
sumar el reto de que la entrega será en
el teatro que la Academia se encuentra
construyendo en el corazón de
Hollywood.
El Oscar regresa a Hollywood y espero que se
traiga toda la calidad y diversión que
mostró en su última
presentación en el Shrine.