- Comentario
de la semana
- Moda
conceptual
- Eduardo
Torres
- E-mail: eduardo@elsalvador.com
"Despartidización"
es la última moda en terminología,
aplicada a tratar de evitar lo que sería
un supuesto manoseo de los partidos
políticos, en la próxima
renovación de una tercera parte de la
Corte Suprema de Justicia; indagando sobre lo
anterior, un conocido abogado nos definió
lo que no debería darse en la
próxima Asamblea Legislativa, durante el
proceso de elección de magistrados al
máximo tribunal de justicia. A su
entender, ello sería: pactos entre
partidos políticos, reparto de cargos, y
mucho menos, intentos de manipulación de
los candidatos, durante el proceso de
entrevistas con los diputados.
Otro de los vocablos en auge, luego de los
resultados electorales del pasado 12 de marzo,
es el de la "concertación"; y es que al
no haberse brindado un mandato especial para
alguna de las fuerzas políticas, sino que
un nuevo balance en la Asamblea Legislativa
-hasta benevolente ha sido la gente para con el
partido oficial-, pues el olfato de los
políticos, que nadie ha dicho que no lo
tengan, ha sido el de actuar bajo la
línea del diálogo y el
entendimiento. Quisiéramos creer a los
representantes de las tres principales fuerzas
políticas del país, y al gobierno,
pero dado el accionar político de los
últimos años, como dijo Santo
Tomás, "hasta no ver, no creer".
Tanto "despartidización", como
"concertación", son conceptos con
profundo significado, que en mucho
ayudarían al país -y a la
credibilidad de la clase política-, si se
lograrán concretar; el problema, como
comúnmente se dice, es que el diablo se
esconde en los detalles, y ante ellos, pues no
bastan las cartas de buenas intenciones. Hay que
seguir muy de cerca el proceso de
renovación de la Corte Suprema de
Justicia, denunciando las viejas tentaciones, y
apoyando el recto -e idóneo- proceder, en
la estructuración de una mejor sociedad;
además, hay que tomar la palabra a
quienes ofrecen la vía del entendimiento
para llevar beneficios puntuales, especialmente
en aquellas áreas donde la necesidad es
sin duda más grande.
La fuerza de las ideas
Los resultados del primer evento electoral
del nuevo siglo, si bien no dramáticos,
tampoco inesperados -con excepción de
quienes todavía creyeron en el "tracking"
del asesor argentino de ARENA-, deja tanto a la
derecha como a la izquierda,
prácticamente en igualdad de condiciones
para los próximos eventos electorales. Es
cierto que la izquierda lleva en este momento la
ventaja estratégica, ya que
recibió una mayor cuota de poder
político que la obtenida hace tres
años; tiene muy bien posicionado al
alcalde de la ciudad capital, Héctor
Silva, y el temor -horror- del pasado,
paulatinamente ha empezado a desaparecer.
Siendo aún muy temprano para descartar
una reacción de la derecha, que sin duda
vendrá, la mayor ventaja que tiene este
lado del espectro político se encuentra
en el accionar del gobierno. Al fin y al cabo,
el fin último por el cual luchan los
políticos es el de accesar al poder, ya
que es desde ahí desde donde se puede, y
se debe, hacer la diferencia. Más
allá de derechas e izquierdas, el asunto
de fondo es solucionar los problemas de la
gente, especialmente de aquellos que viven bajo
el nivel de pobreza. Si los políticos
cumplen con lo ofrecido, entienden el mensaje
del electorado -es decir no se empiezan a sacar
las tripas como en el pasado-, y ponemos cada
quien lo mejor de nosotros para resolver los
problemas del país, pues no cabe duda que
avanzaremos, y a paso rápido.
Ojalá llegáramos pronto, en El
Salvador, a que las diferencias entre unos y
otros sean simples matices, es decir mayor o
menor énfasis en determinadas
áreas de la vida de la nación.
Aún así, seguiremos creyendo que
el mejor proyecto político lo tiene la
derecha, cuyo desafío actual está
en renovarse -especialmente en ideas, pero
también en rostros frescos-, para
conformar una nueva derecha, más pura y
visionaria, al estilo PP de España.
¡Planteado, pues, el desafío de un
mejor El Salvador, que la población
juzgue, ahora y siempre, el accionar de los
políticos!
* Coordinador del Consejo Editorial de EL
DIARIO DE HOY.