- Tema para
meditar
- Un desafío para
nuestros gobernantes
- René
Mejía Vides*
En
estos próximos años, la labor
tanto de los diputados, de los alcaldes y del
Gobierno Central se verá en la necesidad
de ser exitosa, de otra manera serán
castigados con el voto del pueblo. Por otro
lado, los ciudadanos necesitamos colaborar con
ellos, a fin de lograr ese objetivo y recibir
los beneficios. A continuación me permito
presentar algunas verdades que "El Libro de los
Libros". "La Palabra de Dios" nos enseña
acerca de cómo desarrollar una
gestión exitosa.
I. Honrar al Señor: David
expresó en el Salmo Segundo lo siguiente:
" Ustedes, los reyes, sean prudentes;
déjense enseñar, gobernantes de la
tierra. Sirvan al Señor con temor; con
temblor ríndanle alabanza" (Salmo
2:10-11). En estos versículos encontramos
dos verdades fundamentales: La primera es una
disposición a aprender de nuestro Dios a
gobernar según lo establecido por
Él en su Palabra, y lo segundo es
rendirle la honra debida a su nombre.
Víctor Hugo nos ha dejado la siguiente
historia: En la mañana, previo a la
batalla de Waterloo, Napoleón Bonaparte
se preparaba para dar instrucciones sobre la
batalla y le dijo a su oficial comandante:
"Vamos a poner la infantería aquí,
la caballería, allá, y la
artillería en este lugar. Al final del
día, Inglaterra estará a los pies
de Francia, y Wellington será prisionero
de Napoleón". Después de una
pausa, el oficial comandante le dijo: "Pero no
debemos olvidar que el hombre propone y Dios
dispone". Con un orgullo arrogante, el
pequeño dictador, lleno de odio,
respondió: "Yo quiero que usted entienda,
señor, que Napoleón propone y
Napoleón dispone". Víctor Hugo
escribió: "Desde ese momento, Waterloo
fue perdida, porque Dios envió lluvia y
granizo, de manera que las tropas de
Napoleón no pudieron maniobrar como
tenían planeado, y a la noche,
Napoleón era prisionero del Duque de
Wellington y Francia estaba a los pies de
Inglaterra".
II. Leer y guardar su Palabra: "Y
sucederá que cuando se siente sobre el
trono de su reino, él deberá
escribir para sí en un pergamino una
copia de esta ley... La tendrá consigo y
la leerá todos los días de su
vida, para que aprenda a temer a Jehovah su
Dios, guardando todas las palabras de esta ley y
estas prescripciones a fin de ponerlas por obra.
Esto servirá
para que no se enaltezca su corazón
sobre sus hermanos, y no se aparte del
mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, a
fin de que prolongue los días en su
reino, él y sus hijos, en medio de
Israel" (Deuteronomio 17:18-20). El hecho de
copiar la ley tenía como
propósito: a) Que la conociera, b) Que
quedara grabada en su mente, a fin de que fuese
aplicada a su corazón, lo cual
redundaría en mantener una actitud
humilde ante los ciudadanos, recordando que el
poder corrompe, y conservándose fiel a la
Palabra de Dios. El General Douglas MacArthur
dijo: "Créame, señor, no pasa
nunca una noche, por cansado que esté,
que no lea la palabra de Dios antes de
acostarme."
III. Desarrollar un gobierno justo: "El rey
con la justicia da estabilidad al país,
pero el que lo abruma con impuestos lo destruye"
(Proverbios 29:4).
La justicia es uno de los atributos de Dios,
por medio del cual Él rige su
creación recta y equitativamente. La
justicia practicada por los hombres implica
rectitud y equidad. Moisés
escribió: "No tuerzas el derecho, no
hagas distinción de personas ni aceptes
soborno, porque el soborno ciega los ojos de los
sabios y pervierte las palabras de los justos"
(Dueteronomio 16:19). Torcer el derecho implica
hacer algo contrario a la rectitud Divina; hacer
distinción de personas significa tener
preferencias, las cuales pueden ser sociales,
políticas, raciales, etc. El aceptar
soborno es una enfermedad endémica de
Latinoamérica. La cultura de la "mordida"
ha enfermado nuestra nación.
En la crisis actual de valores morales y
espirituales, tanto gobernantes como gobernados
estamos llamados a volvernos a Dios. La palabra
de Dios dice: "Por tanto, arrepentíos y
convertíos para que sean borrados
vuestros pecados; de modo que de la presencia
del Señor vengan tiempos de refrigerio" .
Cuando arrepentidos reconocemos haber acudido a
Dios solamente cuando hemos tenido dificultades;
honrarle únicamente como un dios
dominical, haberle ofendido de muchas maneras y
suplicamos ser lavados con su Sangre Preciosa,
aceptando a Jesucristo como nuestro Señor
y Salvador, nuestros pecados son borrados,
prometiendo el Señor tiempos de
refrigerio espiritual, los cuales se hacen
manifiestos al derramar su Santo
Espíritu, dándonos un nuevo
nacimiento, el que nos capacita para honrarle,
ser iluminados en el entendimiento de su Palabra
y practicar la justicia.
Una gestión exitosa necesita,
imprescindiblemente, la bendición de
Dios, la cual es derramada sobre aquellos que se
someten a su Palabra, tal como está
escrito: "Cuando obedezcas la voz de Jehovah tu
Dios, vendrán sobre ti todas estas
bendiciones, y te alcanzarán".
*Pastor Cristiano
Evangélico