Sábado 25 de marzo


Tema para meditar
Un desafío para nuestros gobernantes
René Mejía Vides*

En estos próximos años, la labor tanto de los diputados, de los alcaldes y del Gobierno Central se verá en la necesidad de ser exitosa, de otra manera serán castigados con el voto del pueblo. Por otro lado, los ciudadanos necesitamos colaborar con ellos, a fin de lograr ese objetivo y recibir los beneficios. A continuación me permito presentar algunas verdades que "El Libro de los Libros". "La Palabra de Dios" nos enseña acerca de cómo desarrollar una gestión exitosa.

I. Honrar al Señor: David expresó en el Salmo Segundo lo siguiente: " Ustedes, los reyes, sean prudentes; déjense enseñar, gobernantes de la tierra. Sirvan al Señor con temor; con temblor ríndanle alabanza" (Salmo 2:10-11). En estos versículos encontramos dos verdades fundamentales: La primera es una disposición a aprender de nuestro Dios a gobernar según lo establecido por Él en su Palabra, y lo segundo es rendirle la honra debida a su nombre. Víctor Hugo nos ha dejado la siguiente historia: En la mañana, previo a la batalla de Waterloo, Napoleón Bonaparte se preparaba para dar instrucciones sobre la batalla y le dijo a su oficial comandante: "Vamos a poner la infantería aquí, la caballería, allá, y la artillería en este lugar. Al final del día, Inglaterra estará a los pies de Francia, y Wellington será prisionero de Napoleón". Después de una pausa, el oficial comandante le dijo: "Pero no debemos olvidar que el hombre propone y Dios dispone". Con un orgullo arrogante, el pequeño dictador, lleno de odio, respondió: "Yo quiero que usted entienda, señor, que Napoleón propone y Napoleón dispone". Víctor Hugo escribió: "Desde ese momento, Waterloo fue perdida, porque Dios envió lluvia y granizo, de manera que las tropas de

Napoleón no pudieron maniobrar como tenían planeado, y a la noche, Napoleón era prisionero del Duque de Wellington y Francia estaba a los pies de Inglaterra".

II. Leer y guardar su Palabra: "Y sucederá que cuando se siente sobre el trono de su reino, él deberá escribir para sí en un pergamino una copia de esta ley... La tendrá consigo y la leerá todos los días de su vida, para que aprenda a temer a Jehovah su Dios, guardando todas las palabras de esta ley y estas prescripciones a fin de ponerlas por obra. Esto servirá

para que no se enaltezca su corazón sobre sus hermanos, y no se aparte del mandamiento ni a la derecha ni a la izquierda, a fin de que prolongue los días en su reino, él y sus hijos, en medio de Israel" (Deuteronomio 17:18-20). El hecho de copiar la ley tenía como propósito: a) Que la conociera, b) Que quedara grabada en su mente, a fin de que fuese aplicada a su corazón, lo cual redundaría en mantener una actitud humilde ante los ciudadanos, recordando que el poder corrompe, y conservándose fiel a la Palabra de Dios. El General Douglas MacArthur dijo: "Créame, señor, no pasa nunca una noche, por cansado que esté, que no lea la palabra de Dios antes de acostarme."

III. Desarrollar un gobierno justo: "El rey con la justicia da estabilidad al país, pero el que lo abruma con impuestos lo destruye" (Proverbios 29:4).

La justicia es uno de los atributos de Dios, por medio del cual Él rige su creación recta y equitativamente. La justicia practicada por los hombres implica rectitud y equidad. Moisés escribió: "No tuerzas el derecho, no hagas distinción de personas ni aceptes soborno, porque el soborno ciega los ojos de los sabios y pervierte las palabras de los justos" (Dueteronomio 16:19). Torcer el derecho implica hacer algo contrario a la rectitud Divina; hacer distinción de personas significa tener preferencias, las cuales pueden ser sociales, políticas, raciales, etc. El aceptar soborno es una enfermedad endémica de Latinoamérica. La cultura de la "mordida" ha enfermado nuestra nación.

En la crisis actual de valores morales y espirituales, tanto gobernantes como gobernados estamos llamados a volvernos a Dios. La palabra de Dios dice: "Por tanto, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; de modo que de la presencia del Señor vengan tiempos de refrigerio" . Cuando arrepentidos reconocemos haber acudido a Dios solamente cuando hemos tenido dificultades; honrarle únicamente como un dios dominical, haberle ofendido de muchas maneras y suplicamos ser lavados con su Sangre Preciosa, aceptando a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, nuestros pecados son borrados, prometiendo el Señor tiempos de refrigerio espiritual, los cuales se hacen manifiestos al derramar su Santo Espíritu, dándonos un nuevo nacimiento, el que nos capacita para honrarle, ser iluminados en el entendimiento de su Palabra y practicar la justicia.

Una gestión exitosa necesita, imprescindiblemente, la bendición de Dios, la cual es derramada sobre aquellos que se someten a su Palabra, tal como está escrito: "Cuando obedezcas la voz de Jehovah tu Dios, vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán".

*Pastor Cristiano Evangélico


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