La
Nota del Día
¿Quiénes son
los "hacendados"?
"...asusta (los resultados de las elecciones)
particularmente a aquellas instituciones o
personas que están convencidas de que el
país es su hacienda y los demás
los colonos... ojalá que por primera vez
se entienda que El Salvador es un país,
no una hacienda..."
Facundo Guardado, en Vértice
(19/03/2000)
"Los sueños, sueños son", dijo
Calderón de la Barca. Y lícito es
que alguien piense que esta tierra es su
hacienda, mientras no cometa delito. Son
personas que no se pueden tomar muy en
serio.
Lejos estamos de los tiempos en que un grupo
de coroneles así lo imaginaba y
así actuaba, aunque nunca se llegó
a los extremos del duartismo, cuando los
disparates de la locura se promulgaban como
leyes de la noche a la mañana.
¿Hay caso más aberrante que el de
Cuba, convertida por los últimos cuarenta
años en el feudo particular de Fidel
Castro? ¿O lo sucedido en Nicaragua bajo
los "sandinistas", que legalizaron sus
robos?
A Facundo le toca revelar quiénes,
pensando que El Salvador es su hacienda, han
perpetrado delitos. Y además presentar
las pruebas, ya que de lo contrario las
acusaciones quedan flotando y se pueden prestar
para posteriores cacerías de brujas. En
un Estado de Derecho acusar no equivale a
demostrar, y toca al acusador aportar las
pruebas en sostén de los cargos que
efectúa. La civilización es
incompatible con la revancha o el aniquilamiento
de quien "no nos cae bien".
Facundo y el Frente dan a entender y
proclaman todo el tiempo que se necesitan
"cambios", los que en parte se exponen en varios
"planes". La propuesta no ha variado mayor cosa
de lo que sostenía la izquierda en
1979.
Al respecto se tiene que decir lo
siguiente:
- no quedan en el mundo "justicias por
descubrirse". El orden moral y
legal plasmado en nuestras leyes y
tradiciones, corresponde a lo normal en los
países desarrollados de Occidente. Siendo
así, el Frente tiene que indicar en
qué países y regiones funcionan
con éxito las fórmulas que
apoya.
Los experimentos en ingeniería social
realizados a principios de los ochenta,
insólitos para el Hemisferio, arruinaron
la agricultura, quebraron el sistema financiero,
generaron una espantosa desconfianza y
desembocaron en una corrupción sin
precedentes. La gran lección es que antes
de proponer "cambios" radicales, hay que hacer
muchos cálculos, hablar con entendidos en
el mundo, y debatir. No caiga el Frente en
atolondramientos catastróficos.
No retrocedamos a las luchas
de clase
Hay que establecer hasta dónde el
Frente tiene los pies en la tierra, como
pregona. Será su capacidad de
concertación, y de entendimiento de la
problemática nacional, la que
determinará eso. Hasta ahora la
experiencia no ha sido feliz, como lo muestra el
apoyo cerrado a una huelga ilegal que
dejó sin atención a parturientas.
La historia de estos últimos diez
años ha sido una de avanzar hacia la
apertura, el afianzamiento de la democracia y la
globalización, no retroceder a las luchas
de clase de inicios de siglo.
Lo primordial, desde luego, es remoralizar
nuestra sociedad, un cometido en el cual los
partidos políticos tienen un papel
importantísimo que desempeñar.
Hasta la fecha, sin embargo, nadie conoce las
posturas del FMLN.
Lo que se ve no es para tranquilizar a una
nación plagada de delincuencia,
corrupción generalizada e inseguridad.
Mientras eso persista no hay posibilidad de
progreso.