Los
nómadas de la diversión
Un
hipopótamo bebé de 350 libras de
peso, dos avestruces, una serpiente
pitón, una jirafa, monos y un caballo
miniatura forman parte de las atracciones del
circo "King África" de los hermanos
Rodríguez, que realizó una gira
por Cabañas.
- Ricardo
Guevara
- El
Diario de Hoy
- Fotos
EDH/Wilfredo Díaz
En
febrero de 1999, el circo
guatemalteco-salvadoreño de los hermanos
Rodríguez inició una gira por las
zonas rurales del área centroamericana,
que los ha llevado a visitar nuestro
país, Costa Rica, Honduras y
Nicaragua.
Varias
poblaciones de los departamentos de San Vicente,
Usulután y Sonsonate también han
formado parte de su itinerario por tierras
salvadoreñas, que inició en
noviembre pasado.
Instalados
en un predio baldío, ubicado en la
entrada de la ciudad de Sensuntepeque, en
Cabañas, a diario adultos, niños,
jóvenes y ancianos acudían a
divertirse con las travesuras de payasos,
malabaristas y contorsionistas.
Sin
embargo, muchos visitantes prestaban mayor
atención a la presencia de los animales
exóticos que forman parte del
espéctaculo.
La jirafa
"Bambi", el hipopótamo "Hipo", las
avestruces "Pilli" y "Milli", y una serpiente
pitón de cuatro metros de largo forman
parte del espectáculo.
La
mayoría de animales fue adquirida a
través de un convenio entre los circos de
Guatemala y las autoridades del Parque Safari
Chapín o se compraron en un
zoológico de Miami, Estados
Unidos.
Precios
accesibles
"Ningún
niño y adulto de estos lugares ha visto
una jirafa, un hipopótamo o una avestruz,
por lo que nuestra mayor satisfacción es
que ellos las conozcan en vivo y no solo a
traves de la televisión o
fotografías", dice el señor
José María Ponce, director del
circo.
Los
precios de entrada a las funciones son
accesibles para la mayoría de la
población. Los boletos oscilan entre los
10 y los 20 colones.
Al
contrario de otros circos que solo visitan
ciudades o capitales importantes, el
espéctaculo de los hermanos
Rodríguez se caracteriza por visitar
pueblos y cantones.
Trasladar,
cuidar y alimentar a los animales requiere de
mucha dedicación, paciencia y esfuerzo,
ya que cada una de las especies tiene una dieta
específica.
"Nosotros
tenemos todos los permisos que las leyes exigen
para exhibir a los animales, además de
que les brindamos las atenciones necesarias para
que estén sanos y fuertes", afirma el
señor Ponce.
Las
más admiradas
Una de las
especies más admiradas por los
niños es la jirafa "Bambi", que mide casi
cuatro metros de alto. Esta se alimenta de
concentrado, una variedad de zacate llamado
"elefante", sandías, bananos, manzanas y
frutas.
El
hipopótamo come concentrado de cerdo,
maíz molido, frutas y leche, y posee una
piscina en la que pasa sumergido casi todo el
tiempo.
La
serpiente pitón ingiere cada 15
días 18 libras carne de conejo o de
pollo.
Los
propietarios del circo afirman que nunca han
tenido accidentes con los animales, ya que
guardan todas las medidas de precaución
posibles.
Según
el señor Ponce, a las especies que tienen
en cautiverio se les suministran suplementos
vitamínicos para mantenerlos saludables y
se les efectúan chequeos médicos
para constatar su buen estado de
salud.
En caso de
enfermedad de un animal, llaman al veterinario
quien tiene que viajar desde
Guatemala.
Tradición
familiar
El circo,
fundado hace 10 años, es propiedad de los
hermanos Eduardo Rafael y Lester Adolfo
Rodríguez, de nacionalidad guatemalteca,
y de sus esposas salvadoreñas
Sofía y Morena de
Rodríguez.
"Nosotros
tuvimos la suerte de que nuestros hijos se
casaran con mujeres
salvadoreñas,
quienes
también llevan en su sangre la inquietud
de divertir a las personas a través del
circo", afirma el señor Ponce.
"Mis dos
hijos y toda mi familia se han criado desde que
eran niños en el ambiente de las carpas,
viajando de pueblo en pueblo y viviendo en
diferentes ciudades y comunidades de Centro
América", dice el señor Ponce,
padre de los empresarios.
En
la carpa trabajan unas 30 personas (la
mayoría salvadoreños), quienes
realizan diferentes trabajos en cada una de las
giras, como la limpieza, la venta de boletos,
golosinas, mantenimiento de graderíos,
aseo de las jaulas, etc.
"Toda
nuestra vida esta en las carpas, ya que
ahí prácticamente hemos pasado
toda nuestra vida. Ahí comemos, dormimos,
trabajamos, reímos y lloramos", afirma
Eduardo Rafael, uno de los dos propietarios del
circo, quien añadió que sus casas
están en la ciudad de Guatemala, pero
ahí no pasan ni 15 días, ya que
están acostumbrados a viajar de un lugar
a otro.
Después
de terminar su gira por Sensuntepeque, el circo
continuó su gira hacia San Isidro,
Cabañas, para después continuar
por otras ciudades del occidente del país
y posteriormente regresar a
Guatemala.
Gracioso
espéctaculo
Una de las
atracciones principales la constituye la
presentación de los animales. La jirafa
recorre el centro de la pista, mientras le da de
besos a su entrenador.
El
hipopótamo se toma una pacha gigante de
leche y hace algunos malabares, al igual que las
avestruces, el caballo y los monos.
El acto
más llamativo de la jornada es el de la
serpiente pitón, que se enrolla en el
cuello del domador sin ocasionarle daño,
además de que se queda inmóvil en
el escenario, con el cuerpo estirado
completamente, como si se tratara de un trozo
rígido de madera.