Jueves 23 de marzo


























Los nómadas de la diversión

Un hipopótamo bebé de 350 libras de peso, dos avestruces, una serpiente pitón, una jirafa, monos y un caballo miniatura forman parte de las atracciones del circo "King África" de los hermanos Rodríguez, que realizó una gira por Cabañas.

Ricardo Guevara
El Diario de Hoy
Fotos EDH/Wilfredo Díaz

En febrero de 1999, el circo guatemalteco-salvadoreño de los hermanos Rodríguez inició una gira por las zonas rurales del área centroamericana, que los ha llevado a visitar nuestro país, Costa Rica, Honduras y Nicaragua.

Varias poblaciones de los departamentos de San Vicente, Usulután y Sonsonate también han formado parte de su itinerario por tierras salvadoreñas, que inició en noviembre pasado.

Instalados en un predio baldío, ubicado en la entrada de la ciudad de Sensuntepeque, en Cabañas, a diario adultos, niños, jóvenes y ancianos acudían a divertirse con las travesuras de payasos, malabaristas y contorsionistas.

Sin embargo, muchos visitantes prestaban mayor atención a la presencia de los animales exóticos que forman parte del espéctaculo.

La jirafa "Bambi", el hipopótamo "Hipo", las avestruces "Pilli" y "Milli", y una serpiente pitón de cuatro metros de largo forman parte del espectáculo.

La mayoría de animales fue adquirida a través de un convenio entre los circos de Guatemala y las autoridades del Parque Safari Chapín o se compraron en un zoológico de Miami, Estados Unidos.

Precios accesibles

"Ningún niño y adulto de estos lugares ha visto una jirafa, un hipopótamo o una avestruz, por lo que nuestra mayor satisfacción es que ellos las conozcan en vivo y no solo a traves de la televisión o fotografías", dice el señor José María Ponce, director del circo.

Los precios de entrada a las funciones son accesibles para la mayoría de la población. Los boletos oscilan entre los 10 y los 20 colones.

Al contrario de otros circos que solo visitan ciudades o capitales importantes, el espéctaculo de los hermanos Rodríguez se caracteriza por visitar pueblos y cantones.

Trasladar, cuidar y alimentar a los animales requiere de mucha dedicación, paciencia y esfuerzo, ya que cada una de las especies tiene una dieta específica.

"Nosotros tenemos todos los permisos que las leyes exigen para exhibir a los animales, además de que les brindamos las atenciones necesarias para que estén sanos y fuertes", afirma el señor Ponce.

Las más admiradas

Una de las especies más admiradas por los niños es la jirafa "Bambi", que mide casi cuatro metros de alto. Esta se alimenta de concentrado, una variedad de zacate llamado "elefante", sandías, bananos, manzanas y frutas.

El hipopótamo come concentrado de cerdo, maíz molido, frutas y leche, y posee una piscina en la que pasa sumergido casi todo el tiempo.

La serpiente pitón ingiere cada 15 días 18 libras carne de conejo o de pollo.

Los propietarios del circo afirman que nunca han tenido accidentes con los animales, ya que guardan todas las medidas de precaución posibles.

Según el señor Ponce, a las especies que tienen en cautiverio se les suministran suplementos vitamínicos para mantenerlos saludables y se les efectúan chequeos médicos para constatar su buen estado de salud.

En caso de enfermedad de un animal, llaman al veterinario quien tiene que viajar desde Guatemala.

Tradición familiar

El circo, fundado hace 10 años, es propiedad de los hermanos Eduardo Rafael y Lester Adolfo Rodríguez, de nacionalidad guatemalteca, y de sus esposas salvadoreñas Sofía y Morena de Rodríguez.

"Nosotros tuvimos la suerte de que nuestros hijos se casaran con mujeres salvadoreñas,

quienes también llevan en su sangre la inquietud de divertir a las personas a través del circo", afirma el señor Ponce.

"Mis dos hijos y toda mi familia se han criado desde que eran niños en el ambiente de las carpas, viajando de pueblo en pueblo y viviendo en diferentes ciudades y comunidades de Centro América", dice el señor Ponce, padre de los empresarios.

En la carpa trabajan unas 30 personas (la mayoría salvadoreños), quienes realizan diferentes trabajos en cada una de las giras, como la limpieza, la venta de boletos, golosinas, mantenimiento de graderíos, aseo de las jaulas, etc.

"Toda nuestra vida esta en las carpas, ya que ahí prácticamente hemos pasado toda nuestra vida. Ahí comemos, dormimos, trabajamos, reímos y lloramos", afirma Eduardo Rafael, uno de los dos propietarios del circo, quien añadió que sus casas están en la ciudad de Guatemala, pero ahí no pasan ni 15 días, ya que están acostumbrados a viajar de un lugar a otro.

Después de terminar su gira por Sensuntepeque, el circo continuó su gira hacia San Isidro, Cabañas, para después continuar por otras ciudades del occidente del país y posteriormente regresar a Guatemala.

Gracioso espéctaculo

Una de las atracciones principales la constituye la presentación de los animales. La jirafa recorre el centro de la pista, mientras le da de besos a su entrenador.

El hipopótamo se toma una pacha gigante de leche y hace algunos malabares, al igual que las avestruces, el caballo y los monos.

El acto más llamativo de la jornada es el de la serpiente pitón, que se enrolla en el cuello del domador sin ocasionarle daño, además de que se queda inmóvil en el escenario, con el cuerpo estirado completamente, como si se tratara de un trozo rígido de madera.


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