Almas
gemelas del arte
Además
de ser mellizos idénticos, José
Leonel y José Alejandro Salazar, de 10
años, comparten varias cualidades
artísticas en el campo de la
música, la pintura y el
dibujo.
Ricardo
Guevara
El
Diario de Hoy
Fotos
EDH/Maritza Santos
El
embarazo de Julia Nelly Bonilla de Salazar,
originaria de Santiago Nonualco, La Paz,
transcurrió de forma normal sin tener
sospechas de que sería madre de gemelos;
en las ultrasonografías aparecía
la figura de un solo bebé.
Pero su
sorpresa fue mayúscula al momento del
parto, cuando los doctores le comunicaron que no
era un solo bebé, sino dos.
Cuando los
niños cumplieron un año, su padre
falleció de un ataque al corazón,
por lo que la señora se convirtio en
padre y en madre de los mellizos, los
únicos hijos de la pareja.
Cualidades
artísticas
A los tres
años de edad, los infantes empezaron a
dar muestras de que tenían inclinaciones
artísticas hacia el dibujo, la
música y la pintura.
"A ellos
les gustaba ponerse a pintar garabatos todo el
día, a escuchar música y a
completar rompecabezas. Ese era su
entretenimiento principal. Cuando asistieron al
kinder siempre sobresalían", dice la
señora de Salazar.
Al cumplir
siete años, José Leonel y
José Alejandro habían aprendido a
tocar el órgano, además de dominar
las técnicas del óleo, acuarela,
pintura acrílica, yeso pastel y
carboncillo (lápiz).
En la sala
de su casa se observa una variedad de pinturas
de paisajes, mariposas, frutas y otros animales,
pintados hábilmente por los
gemelos.
"A
mí me gusta pintar todo tipo de cosas;
solo las observo una vez en postales o
fotografías y las plasmo en los cuadros",
dice José Leonel, quien al igual que su
hermano es de piel trigueña, ojos
cafés, pelo negro y contextura
física fuerte.
Su jornada
diaria inicia a las 6:00 a.m. cuando se preparan
para asistir a la Escuela Parroquial "Juan 23"
de San Juan Nonualco, donde estudian quinto
grado. Ahí han destacado en la
caligrafía, ortografía y en otras
materias. A la 1:00 p.m. llegan de la escuela,
almuerzan y descansan hasta las 3:00 p.m.
Después se dedican a hacer sus tareas
escolares, a pintar y a ensayar notas musicales
en el órgano.
Cuando han
terminado sus actividades ven televisión
y juegan con sus amigos de la
colonia.
Desde hace
un año, los sábados se levantan
(ellos son los primeros que lo hacen y apuran a
su mamá para que los lleve temprano a
clases) a las 5:00 a.m. para asistir a clases al
Centro Nacional de Artes (CENAR) en San
Salvador.
En
esa institución fueron seleccionados como
los alumnos más aventajados para
participar en un recital artístico;
asimismo uno de sus cuadros ganó otro
concurso interno, en la que participaron
niños de su misma edad.
Algunas de
las melodías que pueden interpretar en el
piano a la perfección son "Balada para
Elisa", "Adelina", el tema de "Titanic",
"Yesterday" e "Historia de amor", entre
otras.
Una
misma identidad
Al igual
que la mayoría de gemelos
físicamente iguales, los niños han
vivido varias anécdotas en la escuela, en
el hogar y en la calle.
Su abuela
recuerda que en una ocasión le
tenía que dar medicina a uno de ellos,
pero se confundió y le dio la dosis a
quien no era. En la escuela ni sus
compañeros de clases ni sus profesores
puede identificarlos bien.
En las
celebraciones del día de la Independencia
el año pasado designaron a uno de ellos
para que declamara la oración a la
Bandera, pero como no se la podía bien,
el otro gemelo se hizo pasar por su hermano y la
recitó de forma perfecta sin que nadie
descubriera el cambio.
La
similitud es tan perfecta que hasta les
está saliendo un colmillo de la misma
forma, en el mismo lugar y tienen los mismos
rasgos dentales.
Cuando
operaron a uno de ellos de apendicitis, su
hermano sintió los mismos dolores y
molestias, que terminaron hasta que le
extirparon el apéndice a su otro mellizo
en el hospital.
Desde que
enviudo, la señora de Salazar es la
única persona que vela por la seguridad y
la educación de los niños, con
quienes ha construido una relación
familiar sólida, basada en el respeto, el
cariño y el amor.