Lunes 20 de marzo


Un adiós ligero y obligado

El 12 de marzo de 1977, Salvador Carranza tenía que ir a dar una misa al Paisnal, pero Rutilio Grande lo sustituyó y lo salvó de morir

 

Era sábado. "En ese viaje se lo terminaron", señala Salvador.

&emdash;¿Quizás al que deseaban matar era a usted?

&emdash;Esperaban a los curas. La organización de campesinos de Aguilares estaba despierta y había que detenerla. Ya no era echar sólo a los curas, empiezan a matar curas &emdash;responde Salvador.

La fecha de la salida forzosa de Salvador del país sería un 15 de mayo de 1977. Hay un operativo combinado del Ejército y de todos los cuerpos de seguridad en la región de Aguilares, para desalojar a los campesinos que se habían tomado tierras. A las 4:00a.m., el Ejército estaba ametrallando las puertas de la iglesia de Aguilares.

Salvador tocaba las campanas en la torre, de ahí lo bajaron amarrado dos guardias. "Fue una despedida un poco ligera de El Salvador; nos llevaron al cuartel de la Guardia. Nos tomaron declaración; tenía cubierto el rostro. Luego nos metieron en un carro rumbo a Guatemala, y en la frontera nos entregaron a los cuerpos de seguridad de Guatemala. Allá nos tuvieron unos días desaparecidos. Después me pusieron en un avión rumbo a España", comenta Salvador. Él vuelve a tocar tierra salvadoreña en 1989. Aquí sigue.


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