Lunes 20 de marzo


Opinando
¿... Y esos nos gobernarán?
Carlos Adalberto Fonseca

La insolencia, la vulgaridad, la falta de respeto a la propiedad, hicieron gala en las actuaciones de los manifestantes del día ocho pasado y los anteriores. No hablemos de falta de civismo, pues es una palabra cuyo significado les es ajena a aquellos que pasaron por la universidad, pero que dicha Alma Mater no pasó por ellos. Y es que parece que lo triste "en mi país es que hay dos tipos de universidad: Unos son centros de educación privados; los otros son centros privados de educación".

La indolencia y el desprecio a la ciudadanía, que nada de culpa tiene en ser compatriota de algunos vándalos que hicieron sus necesidades fisiológicas en las aceras y casas, pintando paredes y muros. En fin, demostrando lo que son y cómo actuarían si el destino dejara que esa pléyade de malos salvadoreños llegara al poder. Se han retratado como lo que son, sienten, piensan y actuarán. Es que el fanatismo ha cegado a unos, a quienes los dirigentes han enardecido en una causa que se ha desbordado en la ofensa procaz y el desenfreno de pasiones.

Nada les detuvo, nada les preocupó. Para los revoltosos, los enfermos no tienen derechos; el dolor y la vida ajena nada les significa.

Sólo queda decir: Perdónalos Señor, son tan irracionales que no alcanzan a comprender la gravedad de lo que hacen. Pero, eso sí, que el peso de tu justicia caiga con su severidad a esos dirigentes malvados que han inducido a las turbas a cometer desmanes.

"La convivencia civilizada, la concordia, la libertad no son frutos que produzcan los desórdenes civiles".

* Dr. en Derecho


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