- Opinando
- ¿... Y esos nos
gobernarán?
- Carlos
Adalberto Fonseca
La
insolencia, la vulgaridad, la falta de respeto a
la propiedad, hicieron gala en las actuaciones
de los manifestantes del día ocho pasado
y los anteriores. No hablemos de falta de
civismo, pues es una palabra cuyo significado
les es ajena a aquellos que pasaron por la
universidad, pero que dicha Alma Mater no
pasó por ellos. Y es que parece que lo
triste "en mi país es que hay dos tipos
de universidad: Unos son centros de
educación privados; los otros son centros
privados de educación".
La indolencia y el desprecio a la
ciudadanía, que nada de culpa tiene en
ser compatriota de algunos vándalos que
hicieron sus necesidades fisiológicas en
las aceras y casas, pintando paredes y muros. En
fin, demostrando lo que son y cómo
actuarían si el destino dejara que esa
pléyade de malos salvadoreños
llegara al poder. Se han retratado como lo que
son, sienten, piensan y actuarán. Es que
el fanatismo ha cegado a unos, a quienes los
dirigentes han enardecido en una causa que se ha
desbordado en la ofensa procaz y el desenfreno
de pasiones.
Nada les detuvo, nada les preocupó.
Para los revoltosos, los enfermos no tienen
derechos; el dolor y la vida ajena nada les
significa.
Sólo queda decir: Perdónalos
Señor, son tan irracionales que no
alcanzan a comprender la gravedad de lo que
hacen. Pero, eso sí, que el peso de tu
justicia caiga con su severidad a esos
dirigentes malvados que han inducido a las
turbas a cometer desmanes.
"La convivencia civilizada, la concordia, la
libertad no son frutos que produzcan los
desórdenes civiles".
* Dr. en Derecho