Jueves 16 de marzo


La subasta se quedó a medias

El Gobierno no pudo terminar el proceso de privatización de ingenios, porque a los inversionistas no les pareció atractivo comprar todas las acciones del ingenio Jiboa. En la subasta, Chanmico se vendió totalmente

Lourdes Méndez
El Diario de Hoy

El proceso de privatización de ingenios no se pudo concluir en la reciente subasta azucarera. El Gobierno, que había decidido vender las acciones que poseía en Chanmico y Jiboa, sólo pudo traspasar al inversionista la totalidad de las acciones del primer ingenio.

La demanda del público se volcó totalmente sobre Chanmico, de tal forma que las seis mil 752 acciones se vendieron como "pan caliente". La transacción duró menos de una hora.

La suerte fue diferente para el INJIBOA. El inversionista sólo decidió comprar 360 acciones de un total de 571 mil 889 acciones. Obviamente, el resto de las acciones prosigue en manos del Gobierno, representado por la Corporación Salvadoreña de Inversiones (CORSAIN).

Por lo anterior, el denominado proceso de privatización de ingenios y plantas de alcohol, iniciado mediante la aprobación de dicha Ley en agosto de 1994, aún no concluye.

El objetivo de la Ley es claro: permitir que los ingenios azucareros queden operando en un 100% en manos del sector privado.

La privatización

Bajo ese contexto, el Instituto Nacional del Azúcar (INAZUCAR) tenía que vender los cuatro ingenios que administraba: El Carmen, La Magdalena, Chaparrastique y Chanmico.

Sin embargo, logró vender los tres primeros, mientras Chanmico lo traspasó totalmente a manos privadas hasta el 2 de marzo de este año, tras vender el 3.80% de las acciones que tenía. La privatización de dicho inmueble arrancó en 1997.

Pero, además de INAZUCAR, CORSAIN administra el ingenio Jiboa. La entidad estatal aún es dueña del 29% del valor total del inmueble.

Ingresos percibidos

Por la venta de las siete mil 112 acciones, el Estado percibió 616 mil 719 colones. Los recursos se destinan al Fondo General de la Nación, que es manejado por el Ministerio de Hacienda.

Queda pendiente de colocarse el remanente de las acciones que aún posee el Gobierno en el INJIBOA.

Pero, ¿cuál fue la razón porque no se vendieron todas las acciones? Mario Enrique Olivares, coordinador del proceso de privatización, explicó dos razones de peso: la caída de los precios internacionales del azúcar y el desorden en el mercado interno generado por el ingenio El Carmen.

"Esos fueron los motivos por los cuales el inversionista está temeroso en la agroindustria azucarera", recalcó Olivares.

No obstante, ambas causas son consideradas coyunturales. El Gobierno espera que en los próximos tres meses las condiciones en el mercado (interno y externo) hayan mejorado.

¿Por qué en los subsiguientes tres meses? Se prevé ese plazo porque hasta entonces la Ley de privatización permite al Gobierno montar una nueva subasta pública. Se espera para entonces tener éxito.

La venta, paso a paso

Mario Olivares explicó que el primer lote de las acciones de Chanmico se vendió a ¢90.50 cada una. El precio base por acción era de ¢73.17. Subió un poco, por la puja de los inversionistas.

La misma suerte en el precio no le sonrió al resto de acciones. Es decir que un mil 752 acciones se vendieron al precio base (¢73.17).

De esa forma, se cerró con broche de oro el traspaso de la propiedad al sector privado: los inversionistas, dijo Mario Olivares.

El caso de INJIBOA

Las expectativas de venderlo todo se frustraron cuando al abrir el primer lote de acciones del INJIBOA, los inversionistas pidieron a CORSAIN partir el lote.

La entidad estatal accedió poner a "puja" u oferta, sólo dos mil 500 acciones. De ellas, sólo compraron 360 acciones al precio base. Es decir, ¢100.17 por cada una. Al final se cerró la subasta. Quedaron pendientes para la futura venta 571 mil 529 acciones, que por ahora siguen en manos del Gobierno

Olivares explicó que en el caso del INJIBOA, CORSAIN tendrá que ordenar una nueva auditoría externa para que determine, en ese momento, cuál es el precio base que tendrá cada acción.

Sin embargo, para evitar que en la futura venta queden acciones, lo ideal es que la Asamblea Legislativa reforme la Ley de Privatización, dijo Olivares.

La razón: autorizar que se vendan las acciones a precio de mercado y no al valor contable, que las hace más caras.


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