Jueves 16 de marzo


Tomando la palabra
Héctor Silva: "Living la vida loca"
Por Marvin Galeas.

Ricky Martin y Héctor Silva han estado muy ocupados por estos días. Ambos han estado de giras, se han encaramado a tarimas, gritado ante micrófonos. Ambos han sido bañados por la lluvia de "flashes". Multitudes aplaudiendo, todos queriendo estrechar la mano de la estrella. La histeria colectiva. Han andado a las carreras, rodeados de ejércitos de ayudantes. En una frase: "living la vida loca". Ricky Martin es un fenómeno del pop latino. Héctor Silva es un fenómeno político.

A mí no me cabe la menor duda de que Luis Cardenal hubiese sido un gran alcalde. Llevaba un Concejo lleno de personas capaces e inteligentes como Rodrigo Simán y Eva María Dimas, sólo para mencionar a algunos. Pero Luis Cardenal perdió porque, además de ser relativamente desconocido en política, el tiempo de campaña fue excesivamente corto y, encima, la campaña era de lo más mediocre que se haya visto.

Desde el punto de vista eminentemente publicitario, cosas como el camaleón, blanco y negro y el tal Comité Pro Rescate le hicieron más daño al propio Cardenal que al alcalde Silva. Y es que en Luis Cardenal siempre hemos encontrado a un caballero de finos modales, sumamente inteligente y trabajador, pero sobre todo propositivo. Sin embargo, sus estrategas de campaña se empeñaron en presentarnos a un politiquero confrontativo. Ese no es Luis Cardenal. Fue tan sólo en los debates que apareció su verdadero talante.

A diferencia de Ricky Martin, quien gana gracias a su estructura, Héctor Silva gana a pesar de su estructura, es decir de su partido. Héctor Silva ha crecido. Su capacidad de comunicar lo que quiere es verdaderamente admirable. Es tan culto como lo es quien fue su oponente.

Ahora el Alcalde tiene ante sí tres escenarios. El primero y el más deseable, es que inicie un acercamiento con el presidente Flores. Este acercamiento es imprescindible para la gobernabilidad, no sólo de San Salvador, sino también del país. Si Héctor Silva asume, además de la Alcaldía, el liderazgo de su partido, domestica a los recalcitrantes e influye con su pensamiento en la poderosa fracción legislativa del Frente, habrá grandes posibilidades para el país.

El segundo escenario da escalofríos: Héctor Silva emprende el camino del acercamiento al Presidente, pasando por el esfuerzo renovador de su partido, pero los "ortos" lo doblegan. Silva corre la misma suerte de sus antecesores renovadores Joaquín Villalobos y Facundo Guardado y termina señalado, al igual que ellos, como traidor, vendido, renegado. Hay que señalar que en esta técnica de hacer trizas el prestigio de los oponentes los comunistas son maestros desde los tiempos de los siniestros Lenin y Stalin.

Schafick Handal y el siempre veleidoso Fabio Castillo quieren "gobernar desde abajo". Es decir, entrampar al gobierno desde la Asamblea, como de alguna manera lo han venido haciendo. Y es que los estalinistas dentro del FMLN creen a pie juntillas que impulsando relajos y huelgas y la consecuente crisis económica van a debilitar al partido de gobierno. A esto le llaman "combinar creativamente todas las formas de lucha" para la toma del poder. Y hay que tomar en cuenta que lo que los "ortos" quieren no es cambiar el gobierno sino cambiar al sistema. Los ortodoxos salvadoreños son los únicos que socavan al sistema y, además, cobran un jugoso cheque como funcionarios del sistema.

El tercer escenario: que el Alcalde no haga nada, se paralice y termine con más pena que gloria su segundo período. Sin embargo, no parece ser la cobardía política la pasta de la que está hecho el alcalde Silva. Por cierto, Ricky Martin, además de "Living la vida loca", tiene otra canción que dice "Un pasito pa'lante María".


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