- Tomando
la palabra
- Héctor Silva:
"Living la vida loca"
- Por
Marvin Galeas.
Ricky Martin y Héctor Silva han estado
muy ocupados por estos días. Ambos han
estado de giras, se han encaramado a tarimas,
gritado ante micrófonos. Ambos han sido
bañados por la lluvia de "flashes".
Multitudes aplaudiendo, todos queriendo
estrechar la mano de la estrella. La histeria
colectiva. Han andado a las carreras, rodeados
de ejércitos de ayudantes. En una frase:
"living la vida loca". Ricky Martin es un
fenómeno del pop latino. Héctor
Silva es un fenómeno político.
A mí no me cabe la menor duda de que
Luis Cardenal hubiese sido un gran alcalde.
Llevaba un Concejo lleno de personas capaces e
inteligentes como Rodrigo Simán y Eva
María Dimas, sólo para mencionar a
algunos. Pero Luis Cardenal perdió
porque, además de ser relativamente
desconocido en política, el tiempo de
campaña fue excesivamente corto y,
encima, la campaña era de lo más
mediocre que se haya visto.
Desde el punto de vista eminentemente
publicitario, cosas como el camaleón,
blanco y negro y el tal Comité Pro
Rescate le hicieron más daño al
propio Cardenal que al alcalde Silva. Y es que
en Luis Cardenal siempre hemos encontrado a un
caballero de finos modales, sumamente
inteligente y trabajador, pero sobre todo
propositivo. Sin embargo, sus estrategas de
campaña se empeñaron en
presentarnos a un politiquero confrontativo. Ese
no es Luis Cardenal. Fue tan sólo en los
debates que apareció su verdadero
talante.
A diferencia de Ricky Martin, quien gana
gracias a su estructura, Héctor Silva
gana a pesar de su estructura, es decir de su
partido. Héctor Silva ha crecido. Su
capacidad de comunicar lo que quiere es
verdaderamente admirable. Es tan culto como lo
es quien fue su oponente.
Ahora el Alcalde tiene ante sí tres
escenarios. El primero y el más deseable,
es que inicie un acercamiento con el presidente
Flores. Este acercamiento es imprescindible para
la gobernabilidad, no sólo de San
Salvador, sino también del país.
Si Héctor Silva asume, además de
la Alcaldía, el liderazgo de su partido,
domestica a los recalcitrantes e influye con su
pensamiento en la poderosa fracción
legislativa del Frente, habrá grandes
posibilidades para el país.
El segundo escenario da escalofríos:
Héctor Silva emprende el camino del
acercamiento al Presidente, pasando por el
esfuerzo renovador de su partido, pero los
"ortos" lo doblegan. Silva corre la misma suerte
de sus antecesores renovadores Joaquín
Villalobos y Facundo Guardado y termina
señalado, al igual que ellos, como
traidor, vendido, renegado. Hay que
señalar que en esta técnica de
hacer trizas el prestigio de los oponentes los
comunistas son maestros desde los tiempos de los
siniestros Lenin y Stalin.
Schafick Handal y el siempre veleidoso Fabio
Castillo quieren "gobernar desde abajo". Es
decir, entrampar al gobierno desde la Asamblea,
como de alguna manera lo han venido haciendo. Y
es que los estalinistas dentro del FMLN creen a
pie juntillas que impulsando relajos y huelgas y
la consecuente crisis económica van a
debilitar al partido de gobierno. A esto le
llaman "combinar creativamente todas las formas
de lucha" para la toma del poder. Y hay que
tomar en cuenta que lo que los "ortos" quieren
no es cambiar el gobierno sino cambiar al
sistema. Los ortodoxos salvadoreños son
los únicos que socavan al sistema y,
además, cobran un jugoso cheque como
funcionarios del sistema.
El tercer escenario: que el Alcalde no haga
nada, se paralice y termine con más pena
que gloria su segundo período. Sin
embargo, no parece ser la cobardía
política la pasta de la que está
hecho el alcalde Silva. Por cierto, Ricky
Martin, además de "Living la vida loca",
tiene otra canción que dice "Un pasito
pa'lante María".