La
Nota del Día
3/14/00
De argentinos y
'empiscuchadas'
"Después de la guerra", dice un
proverbio, "todos son buenos estrategas". Pero
semanas antes del domingo no se requerían
grandes dotes proféticas para vaticinar
la relativa derrota de ARENA. Al igual que en
febrero y marzo de 1997, sus dirigentes cayeron
en su propia trampa: creer en las encuestas que
les preparaban e ignorar los sondeos
independientes. Pocos días antes de la
votación, los areneros estaban
convencidos de que entre Cardenal y Silva apenas
había tres puntos de diferencia.
Literalmente, "los empiscucharon". Desde hace
once años, la propaganda y
proyección de ARENA la vienen manipulando
tres autodesignados "expertos comunicadores",
cuya única credencial es ser parte de la
argolla que rodea al jefe del Ejecutivo. Y para
que llueva sobre mojado, una eminencia
argentina, al decir de sus parientes, cocina las
encuestas y diseña las mediocres
campañas.
Lo que el partido no concibe es que cada
evento exige nuevos planteamientos, frescas
estrategias, distintos mensajes y una efectiva
proyección al país de la labor del
gobierno. Pasar imágenes del presidente
en funciones, pavoneándose frente a una
obra, o acompañado de su esposa e
hijitos, o rodeado de banderas, dejó de
ser efectivo hace largo tiempo. La gente
necesita mensajes muy puntuales, argumentos en
favor de lo que hace el gobierno, planteamientos
serios, crítica a la crítica.
Necesita liderazgo, y liderazgo sólo lo
hay cuando se habla con profundidad, se convence
de una labor y se expone lo que serían
las consecuencias de alternativas.
Muy poco puede esperarse si el primer
funcionario del Estado permanece en un casi
total encierro, sin contactos directos y
frecuentes con los distintos sectores de la vida
nacional. Y aquí no se trata de adaptar
el país a un estilo, sino de reconocer
que este pueblo, como la mayoría de
pueblos sobre la tierra, necesita vitalmente la
presencia cotidiana de sus líderes, de
"verlos y tocarlos", como el apóstol
Tomás.
Vendan ideas e ideales, no
jabones
Pensemos en el asunto de las privatizaciones,
o lo sucedido en el Seguro Social. Habría
sido de esperar que ante la campaña
efemelenista de satanizar las privatizaciones,
el gobierno, las mismas empresas de
comunicaciones, o las administradoras,
realizaran una contra campaña, exponiendo
los enormes beneficios que ambos actos han
traído al país. Y hay que ver lo
que está pasando en España y hasta
Francia bajo un gobierno socialista, que
también privatizan para eliminar
corrupción, lograr eficiencia, mejorar
calidad y bajar costos.
La gente está siendo engañada
en creer que la "privatización de la
salud", que no se ha planteado,
significaría el cierre de los hospitales
de caridad. Tampoco se entera quién carga
con los costos de las huelgas (los trabajadores
que cotizan), ni cómo para pagarle
más a los médicos, fue necesario
reducir los presupuestos de salud y
educación. Por la incapacidad de los tres
"expertos", todos miembros de la cherada
alrededor de los sucesivos presidentes a quienes
adulan, esos mensajes no se producen, pues es
más fácil el sobalevismo de
imagen.
Lo grave es que la incapacidad en llevar con
efectividad mensajes a la gente, puede echar al
traste con lo que se ha alcanzado, y hacer
colapsar el mismo sistema de mercado y las
posibilidades de alcanzar el desarrollo. Un
país que requiere de mucha
información, de buenas ideas y de
convencimiento, se trata de embobar con
propaganda propia de jabones.