Jueves 16 de marzo


La Nota del Día
 

3/14/00

De argentinos y 'empiscuchadas'

"Después de la guerra", dice un proverbio, "todos son buenos estrategas". Pero semanas antes del domingo no se requerían grandes dotes proféticas para vaticinar la relativa derrota de ARENA. Al igual que en febrero y marzo de 1997, sus dirigentes cayeron en su propia trampa: creer en las encuestas que les preparaban e ignorar los sondeos independientes. Pocos días antes de la votación, los areneros estaban convencidos de que entre Cardenal y Silva apenas había tres puntos de diferencia.

Literalmente, "los empiscucharon". Desde hace once años, la propaganda y proyección de ARENA la vienen manipulando tres autodesignados "expertos comunicadores", cuya única credencial es ser parte de la argolla que rodea al jefe del Ejecutivo. Y para que llueva sobre mojado, una eminencia argentina, al decir de sus parientes, cocina las encuestas y diseña las mediocres campañas.

Lo que el partido no concibe es que cada evento exige nuevos planteamientos, frescas estrategias, distintos mensajes y una efectiva proyección al país de la labor del gobierno. Pasar imágenes del presidente en funciones, pavoneándose frente a una obra, o acompañado de su esposa e hijitos, o rodeado de banderas, dejó de ser efectivo hace largo tiempo. La gente necesita mensajes muy puntuales, argumentos en favor de lo que hace el gobierno, planteamientos serios, crítica a la crítica. Necesita liderazgo, y liderazgo sólo lo hay cuando se habla con profundidad, se convence de una labor y se expone lo que serían las consecuencias de alternativas.

Muy poco puede esperarse si el primer funcionario del Estado permanece en un casi total encierro, sin contactos directos y frecuentes con los distintos sectores de la vida nacional. Y aquí no se trata de adaptar el país a un estilo, sino de reconocer que este pueblo, como la mayoría de pueblos sobre la tierra, necesita vitalmente la presencia cotidiana de sus líderes, de "verlos y tocarlos", como el apóstol Tomás.

Vendan ideas e ideales, no jabones

Pensemos en el asunto de las privatizaciones, o lo sucedido en el Seguro Social. Habría sido de esperar que ante la campaña efemelenista de satanizar las privatizaciones, el gobierno, las mismas empresas de comunicaciones, o las administradoras, realizaran una contra campaña, exponiendo los enormes beneficios que ambos actos han traído al país. Y hay que ver lo que está pasando en España y hasta Francia bajo un gobierno socialista, que también privatizan para eliminar corrupción, lograr eficiencia, mejorar calidad y bajar costos.

La gente está siendo engañada en creer que la "privatización de la salud", que no se ha planteado, significaría el cierre de los hospitales de caridad. Tampoco se entera quién carga con los costos de las huelgas (los trabajadores que cotizan), ni cómo para pagarle más a los médicos, fue necesario reducir los presupuestos de salud y educación. Por la incapacidad de los tres "expertos", todos miembros de la cherada alrededor de los sucesivos presidentes a quienes adulan, esos mensajes no se producen, pues es más fácil el sobalevismo de imagen.

Lo grave es que la incapacidad en llevar con efectividad mensajes a la gente, puede echar al traste con lo que se ha alcanzado, y hacer colapsar el mismo sistema de mercado y las posibilidades de alcanzar el desarrollo. Un país que requiere de mucha información, de buenas ideas y de convencimiento, se trata de embobar con propaganda propia de jabones.


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