Vientos de gloria
para España
La victoria del Valencia ante el Girondins
de Burdeos presagia una gorda presencia de
equipos españoles en los cuartos de final
de la Liga de Campeones de Europa, toda vez que
el Barcelona ya ratificó su pase -ayer
venció 3-1 en juego de trámite al
Hertha Berlín-, y que el Real Madrid no
requerirá de mucho para liquidar al
noruego Rosenborg en la sexta jornada.
Burdeos,
Francia
EFE.- El Valencia logró un
importantísimo triunfo en el estadio de
Lescure ante el Girondins de Burdeos (1-4), en
un partido en el que el equipo español
marcó tres de sus goles en momentos
clave.
Con
el resultado, un empate en la última
jornada ante el Manchester United en Mestalla le
valdrá al Valencia para acceder a los
cuartos de final de la Liga de Campeones y de la
victoria de ayer del conjunto inglés ante
el Fiorentina, que mantiene vivo el sueño
europeo del equipo de Héctor
Cúper.
El inicio del choque fue rápido y con
imprecisiones, lo que no impidió al
Valencia gozar de una buena ocasión para
abrir el marcador con un balón centrado
por el italiano Amedeo Carboni que Gerard
López remató pero que se
encontró con el meta Ulrich Rame.
A pesar de que se había especulado que
ante la ausencia de Lilian Laslandes, principal
referencia ofensiva de la formación
bordelesa, el Girondins jugase con un
sólo punta, el técnico Elie Baup
optó por jugar con dos delanteros
-Sylvain Wiltord y Pascal Feindouno- y su
habitual 4-4-2, lo que no se tradujo en una
acusada presencia ofensiva de los locales.
Tras un tiempo de control de juego se dio
paso a los peores momentos del conjunto
español. Cuando el partido alcanzaba la
media hora de juego, el Girondins se
estiró y tuvo sus opciones de adelantarse
en el marcador.
Aunque Wiltord sería el primero en
probar suerte ante la meta visitante, Feindouno
fue el que gozó de la mejor
opción, al plantarse sólo ante el
guardameta internacional Santiago
Cañizares, quien se erigía en
destacado protagonista al neutralizar ambas
ocasiones.
El segundo tiempo se abría con el
segundo gol del Valencia, materializado por
Gaizka Mendieta, de penalti, y con el defensa
yugoslavo Nisa Saveljic expulsado, aunque a los
pocos minutos Wiltord recortaba las diferencias
en el marcador.
Con un hombre menos, el Girondins, espoleado
por su gol, buscó la portería de
Cañizares, mientras que el Valencia,
incomprensiblemente, parecía fuera del
partido y la sensación de peligro la
aportaba el equipo de Baup.
Pese a este guión, el equipo de
argentino Héctor Cúper
volvía a golpear a su rival con un gol
psicológico. Un balón cedido por
el rumano Adrian Ilie al argentino Kily
González se convertía en el tercer
gol español.
Con ello, el partido murió
prácticamente en este momento. El
Girondins acusó su inferioridad,
perdió fuelle y el panorama jugaba a
favor del Valencia, que se limitó a
controlar la situación y aún
marcó un cuarto gol en el tiempo de
descuento.
Oporto la dejó ir
Mientras tanto, el campeón
portugués Oporto empató hoy a dos
goles con el checo Sparta de Praga, en la quinta
jornada del grupo A de la Liga de Campeones,
cuando vencía por 2-1 en el minuto 90,
resultado que le clasificaba para los cuartos de
final de la máxima competición
europea de clubes.
Aunque los espectadores, que festejaban el
triunfo, no se lo creían, el defensa
Fukal, empató con un remate de cabeza en
un córner y dejó la
definición del segundo clasificado del
grupo para la próxima semana, tras la
plaza ya conquistada por el Barcelona.
En el único remate de ambos equipos a
puerta con algo de peligro en el primer tiempo,
el central luso Costa abrió el marcador,
en el minuto 16, al rematar sin oposición
desde la frontal del área un balón
que rebotó en la barrera, al ejecutar un
libre directo el brasileño
Esquerdinha.
Los locales, con el resultado a favor, se
dedicaron a controlar el partido en el centro
del campo, con el objetivo de buscar un centro
en profundidad sobre Mario
La segunda parte se animó algo,
principalmente por los intento infructuosos de
los visitantes de llegar a la igualada, lo que
permitió la salidas rápidas en
contragolpes de los oportistas y Jardel
perdió un gol cantado bajo los palos nada
más reanudarse el encuentro.
La presión checa se
intensificó, aunque continuó la
ineficacia de sus delanteros en las
inmediaciones del área de Baía,
hasta que el delantero Capucho culminó un
veloz contragolpe para, tras esquivar en
velocidad al portero Blazek, aumentó la
ventaja portuguesa en el minuto 65.
En los últimos minutos, los
portugueses pudieron ampliar la ventaja pero la
mejor oportunidad, en un centro en profundidad
de Drulovic, fue de nuevo desperdiciada por
Jardel en centro del área, y a falta de
tres minutos para el final un disparo de lejos
de Lokvenc fue rechazado por el poste derecho de
la puerta de Baía, que en juntos cuando
se completaban los 90 minutos salvó a su
equipo del empate.