La
Nota del Día
3/13/00
Otra vez la
izquierda
Por sexta vez en una generación la
izquierda gana la Alcaldía de San
Salvador: dos veces con el inefable
Napoleón Duarte, una con Morales Ehrlich,
una con Herrera Rebollo y dos ahora con
Héctor Silva. La administración de
Herrera fue correcta y sensata; la de Silva,
popular y las otras tres, catastróficas,
caracterizadas por el saqueo sistemático
de las arcas municipales, ventas fraudulentas
de áreas verdes, desgobierno abismal y
las mayores barbaridades. Al día de hoy
la capital continúa con su calles
invadidas de vendedores (faena de Morales), el
Centro Histórico derrumbándose,
desconfianza generalizada y profunda
desmoralización.
Lo que suceda en San Salvador repercute,
aumentado y agravado, en el resto del
país. Las propuestas de la actual comuna
en materia de impuestos, lo sucedido con la
concesión del relleno sanitario, los
dobles cobros a los capitalinos y la nula
transparencia en el manejo de recursos, no son
para afianzar la confianza y promover la
inversión.
A esto se agrega el programa económico
y social del FMLN, el primer partido en la
Asamblea Legislativa. Queda por ver si se trata
de expresiones líricas, o electoreras, o
si en cambio es un plan que va en serio. De ser
esto último, no se requieren mayores
luces para vaticinar lo que le espera a El
Salvador: convertirse en una nueva Nicaragua,
con la secuela de pobreza, desconfianza,
paralización del sector productivo y
arbitrariedad que caracterizó los
años del "sandinismo", con todo y
piñata.
El partido tiene cogido a un tigre por
la cola. Una parte sustancial de sus bases
sigue creyendo en la existencia de la
Unión Soviética, en la hermandad
de las naciones socialistas, en los repartos de
riqueza, en la colectivización de la
tierra y en los paredones como un factor de
"purificación social". La corriente
estaliniana pesa grandemente en las decisiones,
mientras la revisionista todavía no
alcanza a entender la economía
contemporánea. De lo que la izquierda
extrema es capaz se vio en los años del
desgobierno duartista, cuando a puro robo,
estupidez y arbitrariedad estuvo el país
a punto de volver a la edad de piedra.
Un paso en falso y viene el
derrumbe
Cualquier paso en falso del FMLN, ya sea en
su variante legislativa o municipal, puede
causar casi irreparables daños a la
economía salvadoreña y a las
posibilidades de salir del subdesarrollo. De
hecho, hay quienes sostienen que uno de los
propósitos de la izquierda es profundizar
el descontento y la pobreza de cara a las
venideras elecciones presidenciales; no hay
ningún régimen socialista al que
le quite el sueño la miseria de la
población, como se vio precisamente en la
extinta Unión Soviética y ha sido
el caso de Cuba, Nicaragua, Corea del Norte con
sus temibles hambrunas, y otros incontables
ejemplos. La pobreza profunda se toma como un
mecanismo de "control social": el hambriento no
se levanta en armas.
Como dijimos el viernes, el mayor patrimonio
que puede tener un país pequeño y
pobre es la confianza que despierte en
inversionistas tanto foráneos como
locales. A estas alturas del tiempo, nadie con
dos dedos de frente deja de ver que la
única posibilidad de desarrollo pasa por
la inversión, la seguridad
jurídica y la estabilidad
política, precisamente lo que
está siendo cuestionado ahora. No existen
caminos alternos al progreso, ni hay
fórmulas mágicas en
posesión de grupos políticos.