Lunes 13 de marzo


BFA e Hipotecario, el peor desempeño de la banca en el 99
La banca estatal reprobó el 99

Los estatales banco de Fomento Agropecuario e Hipotecario cerraron 1999 con pérdidas de 370 millones de colones, pérdida patrimonial de 220 millones y disminución en activos por 640 millones

El Diario de Hoy

Los bancos con propiedad estatal cerraron 1999 dando un mal ejemplo al resto del sistema financiero sobre cómo administrar una institución bancaria.

Los bancos Hipotecario y de Fomento Agropecuario (BFA) obtuvieron en el año pasado los menores rendimientos en cuanto a rentabilidad sobre patrimonio, ganancias (de hecho, tuvieron pérdidas), crecimiento patrimonial, aumento de activos e indicadores de mora.

Con los resultados podríamos decir que ambos bancos estatales descendieron a la segunda división de la categoría bancaria. Un botón de muestra: entre ambos, perdieron más de 370 millones de colones en 1999.

Además, su pérdida patrimonial fue de ¢220 millones y sus activos bajaron 640 millones de colones.

En descargo de ello, buena parte de las pérdidas obedecieron a la constitución de reservas de saneamiento para cubrir cualquier eventual problema de recuperación de la cartera vencida.

Pero el problema se agrava porque son bancos en los que hay propiedad estatal, y cualquier pérdida debe ser cubierta precisamente por fondos del erario público, además de los que aporten los accionistas privados que puedan tener, como en el caso de Banco Hipotecario.

BFA en descenso

El caso del Banco de Fomento Agropecuario es uno de los más patéticos del sistema. Registra uno de los más altos niveles de descenso de cartera de préstamos, depósitos, patrimonio, activos, utilidades y el más bajo crecimiento patrimonial de todo el sistema financiero.

El calvario del BFA se origina en que, por su condición de banco estatal, y debido a su finalidad -fomento agropecuario- ha sido el blanco preferido de los decretos de condonaciones de deudas aprobados por la Asamblea Legislativa, que comenzaron desde inicio de la década de los 90 y que ya le han hecho perder más de 200 millones de colones.

Los decretos han generado cuatro paquetes de leyes, de los cuales el último está vigentes desde mediados de 1998.

En la actualidad, el BFA está envuelto en un serio embrollo respecto a dos millonarios préstamos (que suman unos ¢95 millones) hechos al ingenio azucarero El Carmen, que también han venido a erosionar su patrimonio, que sólo en 1999 perdió 200 millones de colones.

Hipotecario en cuerda floja

Los números del otro banco con participación estatal -el Banco Hipotecario- son menos desalentadores, aunque también tiene pérdidas patrimoniales, de activos y de utilidades; pero lo son porque las cifras del BFA son peores aún.

Las pérdidas al interior del Hipotecario tienen que ver también con la constitución de las reservas de saneamiento, además de que el Banco ha sido golpeado por la situación económica que afecta a buena parte de sus clientes: muchos de ellos productores agrícolas que entraron en mora, además de empresas de otros rubros, que también resienten sus bolsillos a la hora de pagar sus créditos.

Más números

El deterioro de la banca con participación estatal es evidente: sólo hay que echarle un vistazo al último Boletín Estadístico de Bancos y Financieras de la Superintendencia del Sistema Financiero, con fecha al 31 de diciembre de 1999.

La rentabilidad de activos de ambas instituciones a diciembre de 1999 fue negativa, cuando la obtenida a diciembre de 1998 estaba en el punto de equilibrio.

Igual situación ocurre con la rentabilidad patrimonial. La del BFA estaba equilibrada en diciembre del 98, mientras que la del Hipotecario era negativa. Pero 12 meses después, el indicador registra niveles negativos de dos dígitos, y muy cerca del ciento por ciento.

El riesgo crediticio creció a mayor velocidad en el Hipotecario, y alcanza niveles de dos dígitos (25% el BFA y 15% el Hipotecario), cuando el porcentaje del sistema es del 6.8% del total de créditos calificados como de alto riesgo.

El riesgo crediticio lo conforman los préstamos que caen en las categorías "D" y "E", por los que los bancos deben constituir entre el 50 y el 100 por ciento del monto del préstamo como reserva.

Los créditos colocados en esas categoría son los que se consideran de muy difícil recuperación, o que ya no pueden hacerlo.


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