BFA
e Hipotecario, el peor desempeño de la
banca en el 99
La banca
estatal reprobó el 99
Los estatales banco de
Fomento Agropecuario e Hipotecario cerraron 1999
con pérdidas de 370 millones de colones,
pérdida patrimonial de 220 millones y
disminución en activos por 640
millones
El
Diario de Hoy
Los
bancos con propiedad estatal cerraron 1999 dando
un mal ejemplo al resto del sistema financiero
sobre cómo administrar una
institución bancaria.
Los bancos Hipotecario y
de Fomento Agropecuario (BFA) obtuvieron en el
año pasado los menores rendimientos en
cuanto a rentabilidad sobre patrimonio,
ganancias (de hecho, tuvieron pérdidas),
crecimiento patrimonial, aumento de activos e
indicadores de mora.
Con los resultados
podríamos decir que ambos bancos
estatales descendieron a la segunda
división de la categoría bancaria.
Un botón de muestra: entre ambos,
perdieron más de 370 millones de colones
en 1999.
Además, su
pérdida patrimonial fue de ¢220
millones y sus activos bajaron 640 millones de
colones.
En descargo de ello, buena
parte de las pérdidas obedecieron a la
constitución de reservas de saneamiento
para cubrir cualquier eventual problema de
recuperación de la cartera
vencida.
Pero el problema se agrava
porque son bancos en los que hay propiedad
estatal, y cualquier pérdida debe ser
cubierta precisamente por fondos del erario
público, además de los que aporten
los accionistas privados que puedan tener, como
en el caso de Banco Hipotecario.
BFA en
descenso
El caso del Banco de
Fomento Agropecuario es uno de los más
patéticos del sistema. Registra uno de
los más altos niveles de descenso de
cartera de préstamos, depósitos,
patrimonio, activos, utilidades y el más
bajo crecimiento patrimonial de todo el sistema
financiero.
El calvario del BFA se
origina en que, por su condición de banco
estatal, y debido a su finalidad -fomento
agropecuario- ha sido el blanco preferido de los
decretos de condonaciones de deudas aprobados
por la Asamblea Legislativa, que comenzaron
desde inicio de la década de los 90 y que
ya le han hecho perder más de 200
millones de colones.
Los decretos han generado
cuatro paquetes de leyes, de los cuales el
último está vigentes desde
mediados de 1998.
En la actualidad, el BFA
está envuelto en un serio embrollo
respecto a dos millonarios préstamos (que
suman unos ¢95 millones) hechos al ingenio
azucarero El Carmen, que también han
venido a erosionar su patrimonio, que
sólo en 1999 perdió 200 millones
de colones.
Hipotecario en cuerda
floja
Los números del
otro banco con participación estatal -el
Banco Hipotecario- son menos desalentadores,
aunque también tiene pérdidas
patrimoniales, de activos y de utilidades; pero
lo son porque las cifras del BFA son peores
aún.
Las pérdidas al
interior del Hipotecario tienen que ver
también con la constitución de las
reservas de saneamiento, además de que el
Banco ha sido golpeado por la situación
económica que afecta a buena parte de sus
clientes: muchos de ellos productores
agrícolas que entraron en mora,
además de empresas de otros rubros, que
también resienten sus bolsillos a la hora
de pagar sus créditos.
Más
números
El deterioro de la banca
con participación estatal es evidente:
sólo hay que echarle un vistazo al
último Boletín Estadístico
de Bancos y Financieras de la Superintendencia
del Sistema Financiero, con fecha al 31 de
diciembre de 1999.
La rentabilidad de activos
de ambas instituciones a diciembre de 1999 fue
negativa, cuando la obtenida a diciembre de 1998
estaba en el punto de equilibrio.
Igual situación
ocurre con la rentabilidad patrimonial. La del
BFA estaba equilibrada en diciembre del 98,
mientras que la del Hipotecario era negativa.
Pero 12 meses después, el indicador
registra niveles negativos de dos
dígitos, y muy cerca del ciento por
ciento.
El riesgo crediticio
creció a mayor velocidad en el
Hipotecario, y alcanza niveles de dos
dígitos (25% el BFA y 15% el
Hipotecario), cuando el porcentaje del sistema
es del 6.8% del total de créditos
calificados como de alto riesgo.
El riesgo crediticio lo
conforman los préstamos que caen en las
categorías "D" y "E", por los que los
bancos deben constituir entre el 50 y el 100 por
ciento del monto del préstamo como
reserva.
Los créditos
colocados en esas categoría son los que
se consideran de muy difícil
recuperación, o que ya no pueden
hacerlo.