Lunes 13 de marzo


Las diez libras que Silva perdió

Una misa transideológica, una vertiginosa carrera para atender entrevistas y un tumulto a la hora de votar, aderezaron la jornada electoral de Héctor Silva

Luis Laínez
El Diario de Hoy

"¡Qué la paz del Señor esté contigo!", exclamó Héctor Silva, del FMLN, al estrechar la mano de Norman Quijano, candidato a diputado de ARENA.

El escenario fue la iglesia Don Rúa en la misa de las seis de la mañana. De los 50 templos católicos que hay en el municipio de San Salvador, Silva y un grupo de candidatos areneros escogieron el mismo.

Walter Araujo y otros areneros quedaron a la zaga. El efemelenista acaparó la atención.

Otra coincidencia

Silva abandonó la iglesia, se tomó un café y llegó temprano al Canal 4. Se convirtió en un espectador de la entrevista a Rodrigo Ávila, candidato a diputado por ARENA. Al terminar, se levantó y estrechó la mano del ex director de la Policía.

Momentos después llegó Luis Cardenal, el rival de Silva. Se saludaron de lejos. No pudieron hablar.

La caravana salió disparada hacia Santa Elena, a los estudios de TV 12. "¡Sólo un retoque!", ordenó una voz al maquillista.

Cada vez que tiene micrófonos o cámaras enfrente, Silva relata su anécdota con los areneros en Don Rúa y su deseo de paz.

Turba roja

El Instituto Albert Camus está invadido por cientos de camisas rojas. Al frente de la multitud está Lorena Peña, una ortodoxa del FMLN.

Los gritos son ensordecedores. El nudo de gente avanza. Una lluvia de confeti, blanco y rojo, cae sobre Silva. Camarógrafos y fotógrafos arman una trifulca para ganar la mejor posición. Marta Eugenia Sánchez, del equipo de prensa de Silva, escapa de ser apachurrada.

A la salida, los carros de la caravana no aparecieron. Un grupo de guardaespaldas le protegen de la multitud que le acompaña.

Silva no esperó su camioneta. Se subió en el primer "pick up" de la caravana y salió volando hacia YSKL, "La Poderosa". También llegó temprano.

Para pasar el tiempo, comenzó por echar un vistazo. A pocos metros de la puerta principal está una báscula.

Silva se quita los zapatos y se pesa, sin mayor trámite. "¡Estoy bien! ¡He rebajado diez libras!", exclama.

"¡Se me hizo!"

Al filo del mediodía, el hambre aprieta al hombre que asegura estar adelgazando. Devora varios trozos de frutas que le ofrecieron en el Canal 21.

Marta Eugenia, todavía afectada por el tumulto, engulle otras piezas. El placer dura poco. Debe dirigirse al caluroso "set" de entrevistas. Al terminar, encuentra a Martha Castro, la candidata pecenista.

Castro le promete un puesto cuando ella asuma la Alcaldía. Silva ríe, y ofrece poner a su disposición toda su experiencia.

Más tarde susurra que lo último que hace falta que le pase es encontrarse a Rafael Montalvo, del PAN.

Minutos después, en la sede de las radios comunitarias, su deseo se vuelve realidad. Ahí está Lito.

Regañó a Don Lito por pronosticar una victoria de Luis Cardenal en EL DIARIO DE HOY.

- Ni Mario Acosta se atrevió a decirlo.

- Alguien tenía que hacerlo, respondió Don Lito.

En la Feria Internacional, el grito de batalla era "¡Silva sí, chocho no!".

En el tumulto, un joven alza un par de cachorros para que todos los vean. Sus patas tienen adornos rojos.

En el INFRAMEN se repite la avalancha roja. La única diferencia es la presencia de candidatos.

Uno de ellos se quedó. Le acompañaba su esposa. Levantó la mano y pidió un taxi. Era el mismo arenero al que Silva estrechó la mano en el estudio del Canal 4.


[Nacional] [Negocios] [Deportes] [Editorial] [Escenarios] [El País] [Chat]
[
Obituario] [Escríbanos] [Ediciones anteriores] [Otros Sitios] [Hablemos] [VIDA] [Guanaquín] [Vértice]
[
RUZ'00] [Portada] [Planeta Alternativo]