Monjas,
fantasmas y recuerdos
Doña Elizabeth
de Calderón regañó a la
turba; un curioso criticó a unas monjas;
un fantasma votó en lugar de don
Simeón...
- Guadalupe
Trigueros
- El
Diario de Hoy
Fue
divertido ir a votar a la Feria Internacional:
discusiones entre hombres y mujeres, chambres,
metidos, criticones y una muchedumbre al estilo
del peor partido de fútbol.
Varias monjas acudieron en
pareja a rendirle fe al sistema político.
Al verlas, un transeúnte comentó a
su mujer: "ve, el voto divino!".
En otro sector, la
cabellera rubia de una dama asomó entre
una turba azulada. Una espectadora que
comía una paleta comenzó su barra:
"Gloria, Gloria, Gloria!". Pero su
acompañante le corrigió: "esa no
se llama Gloria, sino Marta Castro".
Más arriba, la
embajadora de EE.UU., Ann Patterson, dejó
su elegancia en el "closet", se puso tenis
negros, pantalones de mezclilla y blusa "sport".
Supervisó el evento y se fue con sus seis
guardaespaldas.
Simeón
Calderón &emdash;ciudadano de la tercera
edad&emdash; llegó a la urna 106, del
Pabellón Número Cinco, pero se
encontró con que otro votó por
él minutos antes. "No se trata de un
homónimo", dijo Julio Castillo,
orientador del FMLN, quien presenció lo
sucedido.
Angélica de Novoa
votó y se sentó en la zona verde a
esperar a sus familiares. Nos contó que
fue integrante de una junta receptora, en las
presidenciales de 1972.
Por el PCN iba Arturo A.
Molina y por el PDC, José N. Duarte.
"Cuando contamos los votos, Duarte iba ganando,
fui testigo, pero el pobre tuvo que salir
apaleado del país, con un ojo morado. En
posteriores elecciones voté por
él... yo cuidaba las juntas del
PCN".
Doña Elizabeth de
Calderón va de la mano de su esposo,
Armando. Visitó los pabellones seguida de
una turba de ARENA que se enfrentó a las
del FMLN; al salir, reprendió a sus
seguidores con una indicación que se le
olvidó al resto de los líderes
políticos de ambos bandos: "compostura
jóvenes, la cultura de los grandes en
ARENA se impone".