Lunes 13 de marzo


Donde no se llega por tierra

La cancha de fútbol del cuartel El Zapote fue el lugar indicado para el despegue. Un helicóptero de la Fuerza Aérea nos llevó, a un grupo de cinco periodistas, hacia varias ciudades de oriente para ver, desde los cielos, cómo se desarrollaron los comicios.

Oscar Guerra
El Diario de Hoy

A las 8:15 de la mañana empezó el viaje. El primer destino fue Perquín, en Morazán.

Después de escuchar las indicaciones de los pilotos, la nave tomó vuelo. A los pocos minutos, se divisó el lago de Ilopango y la parte oriente de San Salvador. Después, todo fue cerros y parcelas de tierra de variados cultivos.

Cincuenta minutos habían pasado del despegue cuando aterrizamos en Perquín, en un descampado rodeado de pinos y con un agradable clima.

Una pequeña caminata fue el preámbulo para llegar a la escuela "Unión Panamericana", único centro de votación del poblado. Se había habilitado seis urnas para que los habitantes del lugar emitieran el sufragio. En pequeñas filas, los perquineses acudieron a las urnas. Eran las 9:30 de la mañana.

Recargo

Mientras nos retirábamos del lugar, nos informaron que haríamos una parada en San Miguel para abastecer de combustible la nave que nos transportaba.

El próximo destino fue Berlín, en el departamento de Usulután.

Una polvosa cancha de fútbol fue el lugar idóneo para el aterrizaje.

Otra vez hubo que caminar para llegar hasta el centro de la ciudad, a la Segunda Calle Oriente, donde estaban ubicadas las 30 urnas habilitadas para que votaran las casi 12 mil personas allí empadronadas.

La afluencia era mayor que en la ciudad anterior. De acuerdo con Julio Padilla, fiscal electoral del lugar, hasta el mediodía todo había transcurrido con normalidad y no tenía reporte de nada irregular.

Poco antes de partir hacia la isla de Meanguera, último lugar a visitar, circuló la noticia de un helicóptero accidentado en San Agustín, también en Usulután. Un vistazo por la zona confirmó que se trataba de una falsa alarma.

Brisa marina

Faltaban 10 minutos para la 1:00 de la tarde cuando aterrizamos en Meanguera del Golfo, ya en el departamento de La Unión.

Tocamos tierra en la playa del lugar, justo al frente del Centro Escolar de Meanguera, el centro de votación de la isla.

Al igual que sus vecinos de otros lugares de oriente, en el lugar no se reportaron anomalías. Todo salió de acuerdo con lo planeado.

Empero, la población externó que esperaban que el alcalde que resultara electo cumpliera de una vez por todas con la introducción del agua potable y la reparación de los caminos, aún pendientes.

Un breve descanso a la orilla del mar sirvió para retomar fuerzas. Nos esperaba una hora de camino de regreso hacia San Salvador.

Oriente, desde el aire, lució normal, como si fuera cualquier día.


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